Los embriones utilizados eran sobrantes de tratamientos de reproducción asistida
Los embriones utilizados eran sobrantes de tratamientos de reproducción asistida - REUTERS

Un experimento muestra los riesgos de manipular el genoma humano

Científicos chinos utilizan por primera vez la edición de genes en embriones humanos y causan graves alteraciones genéticas

N. RAMÍREZ DE CASTRO
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Los peores temores se han cumplido. La «edición genética», la polémica técnica que permite borrar, añadir o cambiar genes a voluntad para corregir enfermedades antes de que el bebé nazca, no es segura. Al menos, de momento. Científicos chinos lo han intentado con 85 embriones humanos y han fracasado provocando o la muerte de los embriones o graves alteraciones genéticas. Es la primera vez que se manipula el genoma de un embrión humano, un paso que los investigadores occidentales aún no se habían atrevido a dar por los posibles efectos secundarios.

Los resultados del fallido experimento se han publicado en una revista científica on line, «Protein&Cell», después de que fuera rechazada en las principales publicaciones científicas por reparos éticos. Allí reconocen que la edición genética, con un método llamado Crispr, podría haber causado más daños en el ADN de los embriones que el documentado porque no llegaron a examinar por completo el genoma de las células embrionarias. La investigación en ningún momento pretendía implantar los embriones en una mujer. Su objetivo era experimental para demostrar que se puede erradicar una grave enfermedad hereditaria de la sangre llamada beta talasemia desde la etapa embrionaria.

Con su fracaso, los científicos de la Universidad Sun Yat-sen en Guangzhou dan la razón a otros grupos de investigación europeos y estadounidenses que llevaban meses alertando del riesgo de aplicar una tecnología que aún no está preparada para utilizarse en embriones y células reproductivas humanas. Otros tres laboratorios chinos están investigando en la edición genética de embriones humanos y en Estados Unidos, el español Juan Carlos Izpisúa ha probado con éxito la técnica en ratones.

El equipo de Izpisúa ha anunciado en la revista «Cell» que pueden erradicar las enfermedades mitocondriales, una grave patología hereditaria, en el óvulo antes de ser fecundado o en el embrión. Lo han logrado con una técnica que permite editar los genes de «una forma muy precisa» y sin riesgo para la descendencia, aseguró ayer a ABC Juan Carlos Izpisúa. Su intención es probar ahora su éxito en gametos y embriones humanos.

Una moratoria

El científico español no es el único que quiere intentar manipular el genoma humano, otros colegas estadounidenses trabajan en la misma línea. Aunque tras el fracaso chino, científicos como George Daley, de la Universidad de Harvard, han pedido que no se utilice de momento este procedimiento, o «quizá nunca», comentaba Daley al «New York Times».

El propio investigador chino que ha fracaso sostiene que su experimento es una llamada a la precaución. También uno de los pioneros en utilizar de forma experimental la técnica, Fyodor Urnov, ha reclamado una moratoria. «Ni es ético ni es seguro. Los efectos de la modificación genética en el embrión serían imposibles de detectar hasta el nacimiento y puede que no den la cara hasta unos años después. Además los cambios se arrastrarían en las siguientes generaciones», advirtieron en un artículo de opinión en la revista «Nature».