«Coalbrookdale de noche», pintura al óleo que retrata la localidad de Coalbrookdale, considerada cuna de la Revolución Industrial
«Coalbrookdale de noche», pintura al óleo que retrata la localidad de Coalbrookdale, considerada cuna de la Revolución Industrial - Philip James de Loutherbourg

El extraño caso del animal que cambió de color por culpa de la Revolución Industrial

El fenómeno del melanismo, que se da en muchos animales, les sirve para múltiples funciones, entre ellas, ocultarse de posibles depredadores

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El melanismo es un exceso de pigmentación (melanina) en un animal, grupo o población, que provoca el oscurecimiento de la piel. Este proceso puede tener varias ventajas evolutivas: desde una mayor resistencia a un virus o a la radiación solar hasta un proceso de mimetismo. Se denomina «melanismo adaptativo» cuando los animales lo desarrollan para sobrevivir y reproducirse en su hábitat.

La diferencia entre un animal melánico y otro no melánico de la misma especie se debe, en muchos casos, a la expresión del gen o a la intensidad con la que se expresa. El mediador de esa transformación genética se encuentra en el ácido ribonucleico (ARN) y no en la secuencia del ADN.

La pantera negra… no existe

En la naturaleza podemos observar diversos ejemplos de animales melánicos, desde jabalíes hasta mustélidos, pasando por conejos. En general, estas especies tienen una mayor supervivencia que la de los albinos, por lo que no es infrecuente observar poblaciones con un mayor número de individuos melánicos.

El ejemplo más conocido es la pantera negra, que en realidad no existe. ¿Por qué? Se trata de un caso de melanismo de otros félidos, en particular del leopardo (Panthera pardus) o del jaguar (Panthera onca). En otras palabras: habría que hablar de «jaguar melánico» o «leopardo melánico».

El secreto de la pantera negra se encuentra en su gen agouti, que es el encargado de producir el exceso de melanina, lo que permite la distribución negra que todos conocemos.

Una pareja de mariposas del abedul. Una en su forma normal, más clara, y otra oscura
Una pareja de mariposas del abedul. Una en su forma normal, más clara, y otra oscura - Wikipedia

De blanco a negro

Por su parte, la mariposa del abedul (Biston betularia) constituye un caso especial de melanismo. En condiciones normales tiene un patrón de camuflaje que se asemeja a una salpicadura de pimienta y sal.

Estos lepidópteros son activos por la noche, mientras que por el día descansan en la corteza de los árboles. Esta es la razón por la cual el mimetismo es muy importante para ellos, para no ser descubiertos por sus depredadores.

Antes de la Revolución Industrial, la polilla del abedul moteada era rara. Es más, el primer espécimen del que se tiene noticia fue recogido en 1811 en la Universidad de Oxford. Las polillas de cuerpo claro se escondían entre los líquenes blanquecinos y la corteza de los árboles, mientras que las polillas negras eran más fácilmente detectada por las aves, sus depredadores naturales.

La situación cambió durante las primeras décadas de la Revolución Industrial: los campos de Manchester se cubrieron del hollín que desprendían las fábricas. Además, las elevadas emisiones de dióxido de azufre trajeron consigo la muerte de los líquenes y que la corteza de los abedules se volvieran oscuras. Como consecuencia, las polillas oscuras ganaron ventaja, aumentando su población. Este fenómeno es conocido como «melanismo industrial».

Cuando la calidad del aire mejoró, la población de polillas oscuras disminuyó, a favor de las polillas de tonos más claros. Desde 1964, con la implementación de una normativa que aboga por el descenso de la contaminación, la forma melánica de la polilla ha perdido su ventaja evolutiva y ha entrado en un drástico descenso poblacional.

Los colores de la biología

El melanismo junto con el albinismo o leucismo (del griego leucos, blanco) son las dos anomalías pigmentarias más conocidas, pero hay otras muchas. Por ejemplo, el eritrismo es la abundancia de coloración roja o naranja; el flavismo o xantismo es la abundancia de pigmento amarillo, y el axantismo, es lo contrario, la ausencia de esta coloración.

Para complicarlo aún más, todas estas alteraciones cromáticas pueden distribuirse de forma parcial o total en aquellos individuos que las presentan. Ya lo decía el poeta, para gustos, los colores.

M. Jara
- M. Jara

Pedro Gargantilla es médico internista del Hospital de El Escorial (Madrid) y autor de varios libros de divulgación.