El eclipse total sobre el achipiélago de Svalbard - EFE

El mal tiempo empaña el eclipse solar en toda Europa

En Galicia, una de las comunidades más afortunadas, se apreció un notable descenso de la cantidad de luz durante el evento

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Los expertos avisaron de que sería un eclipse complicado, y no se equivocaban [Así te contamos el eclipse solar en directo]. Aquellos que se acercaron a los diferentes actos de observación organizados por toda España o simplemente salieron a la calle preparados con sus gafas o instrumentos homologados para ser testigos del primer gran fenómeno astronómico del año, se encontraron con las nubes y el mal tiempo como principal inconveniente. Pocos fueron los afortunados en comprobar cómo el día se oscurecía, algo que al menos sí pudieron notar en distintos puntos de Galicia. «El máximo ha sido espectacular, con un descenso de luz bastante notable», explica Marcos Pérez, director técnico de la Casa de las Ciencias de La Coruña, donde las nubes no han perdonado pero el eclipse se ha asomado puntualmente.

El evento solo ha podido ser observado en su totalidad en una parte del mundo pequeña y aislada, dos archipiélagos árticos, Feroe y Svalbard. En Feroe, a pesar de que unos nubarrones cargados de lluvia ocultaban la mayor parte del cielo, el día se convirtió prácticamente en noche durante casi dos minutos y medio, tiempo en el que los perros comenzaron a aullar, bajaron las temperaturas, sopló el viento y daba la extraña sensación de que todo parecía detenerse. Desde Svalbard, más despejado, los astrónomos incluso han podido observar una hermosa corona o atmósfera solar. Este tipo de fenómenos sirve a los expertos para realizar experimentos científicos. Fue precisamente en un eclipse cuando se comprobó experimentalmente la teoría de la relatividad de Albert Einstein en 1919.

Muchos turistas desplazados hasta la tierra noruega de Svalbard disfrutaron del espectáculo a pesar de los riesgos de los osos polares (el jueves un ejemplar atacó a un turista checo) y la congelación, y vitorearon y aplaudieron cuando la Luna bloqueó el Sol, pero los que eligieron Torshavn, capital de las Feroe, quedaron decepcionados por el mal tiempo e incluso algunos pidieron que los tour operadores les devolvieran su dinero, con pocas expectativas, desde luego.

En el resto de Europa (incluido nuestro país), norte de África y parte de Asia el eclipse se vio de forma parcial. En la España peninsular, la Luna empezó a ocultar el disco solar a dos minutos de las nueve de la mañana en la provincia de Cádiz y casi un cuarto de hora después en la de Girona, la última en incorporarse, para finalizar entre las 11.06 y las 11.31. El máximo se alcanzaba entre las 9.59 y las 10.20 horas.

Pero los primeros en ver el eclipse han sido los residentes de la isla de El Hierro, en las Canarias, donde este fenómeno empezó a las 7.44 hora local. Por su ubicación, este archipiélago era el lugar de España donde la magnitud del eclipse iba a ser menor, sólo desaparecía aproximadamente la mitad de la superficie solar. Sin embargo, como el cielo ha estado despejado, sus habitantes han sido de los más afortunados junto con parte de los gallegos. En Galicia se ocultó casi hasta el 80% del disco solar.

El eclipse ha frenado la producción de energía solar en Europa, lo que representa un desafío para las redes eléctricas, pero menos de lo esperado.

Este espectáculo de mecánica celeste sucede cuando la órbita de la Tierra y de la Luna están alineadas perfectamente. El hecho de que nuestro satélite natural sea 400 veces más pequeño que el Sol, pero que éste esté 400 veces más lejos de la Tierra, posibilita que los eclipses totales se produzcan cíclicamente y el disco solar quede totalmente oculto.

El próximo eclipse parcial desde España será el 21 de agosto de 2017, aunque se verá bien porque coincidirá con la puesta de Sol. Para contemplar uno total habrá que esperar al 12 de agosto de 2026, y al 2 de agosto de 2027.