Un zorro bajo el cielo nocturno
Un zorro bajo el cielo nocturno - Fotolia

Animales de todo el mundo salen de noche para evitar a los humanos

Al menos 62 especies de mamíferos de seis continentes han cambiado sus hábitos por miedo a la actividad humana

MadridActualizado:

Cuánto miedo debemos de infundir y qué difíciles debemos de ponerles las cosas para que criaturas que se han comportado de la misma forma durante siglos adopten una nueva vida, marcadamente distinta a la que les distingue por naturaleza, tan solo para evitarnos. Un interesante estudio publicado esta semana en la revista «Science» concluye que los humanos están provocando que mamíferos de distintos lugares del mundo sean más activos de noche, cuando tienen menos posibilidades de encontrarse con alguno de los nuestros. Zorros, ciervos y jabalíes prefieren ahora salir en la oscuridad, pero esta estrategia puede causarles serios problemas en su fisiología y reproducción.

Un jabalí busca comida cerca de la basura en Barcelona
Un jabalí busca comida cerca de la basura en Barcelona- Laurent Geslin

Los investigadores dirigidos por la Universidad de California en Berkeley realizaron un análisis a gran escala de 76 estudios sobre 62 especies de mamíferos en seis continentes, desde zarigüeyas a elefantes. En dichos estudios, se monitorizó la actividad animal usando herramientas como rastreadores GPS y cámaras activadas por movimiento. Los investigadores usaron los datos para comparar la actividad nocturna de cada especie durante temporadas de niveles altos y bajos de perturbación humana, lo que incluía distintas actividades, como la caza y el senderismo, o la agricultura y el desarrollo urbano.

Así, los autores descubrieron que, con la presencia humana, los animales preferían «hacer vida» de noche, alimentándose y canzando en la oscuridad. Por ejemplo, los mamíferos que solían dividir su actividad de manera uniforme entre el día y la noche, generalmente aumentaban su actividad nocturna al 68%. La respuesta fue más notable entre los grandes mamíferos que entre los pequeños.

Un castor en la ciudad de Orleans, Francia
Un castor en la ciudad de Orleans, Francia - L.G.

Pérdida de reproducción

Esto ocurría incluso si no había una amenaza manifiesta. Es decir, un ciervo podría volverse más nocturno simplemente porque ve a algunas personas haciendo senderismo en los alrededores, no porque corra despavorido delante de las armas de unos cazadores. El motivo, probablemente, es que nuestra mera presencia es identificada como una posibilidad de predación.

Un tejón en un cementerio de Londres
Un tejón en un cementerio de Londres- L.G.

En apariencia, estos cambios de hábitos podrían tener efectos positivos, como ayudar a que humanos y animales coexistan. Sin embargo, la historia no es tan sencilla. Vivir de noche también podría suponer importantes pérdidas para estos seres, por ejemplo, en su reproducción. Como explica Ana Benítez-López, del departamento de Ciencias Ambientales del Institute for Water and Wetland Research (Universidad de Radboud, Países Bajos), en un artículo relacionado en «Science», «con el tiempo, las perturbaciones a largo plazo podrían resultar en una menor adecuación, menor supervivencia de los jóvenes o menores tasas de reproducción, con consecuencias negativas para toda la población».

Teniendo en cuenta que el 75% de la superficie terrestre está actualmente modificado por la actividad humana, para muchos animales no hay lugar donde esconderse, y solo les quedan las sombras de la noche. Para los científicos, las políticas de conservación también deberían tener sopesar estos factores, de la misma manera que se trabaja por respetar los espacios naturales.