Solo uno entre millones de espermatozoides fecunda al óvulo
Solo uno entre millones de espermatozoides fecunda al óvulo - ABC

El cuerpo de una mujer es un «infierno» para los espermatozoides débiles

Científicos han demostrado que las constricciones del tracto reproductivo «expulsan» a los gametos más lentos

MADRIDActualizado:

Mire a su alrededor. Puede parecer un día cualquiera, pero en realidad es también un día extraordinario. Todas esas personas que se encuentran cerca, incluyéndole a usted mismo, son posibles gracias a al menos dos milagrosas coincidencias: la que permitió que sus padres se encontraran, muy íntimamente, y aquella que quiso que fuera un espermatozoide entre millones (exactamente entre 60 a 100 millones de ellos), y no otro cualquiera, el que lograse fecundar un óvulo en el interior del cuerpo de una mujer. Si no es el caso, también puede reconocer el encomiable trabajo de las clínicas de reproducción asistida.

De todas formas, esta bonita historia de la reproducción tiene un lado oscuro. Y es que el cuerpo de la mujer es un auténtico infierno para los millones de espermatozoides que se atreven a nadar en su interior. No es solo por el baño ácido en el que han de desenvolverse, ni tan siquiera por el ataque del sistema inmune femenino. Según acaba de demostrar una investigación publicada en Science Advances, además de eso, el tracto reproductivo femenino parece estar específicamente diseñado para que los nadadores menos eficaces jamás alcancen su blanco. Gracias a modelos de ordenador y simulaciones en laboratorio, han demostrado que los estrechamientos del tracto reproductivo, a los que han llamado constricciones, son auténticas barreras que solo dejan pasar a los espermatozoides más rápidos.

«El efecto de conjunto de estas constricciones es evitar que los espermatozoides débiles logre pasar y, por tanto, seleccionar a aquellos con la máxima movilidad», ha explicado en The Guardian Alireza Abbaspourrad, directora de la investigación e investigadora en la Universidad de Cornell, en Nueva York.

Todavía no hay evidencias que permitan asegurar que los nadadores más rápidos reportarán alguna ventaja genética a los descendientes, en comparación con los más lentos. Pero ahora queda claro que el tracto reproductivo es totalmente inclemente con los menos «hábiles».

El duro recorrido hasta el óvulo

En esta ocasión, los investigadores quisieron averiguar más sobre este proceso selectivo. A diferencia de lo hecho en estudios anteriores, más centrados en la velocidad de natación de estos espermatozoides en un conducto recto, en este caso los científicos quisieron prestarle atención a los estrechamientos y recodos que estas células se encuentran a su paso. Por ejemplo, uno de los puntos más conflictivos se encuentra en la apertura del útero a las trompas de Falopio, donde los pequeños espermatozoides tienen que nadar en un fluido que viaja en dirección contraria.

«Si observas la anatomía del sistema reproductivo de los mamíferos, puedes apreciar que las dimensiones del recorrido que conduce al óvulo no son constantes», ha dicho Abbaspourrad. «En algunos puntos el conducto es extremadamente estrecho, de forma que solo unos pocos espermatozoides pueden pasar, mientras que los otros fallarán».

El equipo de Abbaspourrad quiso comprobar si los estrechamientos son puertas capaces de hacer un «cásting» de espermatozoides. Así que construyeron un tracto reproductivo en miniatura en el que hicieron circular gametos masculinos de toro y de humano, nadando contra un flujo generado de forma artificial. De esta forma, pudieron observar claramente cómo los espermatozoides más débiles tenían serios problemas cuando llegaban al estrechamiento, ya que en esos puntos la velocidad de la corriente aumentaba.

Forma de mariposa

Además, observaron que cuando los espermatozoides se acercan a los estrechamientos, se congregan en un «enjambre» que tiene forma de mariposa. Allí, los más rápidos se colocan al frente, gracias a su mayor velocidad. En un principio rebotan contra las paredes de las constricciones, pero luego llegan a los puntos donde la velocidad del flujo no es tan alta y, por tanto, acaban pasando al otro lado. Finalmente, son capaces de llegar al óvulo antes que los demás.

«Para nosotros, lo más sorprendente fue este patrón de mariposa», ha dicho Abbaspourrad. «Este lleva a la acumulación de células de forma que las más rápidas permanecen más cerca de la constricción, mientras que los más lentos son expulsados hacia atrás y después todavía más lejos».

El proceso puede parecer cruel, pero es el más ventajoso: «Los resultados muestran que solo los más rápidos, y por eso normalmente considerados como los mejores, pueden pasar a través de esos estrechamientos y nadar contracorriente», ha dicho Allan Pacey, investigador en la Universidad de Sheffield. «Tiene sentido desde el punto de vista biológico y explicaría cómo el tracto reproductivo femenino es capaz de asegurar que los mejores espermatozoides lleguen al óvulo».