«Me decían que me adelantaba demasiado a mi tiempo»
J. L. López Gómez, ganador del Premio Popular al Inventor Europeo del año que otorga la Oficina Europea de Patentes - EFE
José Luis López Gómez, inventor

«Me decían que me adelantaba demasiado a mi tiempo»

Ha sido elegido, por votación popular, como Mejor Inventor Europeo del año, considerado como el «Óscar» de la tecnología

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José Luis López Gómez (Quintanilla de Valdebodres, Burgos, 1941) ha sido elegido como mejor inventor europeo del año por votación popular, recibiendo en Amsterdam uno de los premios que otorga la Oficina Europea de Patentes, considerados como los «Óscar» de la tecnología. López Gómez ha conseguido que las ruedas del tren circulen por la zona óptima del carril, centrándolas automáticamente al tomar las curvas, evitando «chirridos», un menor consumo y mayor calidad de marcha, pues el contacto es muy pequeño si se compara con el de un coche en carretera.

—¿Cómo ve la España de hoy?

—No hay que rasgarse las vestiduras, yo en la vida he ido de menos a más.

—¿Por qué lo dice?

—Nací en un pueblo de Burgos en los «años del hambre», donde ahora viven nueve vecinos. Con doce años hacía mis balones con una bolsa de cuero rellena de lana por dentro. Para andar por la nieve construí unos esquíes de madera.

—¿Cómo ha podido estudiar?

—Mi padre tuvo varios hijos y una sola hija. Reservó los ahorros para que pudiera estudiar ella, pues «los hombres ya se las apañarán». Yo me las «apañé» trabajando en un taller de coches en la calle Barceló de Madrid, a la vez que estudiaba Ingeniero Técnico Industrial en el Instituto Católico de Artes e Industrias.

—¿Qué recuerda de aquél trabajo?

—Fuí a afilar una broca y el jefe me preguntó: ¿quién te enseñó? «Nadie, yo sólo utilizando la lógica...» ¡No se lo creía!

—Los ingenieros españoles se marchan a Alemania para poder trabajar...

—Yo pasé un año trabajando allí como ingeniero. Me ayudó a mejorar. Por eso es bueno que se vayan. Pero es importante que se creen las condiciones para que puedan regresar y aporten sus experiencias a la empresa.

—¿Qué nos diferencia de Alemania?

—Existe gran colaboración entre las universidades y las empresas privadas. Esta liberalización favorece la competencia y la innovación. El modelo todavía no se encuentra suficientemente avanzado en nuestro país.

—Lleva ligado a Talgo desde 1967...

—Comencé como ajustador y fresador, pasé a Jefe de Talleres, y en 1996 a Director General de Tecnología hasta mi jubilación. Me decían que me adelantaba demasiado a mi tiempo.

—¿Satisfecho con el premio?

—Éramos tres finalistas y nos deseamos suerte. Son cosas que suceden una vez en la vida, pero más que el reconocimiento, la verdadera satisfacción es comprobar que los inventos funcionan.

—¿Otra de sus patentes adapta los trenes al cambio de ancho de vías?

—Sí, ayuda a reducir los tiempos al adaptar el tren en funcionamiento.

—¿Tiene futuro el ferrocarril?

—Los países más avanzados han apostado por él. Es un medio de masas, cómodo y eficaz.

—¿Por qué no se usa con mercancías?

—La velocidad en la vía es buena, pero antes y después la gestión es lenta.

—Jubilado, ¿cómo ocupa su tiempo?

—Como Asesor Técnico de Patentes atiendo las consultas o doy consejos.