Cráteres volcánicos en Santorini
Cráteres volcánicos en Santorini - Wikipedia

La erupción volcánica que acabó con dos civilizaciones y modificó la Historia

Un cataclismo geológico en la isla de Santorini fue responsable de algunos cambios políticos y geográficos de la Antigüedad

Pedro Gargantilla
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Calles empedradas, soleadas terrazas, iglesias con cúpulas azules, casas blancas, ventanas y puertas añiles atrapan las miradas de los miles de turistas que visitan Oia, uno de los puertos más bonitos y pintorescos de la isla de Santorini.

Con tanta belleza cuesta trabajo imaginar lo que sucedió en esta preciosa isla -perteneciente al archipiélago de las Cicladas- hacia el 1.600 a.C. Su capital, Fira, tiene un antiguo cráter de más de diez kilómetros de diámetro. Según los resultados del carbono 14, durante la Edad de Bronce se produjo allí el furibundo despertar del volcán Thera.

La gigantesca explosión de la caldera generó una bocanada de lava y una columna de humo y cenizas que se elevó varios kilómetros hacia el cielo. Para que nos hagamos una idea del cataclismo geológico, la erupción fue unas diez veces más potente que la del volcán Krakatoa (1883); su explosión de pudo oír a unos cinco mil kilómetros de distancia y en los anillos de los árboles de Canadá se ha podido observar su impacto ecológico. Se calcula que el índice de explosividad volcánica (IEV) fue de 6.9 –en una escala de ocho grados-, uno de los más violentos de toda la Historia.

Hay que tener presente que Santorini no fue escenario de un único acontecimiento volcánico. Las investigaciones geológicas han detectado, al menos, doce erupciones masivas, durante un periodo de un millón de años.

El fin de dos civilizaciones

La civilización minoica floreció hace 3.500 años en la isla de Creta. Los arqueólogos han podido constatar la existencia de bellos palacios, calles pavimentadas y complejos desagües. Hacia el año 1.600 a.C esta civilización desapareció de forma inexplicable.

El colapso del cono volcánico y el material piroclástico desplazaron grandes cantidades de agua marina. Además, el agua del mar entró en una cámara magmática y allí se convirtió en vapor al entrar en contacto con el magna y, al incrementar la presión, provocó la aparición de tsunamis de más de cien metros de altura que arrasaron la costa norte de Creta, a más de setenta kilómetros de distancia, provocando el fin de la civilización.

La erupción del volcán Thera tuvo sus consecuencias también en la lejana China, terminando con la dinastía Xia –la “dinastía del verano”-. En los Anales de Bambú se puede leer los efectos de la erupción volcánica: “una helada niebla amarilla, un sol tenue, tres soles y el marchitamiento de los cinco cereales”.

En Egipto originó un eclipse solar que se prolongó durante nueves días: “el sol se ha ocultado, a nadie se ve en las sombras, las cosechas han muerto”. Un suceso que también aparece recogido en la Biblia: “extiende tu brazo hacia el cielo para que en todo Egipto haya una oscuridad tan espesa que hasta se pueda tocar” (Éxodo 10:21-29).

Y la Atlántida...

Santorini
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Hacia el año 360 a.C Platón (427 a.C-347 a.C) describió en sus “Diálogos” una sociedad próspera que quedó sepultada bajo el mar sin dejar huella. El filósofo en su conversación con Critias y Timeo se hace eco de la geografía, habitantes y forma de vida de la Atlántida.

Este mito ha cautivado a los curiosos durante más de dos mil años y han sido varios los escenarios que se han disputado esta leyenda. Entre los posibles candidatos se encuentran la isla de Pharos –frente al delta del Nilo-, la cordillera del Atlas, la civilización de los Tartessos en Andalucía, el lago Tritonis (Túnez) y… la isla de Santorini. Hay que tener presente que la devastadora erupción del volcán Thera propició que parte de la superficie de este impresionante enclave del mar Egeo se perdiera bajo en las profundidades marinas.

¿Con esta explicación científica el enigma de la Atlántida queda resuelto… o, por el contrario, todavía quedan flecos por resolver?

M. Jara
M. Jara

Pedro Gargantilla es médico internista del Hospital de El Escorial (Madrid) y autor de varios libros de divulgación.