Descifrado el genoma de la bacteria del carbunco, la más temida arma biológica

El proyecto se realizó con una cepa prácticamente idéntica a la que provocó en 2001, a través en envíos postales, cinco muertes y diesiete afectados en EE.UU.

A. AGUIRRE DE CÁRCER
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MADRID. El genoma de la bacteria del carbunco, utilizada en los ataques bioterroristas que atemorizaron por correo postal a Estados Unidos tras el atentado contra las torres gemelas en septiembre de 2001, ha sido descifrado y comparado con el de otras bacterias similares en un proyecto que conjuga intereses científicos y de defensa. Obtenida la secuencia del material genético del «Bacillus anthracis», los científicos podrán entender mejor la biología de este agente patógeno e identificar aquellos genes que son más idóneos para diseñar fármacos y vacunas eficaces contra una bacteria que fue manipulada con fines bélicos por Japón en los años 30 e Irak en la década de los 80.

Este proyecto, cuyos resultados se detallan hoy en «Nature», se inició en 1999 en el Instituto de Investigación Genómica (TIGR), fundado por Craig Venter, el ex presidente de la empresa Celera, aunque cobraron especial impulso tras la deliberada distribución de cartas y paquetes con esporas de la bacteria, en un planificado ataque que causó cinco muertes y diecisiete casos en Florida, Conneticut, Nueva York y Washington a finales del año 2001.

Para descifrar por primera vez las 5,2 millones de unidades de ADN que componen el genoma de este microorganismo, el equipo dirigido por Claire Frase, presidenta del TIGR y esposa de Craig Venter, seleccionó una de las cepas más virulentas conocidas y que es prácticamente idéntica a la empleada en la acción bioterrorista de 2001. Se trata de la cepa Ames, aislada de tejidos de una vaca hallada muerta en Texas en 1981 y luego usada por laboratorios gubernamentales de EE.UU.

Dos islas de patogenicidad

Hasta ahora, los microbiólogos pensaban que los genes que confieren especial virulencia y una toxicidad letal a esta bacteria, que infecta a animales y seres humanos, residen en dos pequeños anillos de ADN situados fuera de su único cromosoma. Sin embargo, estas nuevas pesquisas científicas han revelado la existencia de varios genes en el cromosoma de la bacteria que contribuirían a su elevado nivel de peligrosidad como arma biológica. El consorcio de instituciones públicas y privadas de este proyecto, financiado por el Gobierno de EE.UU., han comprobado que esos genes de virulencia -dianas para futuros fármacos- también están presentes en bacterias «emparentadas» con el «B. anthracis», pero que son inofensivas para los humanos. La diferencia parece residir en la forma en que esos genes se expresan en la bacteria del carbunco, un fenómeno biológico que sería producto de recientes adaptaciones medioambientales, pero no a través de mutaciones acumulativas en su genoma, sino mediante el intercambio de genes con esas otras bacterias con las que comparte prácticamente sus 5.000 genes. A la luz de estos datos queda en evidencia que no sería muy difícil con ingeniería genética transformar un microorganismo inocuo en un arma letal.