Dos investigadores recogen muestras en el desierto de Atacama. El hallazgo implica que en Marte también podrían sobrevivir microbios y ser transportados por el viento
Dos investigadores recogen muestras en el desierto de Atacama. El hallazgo implica que en Marte también podrían sobrevivir microbios y ser transportados por el viento - Margarita Azua

Confirmado: las bacterias vuelan y viven hasta en el lugar más marciano de la Tierra

Los microbios pueden recorrer miles de kilómetros arrastrados por el viento y sobrevivir en el desierto de Atacama, en Chile

MadridActualizado:

En las próximas décadas los astrónomos van a descubrir miles de exoplanetas y van a poder estudiar sus atmósferas para averiguar si podría haber vida fuera de la Tierra, tal como la conocemos. Quizás, con suerte y dinero, los astronautas se posarán en Marte. Al mismo tiempo, en nuestro planeta los científicos siguen descubriendo que la vida es más adaptable de lo que pensábamos.

Recientemente, se ha sugerido que el subsuelo de la Tierra es un «mundo perdido» en el que hay más biomasa que en la superficie y se han encontrado microbios viviendo incluso en una terrible región hidrotermal del volcán Dallol, en Etiopía. Ahora, un estudio que se acaba de publicar en Scientific Reports, y realizado por científicos del Centro de Astrobiología (CSIC-INTA), ha demostrado que los microbios vivos son trasladados por el viento en el desierto de Atacama, en Chile, un análogo del planeta Marte.

«Queríamos saber de dónde proceden los microorganismos que se han hallado en los valles áridos de Atacama», ha explicado a ABC Armando Azua-Bustos, primer autor del estudio. «Lo novedoso es que hemos averiguado es que los microbios pueden moverse de un lado a otro del desierto sobre las partículas de polvo transportadas por el viento y que pueden adaptarse a condiciones que uno no puede imaginar».

El de Atacama es el desierto más antiguo del mundo y uno de los lugares más áridos de la Tierra, por detrás de los Valles Secos de McMurdo, en la Antártida. Es tan seco, que en las horas centrales la humedad relativa que detectan los instrumentos es del cero por ciento. Allí el panorama es tan desolador como el del planeta a Marte. A una altitud de unos 3.000 metros, el terreno es sacudido por unos altísimos niveles de radiación ultravioleta y el suelo es rico en sales y percloratos, unos compuestos altamente oxidantes.

Uno de los lugares del desierto de Atacama analizados en este estudio
Uno de los lugares del desierto de Atacama analizados en este estudio - Carlos González-Silva

«Hacia Atacama cerca de la costa desertificada, encuentras una tierra sin hombres, donde no hay aves, ni bestias, ni árboles ni vegetación alguna», escribió en 1569 el soldado y poeta español Alonso de Ercilla.

Análogo de Marte

Por todo eso, Atacama es un análogo de Marte, un lugar donde en 2003 la NASA comprobó que los instrumentos usados por los aterrizadores Viking 1 y 2 eran incapaces de detectar vida. Y, sin embargo, como es uno de los sitios más hostiles de la Tierra, allí podemos aprender cómo sería, o cómo fue, la vida en el planeta rojo.

En esta ocasión, el equipo de Armando Azua-Bustos se enfrentó al reto de analizar la escasa biomasa presente en los granos de polvo de Atacama. Usando técnicas de secuenciación y probando con varios medios de cultivo, lograron identificar la presencia de 23 especies de bacterias y ocho de hongos.

Según ha explicado el investigador, encontraron especies de tres grupos diferentes. Unas procedentes del océano, presumiblemente arrastradas por los vientos de Oeste a Este que proceden del Pacífico (como Oceanobacillus oncorhynchi). Un segundo grupo, de especies que viven en plantas, situadas en la costa, al Oeste del desierto (como Bacillus simplex). Y un tercero, el más interesante, de especies encontradas en la alta atmósfera, a alturas de hasta 40 kilómetros, y que parecen proceder de India y China. Además, observaron que la composición de las bacterias cambia a lo largo del día en función de la dirección de los vientos.

Estos hallazgos sugieren que los microbios pueden desplazarse incluso a través de uno de los lugares más secos e irradiados del planeta.

¿Hemos contaminado Marte?

«Esto tiene importantes implicaciones astrobiológicas», ha sugerido Azua-Bustos. «Si Marte hubiera tenido vida, esta se podría haber desplazado así», ha propuesto. Por otra parte, «si las primeras naves enviadas a Marte no hubieran sido bien descontaminadas antes de despegar, es posible que hubiéramos enviado algún microbio contaminante y que este ya hubiera cubierto todo el planeta», ha seguido.

Si ninguna de estas dos cosas ha ocurrido, todavía hay otra que tener en cuenta. «Estamos pensando en enviar una misión humana a Marte. Como creo que va a ser complicado esterilizar a una persona antes de mandarla allí, va a ser difícil no contaminar el planeta». Por tanto, en caso de enviar una misión tripulada, es de esperar que pudiéramos transformar profundamente el planeta.