Germina una semilla de palmera de dos mil años

POR S. BASCOMADRID. Si durante los siete meses de asedio que resistieron casi un millar de zelotes ante la X legión romana en la fortaleza de Masada, a orillas del mar Muerto, alguien le hubiese dicho

POR S. BASCO. MADRID.
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Si durante los siete meses de asedio que resistieron casi un millar de zelotes ante la X legión romana en la fortaleza de Masada, a orillas del mar Muerto, alguien le hubiese dicho a Eleazar Ben Yair, el líder de la rebelión judía, que algún ser vivo iba a sobrevivir al empuje de los diez mil soldados de Roma que atacaban sus murallas no se lo habría creído. Y si le dijeran que sobreviviría no sólo al Imperio Romano sino dieciséis siglos más, hubiese dicho que era imposible sin la ayuda divina. Pues eso es lo que ha ocurrido con una semilla de palmera recuperada de las excavaciones de Masada. De ella ha brotado una palmera datilera dos mil años después.

Lo han logrado científicos de la Organización Médica Hadassah, de Jerusalén, y del Instituto de Medio Ambiente Arava, del «kibbutz» Ketura, también de Israel. De ello dan cuenta en la edición de hoy de la revista «Science». Un equipo de arqueólogos recuperó ese «hueso» de dátil, junto con otros dos, del palacio de Herodes, en la fortaleza de Masada, durante las excavaciones realizadas en 1963. Las tres semillas fueron conservadas desde entonces a temperatura ambiente, como habían permanecido durante los últimos veinte siglos.

El 19 de enero de 2005, día del tradicional Año Nuevo de los Árboles judío, los científicos decidieron, sin muchas esperanzas, probar fortuna. Lavaron con agua caliente las tres semillas y las plantaron en otras tantas vasijas, abonándolas con un fertilizante a base de algas marinas. Dos de ellas no dieron señales de vida, pero la tercera germinó y al cabo de ocho semanas un brote emergió de la tierra. Bautizaron a la pequeña planta como «Matusalén», en honor al personaje más longevo del que da cuenta la Biblia. No era para menos. Ahora, veintiséis meses después, ya mide 120 centímetros.

Carbono 14

Las dataciones por carbono 14 efectuadas en Suiza no dejaban lugar a la duda. Aquella semilla tenía entre 1.940 y 2.040 años de antigüedad. Esas fechas coinciden con la construcción de la fortaleza, hace 2044 años, y con su destrucción, en el año 74 después de Cristo tras siete meses de asedio.

La directora de la investigación, Sarah Sallon, afirma que, si todo va bien, dentro de dos años se sabrá si la palmera es hembra, en cuyo caso, de aquí a treinta años podría dar frutos y esos dátiles ayudarían a recuperar las plantas que poblaban los viejos palmerales de Judea, en las márgenes del río Jordán, cuyas herederas aún perviven en los alrededores de Jericó. Aquéllas y éstas comparten aproximadamente la mitad de su código genético, según los primeros análisis de ADN realizados.

La habilidad de las semillas para sobrevivir y permanecer viables durante largos períodos de tiempo es algo comprobado, y de ello daba fe el logro de unos científicos chinos que lograron hacer germinar una semilla de loto de hace 1.300 años. Pero los dos milenios que ha conseguido sobrevivir esta palmera judía baten todas las marcas. No en vano los israelíes llaman a estas palmeras datileras el «árbol de la vida».

Los investigadores afirman que a la capacidad de supervivencia propia de esta especie se ha unido, en este caso, la extrema sequedad del desierto de Judea, en el que se halla Masada, a un paso del mar Muerto.