Amputaciones, sangrías y cortes de pelo: el curioso origen del cilindro de los barberos

El típico poste tiene su origen en los cirujanos-barberos de la Edad Media y está influido también por la bandera de Estados Unidos

MADRIDActualizado:

La profesión de los peluqueros no ha sido siempre como la conocemos actualmente. El cilindro tricolor que lucen algunas peluquerías masculinas, en que se alternan listas azules con rojiblancas en trazado helicoidal, es el vestigio de una época gloriosa, en la cual en estos establecimientos se realizaban intervenciones quirúrgicas.

En la Edad Media todas las actividades quirúrgicas estaban en manos de los clérigos, que eran las únicas personas ilustradas en aquel momento. Los monjes tomaron como ayudantes a los barberos, el gremio más capacitado para esta labor, los cuales estaban familiarizados con algunas formas de cirugía menor, como eran las extracciones dentarias.

Todo cambió en el siglo XII, cuando en el Concilio de Letrán (1123) se prohibió todo tipo de práctica médica a los monjes. Algunos años después, en el Concilio de Tours (1163) el Papa Alejandro III vetó de forma taxativa que los monjes pudiesen realizar intervenciones quirúrgicas, llegando al extremo de calificar dicha práctica de sacrilegio. Este tipo de proscripción favoreció que los barberos asumiesen íntegramente las tareas quirúrgicas, una actividad que les granjearía numerosos problemas con los cirujanos con formación académica.

Una profesión polivalente

A finales del siglo XIII los barberos tenían una profesión polivalente, se dedicaban por igual a blanquear los dientes, extraer muelas, realizar sangrías, rasurar la barba y cortar el pelo. Los más osados incluso llegaban a atreverse a drenar abscesos, amputar piernas, reducir fracturas y trepanar cráneos, para aliviar migrañas. Esta diversidad profesional hizo que se les pasase a conocer como cirujano-barberos. Cervantes nos cuenta que don Quijote, en una de sus desventuradas correrías, fue apaleado y tuvo que recurrir a Maese Nicolás, barbero cirujano y sacamuelas, para aliviar sus dolores.

Los cirujanos-barberos disfrutaron de un enorme prestigio, puesto en aquellos siglos la medicina estaba muy menospreciada, sus honorarios eran menores que los de los cirujanos y, además, prestaban un servicio polivalente. Algunos cirujanos-barberos adquirieron cierta notoriedad, lo cual les permitió que pudieran dejar de ejercer la profesión de forma ambulante y establecerse en una localidad.

El cilindro: un reclamo publicitario

Estos cirujanos-barberos colocaron un reclamo publicitario a las puertas de su negocio: el famoso poste de barbero. Se trataba de un poste de madera con rayas de color blanco y rojo. La franja rojiblanca se asociaba a las sangrías, una de las actividades que ofertaban a su clientela. Esto se debe a que en sus inicios el barbero ataba al poste las vendas que usaba durante las sangrías, las rojas eran las usadas, que se colocaban al sol para que se secasen, y las blancas eran las que utilizarían a modo de torniquete para la extracción de sangre.

Al principio, el poste de los barberos tenía dos palanganas, una en la parte superior, en la cual se almacenaban las sanguijuelas que se utilizaban para las sangrías, y otra en la parte inferior, a la cual iba a parar la sangre del paciente por efecto de la gravedad.

La influencia estadounidense

Hasta el siglo XVIII la práctica quirúrgica estuvo repartida entre cirujanos, médicos con formación médica cualificada que realizaban intervenciones complejas, y cirujanos-barberos, que se hacían cargo de las intervenciones menores. Los cirujanos siempre recelaron de la capacidad técnica, en materia médica, de los cirujanos-barberos.

En 1745 el rey Jorge II de Gran Bretaña, presionado por los colegios de cirujanos, decidió separar definitivamente estas corporaciones y obligar a los barberos a que se limitasen a tareas relacionadas con el corte de pelo y arreglo de barba. En otras palabras, que abandonasen su práctica quirúrgica. Poco tiempo después la medida fue copiada en Francia, a la que seguirían el resto de países europeos, entre ellos España.

A pesar de todo, los barberos consiguieron conservar su famoso poste, que con el paso del tiempo se transformó en el cilindro que vemos en algunas peluquerías. El formato tricolor (blanco, rojo y azul) sustituyó a las bandas rojiblancas iniciales, al parecer fue una influencia de los colores de la bandera estadounidense.