Francis Collins sonreía así, hace dos años, ante las explicaciones de Craig Venter.ABC

El Consorcio Público Internacional anunció ayer el desciframiento completo del genoma humano

MADRID. JOSÉ MARÍA FERNÁNDEZ-RÚA
Actualizado:

El anuncio, hecho público a última hora de la tarde de ayer, de que se había completado el desciframiento completo del libro de instrucciones del cuerpo humano no coge por sorpresa a la comunidad científica pero sí marca una importante pauta en la carrera que mantienen, desde hace años, el Consorcio Público integrado por veinte centros de investigación de reconocido prestigio de EE. UU., Gran Bretaña, Alemania, Francia, Japón y China, y la empresa privada Celera.

Como solía repetir a sus más íntimos el profesor Ángel Martín-Municio, se trata de una noticia recurrente que, al menos, desde un punto de vista cualitativo, nos venía recordando cada poco tiempo que, más bien antes que después, iban a hacerse públicos los datos acerca de la secuenciación de la totalidad del genoma humano.

Es, sin duda, una excelente noticia para la comunidad científica por dos motivos: por haberse totalizado el desciframiento del genoma humano, que nos confirma que el hombre tiene unos treinta mil genes, apenas el doble que la mosca del vinagre y un tercio más que un gusano y, por otro lado, que la información que se volcará a partir de hoy en Internet por el Consorcio Público será gratuita y estará disponible, en tiempo y forma, para todos los investigadores.

La rivalidad continúa

Celera Genomics, la empresa que fundó Craig Venter, mantiene desde hace más de tres años un cruce de acusaciones con el Consorcio, ya que para acceder a sus datos sobre el genoma humano hay que abonar una cantidad considerable de dólares. Una muestra de esta rivalidad se produjo, en febrero de 2001, con ocasión de presentarse simultáneamente los primeros borradores del «libro de la vida», cuando el investigador John Sulston, director del centro Sanger de Gran Bretaña, integrado en el Consorcio Público, dijo que «el genoma humano no está en venta» e, incluso, llegó a afirmar que «habría sido criminal dejar esta investigación en manos del sector privado. Hay quienes pretenden hacer pagar una fortuna al resto de la humanidad -matizó el profesor Sulston en clara alusión a Craig Venter- para permitirle leer su propio código genético». Las críticas contra el fundador de Celera Genomics también se produjeron, entonces, en Francia.

Al margen de esta polémica que, según los analistas, no ha terminado aún, el desciframiento de todos los genes del ser humano abre una nueva era de fabulosas promesas para el conocimiento de la biología de nuestra especie y el tratamiento de las enfermedades. Paralelamente, despierta una serie de dilemas éticos, que sin duda conllevan riesgos.

Era posgenómica

Con el desciframiento completo del «libro de la vida» empieza una ambiciosa aventura científica, considerada por muchos como la más importante hasta ahora de la Humanidad, para conseguir terapias eficaces contra miles de enfermedades cuyo origen está en anomalías genéticas. Ha comenzado la era de la posgenómica, para la que diversos grupos de investigadores y de empresas farmacéuticas se estaban preparando desde hacía tiempo. Ahora, el reto científico es conocer la función de cada uno de los aproximadamente treinta mil genes humanos. Como se cree que existen unas trescientas mil proteínas distintas, cada gen podría estar implicado por término medio en la síntesis de diez proteínas.