Representación de las víctimas, de acuerdo a lo descubierto por los análisis arqueológicos y genómicos. Madres, hijos y parejas fueron enterrados juntos
Representación de las víctimas, de acuerdo a lo descubierto por los análisis arqueológicos y genómicos. Madres, hijos y parejas fueron enterrados juntos - Michal Podsiadlo/H. Schroeder et al., 2019/PNAs

Una familia entera asesinada hace 5.000 años y enterrada por los supervivientes

Científicos han analizado el enterramiento de 15 personas, mujeres, niños y hombres cerca de Koszyce (Polonia). Fueron ejecutados y después sepultados con sumo cuidado por alguien que les conocía

Según los autores, esto documenta la violencia de esta época, en la que tribus del este se adentraron en Europa, y la importancia de afiliación y cohesión familiares en los grupos humanos de entonces

MADRIDActualizado:

El mundo era un lugar peligroso a comienzos del tercer milenio antes de Cristo. La Edad del Bronce estaba comenzando y Europa estaba en plena transformación. Al este del continente, los pueblos de las estepas ( como la cultura de la Cerámica Cordada) se desplazaban hacia el oeste y entraban en contacto con las gentes que ya vivían en la región, como las que componen la cultura de la Ánforas Globulares (que existió desde el 3300 al 2700 a.C.). ¿Cómo vivieron estas personas? ¿Cómo se relacionaron unos con otros?

Cerca de la actual ciudad de Koszyce, al sur de Polonia, existe un triste testimonio que ha atravesado el velo del tiempo hasta nuestros días. Los arqueólogos llevan años estudiando una tumba en la que descansan 15 personas, mujeres, hombres y niños, representantes de esta cultura de las Ánforas Globulares. Los 15 fueron ejecutados por golpes en la cabeza. Paradójicamente, los análisis arqueológicos y genéticos han revelado que fueron enterrados con sumo cuidado, junto a bienes rituales y respetando los lazos familiares que les unieron en vida. Todo apunta a que los supervivientes de la matanza regresaron a lugar para enterrar a sus muertos. Los análisis se acaban de publicar en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAs), y son un vistazo de una profundidad sin precedentes a la violencia y a las estructuras sociales que existieron en el Neolítico tardío.

Estado del enterramiento, en las cercanías de Koszyce, Polonia
Estado del enterramiento, en las cercanías de Koszyce, Polonia - H. Schroeder et al., 2019/PNAs

Los investigadores, procedentes de las universidades de Copenhague, Aarhus y Cambridge, entre otras, hicieron un profundo estudio de las heridas de las víctimas. Aplicaron técnicas de datación por radioisótopos sobre el esmalte de los dientes y llevaron a cabo análisis genómicos para reconstruir las relaciones de parentesco entre todos ellos. Todo eso, «nos permitió dibujar una imagen considerablemente detallada de esta comunidad del Neolítico tardío, incluyendo su ascendencia genética, su apariencia física, su estructura de parentesco y su organización social», han escrito los autores, encabezados por Hannes Schroeder, de la Universidad de Copenhague (Dinamarca).

Los investigadores averiguaron que los cuerpos fueron colocados cuidadosamente de acuerdo con sus relaciones de parentesco, por alguien que, evidentemente, les conocía.

La causa de la masacre

Los análisis genéticos revelaron que los fallecidos no tienen genomas de los grupos de la cultura de la Cerámica Cordada. Según han sugerido los autores, esto sugiere que «aunque la razón para la masacre sea desconocida, es posible que estuviera conectada con la expansión de los grupos de la Cerámica Cordada, puesto que podría haber llevado a una competición por los recursos y a un conflicto violento».

Además, los análisis detallados de estos 15 esqueletos han revelado la presencia de seis líneas maternas. Todo indica que se trataba de una gran familia conectada por relaciones de parentesco de primer y segundo grado, compuesta por cuatro familias nucleares (de madres e hijos).

Quien los enterró conocía estas relaciones, porque colocó juntos a las madres y a sus hijos. Se ha descubierto que cuatro individuos eran hermanastros, de madres emparentadas, y sorprende la ausencia de hombres o padres: esto sugiere fuertemente que fueron ellos quienes enterraron a sus familias.

En realidad, solo se halló a un padre, cuya pareja e hijo están al otro lado de la tumba, y a un niño, cuyos padres no están presentes, pero que está cerca de tíos y sobrinos. También hay una mujer genéticamente no emparentada con nadie del grupo, pero que está cerca de un hombre joven.

Todo esto apunta que las familias nucleares formaban parte de grupos familiares extensos, de forma permanente o estacional. También sugiere que la comunidad se organizó según líneas de descendencia patrilineales, asociadas con la exogamia femenina, lo que quiere decir que las mujeres se casaban con gente de fuera del grupo, tal como se ha observado en otras comunidades de europa central durante el Neolítico tardío.

Mujeres, niños y hombres ejecutados

¿Qué mató a estas personas? Todos los fallecidos sufrieron lesiones craneales y en algunos casos también lesiones de defensa, que son fracturas en los miembros superiores producidas cuando una persona trata de defenderse la cara o la cabeza con los brazos. Esto indica que todos ellos fueron capturados y ejecutados.

Este episodio encaja con la extensa y frecuente violencia en la prehistoria europea. En concreto, parece ser que la violencia letal y las masacres fueron especialmente abundantes en épocas de competencia por los recursos y de expansión de los grupos por territorios ya ocupados.

Violencia sobre los hombres

Hasta ahora, se ha observado que la violencia letal se centraba en comunidades enteras o bien solo en los hombres, caso en el que niños y mujeres eran tomados como cautivos. La tumba de Koszyce encaja con el primer caso, e indica que los hombres huyeron o bien estaban fuera cuando los enemigos atacaron a esta familia.

La investigación genómica pudo realizarse gracias a que existen amplísimas bases de datos de referencia, que reflejan el legado genético de varias regiones y épocas de la Antigüedad, y es fruto de los avances en secuenciación que, desde hace décadas, han abaratado enormemente la metodología necesaria para analizar el ADN completo de los restos humanos.

Los autores han subrayado que su trabajo no solo documenta la violencia que se vivió en esta época, sino también la fuerte afiliación familiar y la cohesión de estos grupos de personas, que subrayan también que las relaciones familiares fueron cruciales en muchas sociedades prehistóricas.