El veneno de la «Boomslang» es altamente mortífero, ya que bastaría unos pocos miligramos para acabar con la vida de una persona - ABC
CIENCIA

La historia del científico que narró su propia muerte por la mordedura de una serpiente

El herpetólogo Karl. P. Schmidt registró en un detallado diario la progresión del veneno y cómo fue minando su vida

MadridActualizado:

La Iniciativa «Science Friday», una organización no gubernamental dedicada a la difusión de la ciencia en colaboración con el Museo Field de Historia Natural de Chicago, han elaborado un vídeo sobre las últimas horas del doctor Karl. P. Schmidt, un afamado herpetólogo fallecido en 1957 como consecuencia de la picadura de un joven ejemplar de «Boomslang» («Dispholidus typus»).

Schimdt, que no pensaba que la dósis fuera mortífera según ha apuntado el vídeo, registró detalladamente la sintomatología y la progresión del veneno en su organismo prácticamente hasta el fatal desenlace. Lo s síntomas son muy variados, ya que incluye desde dolores de cabeza pasando por náuseas, somnolencia o desórdenes mentales.

En concreto, el doctor apuntó su progresivo deterioro en un completo diario en el que narró cómo comenzó a tener vómitos, a sangrar de forma intermitente por la nariz y la boca. Y sin embargo, logró conciliar el sueño esa noche o cómo detectó sangre en la orina en el día de su fallecimiento acompañado de un un fuerte dolor de estómago y de fiebre, entre otros síntomas. Un deterioro que se extendió a operaciones mentales, y que lo fue anulando hasta el temido desenlace.

El doctor Karl. P. Schmidt falleció justo 24 horas después de la picadura, como consecuencia de fuertes hemorragias internas. En concreto, el veneno de la «Boomslang» pasa por ser de los más potentes, al tratarse de una hemotoxina que anula el proceso de coagulación de la sangre y que es inoculado por los grandes colmillos próximos a la parte posterior de su mandíbula. Apenas unos pocos miligramos pueden acabar con la vida de una persona.