El gato de Schrödinger es una imagen con la que entender un fenómeno cuántico, que no puede ocurrir en la escala humana - Vídeo: La teoría del gato de Schrodinger, reformulada

Fuerzas paranormales, extrañas propiedades y otros cinco falsos mitos de la Física Cuántica

Julien Bobroff ha tratado de derrumbar varias creencias sobre esta disciplina en The Conversation. Según él, es como cualquier otra disciplina científica

MADRIDActualizado:

En 1905 un artículo científico de Albert Einstein fue esencial para confirmar la dualidad onda-corpúsculo de la luz. El genio alemán propuso la existencia de cuantos, paquetes de energía, para explicar esta radiación, y así sentó los pilares de una disciplina revolucionaria: la Física Cuántica. Este campo del conocimiento sufrió un increíble esplendor a comienzos del siglo XX gracias a gigantes como Schrödinger, Heisenberg, Bohr o Born. Sin embargo, el propio Einstein se resistió a aceptar la extraña naturaleza cuántica y, en concreto, su carácter probabilístico, propuesto por la interpretación de Copenhague.

Einstein seguía creyendo en un mundo causal: «La Física Cuántica merece todo mi respeto. Pero una voz interior me dice que no es toda la verdad. La teoría ofrece mucho, pero apenas nos acerca al secreto de El Viejo. Yo, en cualquier caso, estoy convencido de que Él no juega a los dados», escribió Einstein, refiriéndose a Dios o a la Naturaleza, tal como fueron concebidos por Baruch Spinoza, en una carta dirigida a Niels Bohr.

Por esto, entre otras cosas, no sorprende que la Física Cuántica haya estado siempre envuelta en un halo de misterio. Que, incluso, se le presuponga un poder casi paranormal. Por estos motivos, Julien Bobroff, experto en el área en la Universidad de París Sur, ha escrito un artículo en The Conversation para tratar de derrumbar algunos de estos mitos.

La incertidumbre lo es todo

Se suele pensar que la Física Cuántica está dominada por la incertidumbre. Según Bobroff, esta afirmación es falsa. «La Física Cuántica es probablemente la disciplina científica más precisa desarrollada por la humanidad. Puede predecir ciertas propiedades con una precisión extrema, con hasta diez decimales, que luego los experimentos confirman con exactitud».

spl-binal.blogspot.com
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Este mito nace del principio de incertidumbre, postulado por Werner Heisenberg, según el cual es imposible determinar con precisión magnitudes físicas observables y complementarias medidas de forma simultánea, como la velocidad de una partícula y su posición. Sin embargo, la Física Cuántica sí que es muy precisa cuando mide otras magnitudes, relacionadas con la energía o el campo magnético. Por tanto, la incertidumbre no está presente siempre.

Solo se expresa con matemáticas

El profesor de la Universidad de París Sur aclara que, por muy raros que sean los objetos descritos por la Física Cuántica, existen multitud de formas de poder imaginarlos. De hecho, existe una iniciativa, llamada Physics Reimagined, enfocada en representar la Física cuántica por medio de actividades, novelas gráficas, esculturas y animaciones en 3D.

«Los estudiantes e incluso los físicos cuánticos veteranos necesitamos tener imágenes mentales de los objetos manipulados», ha escrito Julien Bobroff. Por tanto, no todo son funciones de onda, estados superpuestos, números ni funciones de probabilidad.

Nadie la entiende

Julien Bobroff ha aclarado que, evidentemente, no es cierto que nadie pueda entender la Física Cuántica: «Los físicos sí que entienden lo que están haciendo (...) Sencillamente, necesitan adaptar su intuición a este nuevo campo y a sus paradojas».

Quizás en este caso el mito provenga precisamente de las citas de varios físicos cuánticos. Niels Bohr, uno de los fundadores de esta disciplina, dijo: «Aquellos que no están impactados cuando descubren la teoría cuántica no pueden haberla comprendido». En palabras del físico Richard Feyman: «Puedo decir con seguridad que nadie entiende la Mecánica Cuántica». Pero añadió: «Voy a explicaros cómo funciona la Naturaleza».

Unos pocos teóricos crearon la Física Cuántica

Además, Bobroff ha aclarado que esta disciplina es fruto de una constante interacción entre teóricos y experimentalistas. Es falso que un puñado de teóricos la sacaran de su puño y letra. Lo cierto es que, normalmente, los experimentos llegaron en primer lugar, y luego permitieron que los teóricos diseñasen interpretaciones.

Así ha sido como observaciones de laboratorio relacionadas con el efecto fotoeléctrico, la radiación de cuerpo negro o el espectro de emisión de los átomos luego le permitieron a físicos como Albert Einstein, Max Planck o Niels Bohr proporcionar sus explicaciones más fundamentales.

Retrato de Albert Einstein
Retrato de Albert Einstein - ABC

Einstein fue un enemigo de la cuántica

La oposición de Albert Einstein a algunos de los postulados de la Física cuántica le hicieron granjearse una fama de enemigo de la disciplina. Sin embargo, según Julien Broboff: «Einstein apreciaba completamente la relevancia de la Física Cuántica, tan solo tenía algunos problemas con algunas de sus implicaciones». De hecho, como hemos comentado antes, él fue uno de los principales creadores de esta disciplina.

No sirve para nada

El carácter abstracto y teórico de esta rama del conocimiento lleva a algunos a creer que su utilidad es más bien residual. Pero más bien ocurre todo lo contrario: «La Física Cuántica es probablemente una de las disciplinas más útiles de la Física moderna: después de que los físicos entendieran cómo funcionan la luz, los átomos y los electrones, se hicieron capaces de manipularlos», ha explicado Broboff. Gracias a esto, aparecieron innovaciones como los láseres, las resonancias magnéticas, los LED, las memorias USB, los discos duros o la electrónica, en general.

Explica fenómenos paranormales

Existe un auténtico misticismo cuántico según el cual la energía y las partículas se comunican con la mente, la consciencia, la materia y el Universo, por medio de vibraciones, campos de energía, etc.

Según Julien Bobroff, estas ideas son deshonestas por dos motivos: «El primer truco –al que recurren– consiste en usar términos científicos para mistificar la Física Cuántica, cuando en realidad no existe ningún misterio», ha dicho. «Los experimentos de laboratorio y la vida diaria han demostrado su validez». Por otra parte, «ninguno de los fenómenos descritos por esas terapias o creencias tiene una base científica». A pesar de lo infladas que resultan los términos que se usan, según este experto no son más que paparruchas.

Además, otro error típico, según el científico, es extrapolar las propiedades de lo cuántico a la escala macroscópica: «Para ser absolutamente claros, las propiedades cuánticas, como la superposición de estados o la cuantización, no ocurren en el mundo real, a escala humana». De hecho, tal como demostró el Nobel Serge Haroche, cuando un objeto alcanza cierto tamaño, deja de comportarse como un objeto cuántico.

Por tanto, por ejemplo, no es que el gato de Schrödinger (macroscópico) pueda estar vivo y muerto a la vez, sino que es una imagen para comprender un fenómeno cuántico. ¿Dónde queda entonces el misterio?

Por todo esto, en definitiva, según Julien Bobroff, a pesar de ese aura que la envuelve, «la Física Cuántica es como cualquier otra disciplina científica».