Un hombre paralizado mueve un brazo robótico con la mente y toca la mano de un amigo por primera vez
La tecnología de interfaz cerebro-ordenador permitió que los pensamientos de Tim Hemmes movieran los objetos - PLoS ONE

Un hombre paralizado mueve un brazo robótico con la mente y toca la mano de un amigo por primera vez

Un implante de electrodos en el cerebro del paciente le permite enviar órdenes mentales a un ordenador

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Tim Hemmes, de 30 años, sufrió hace siete un accidente de moto que le dejó incapaz de mover su cuerpo de hombros para abajo por una gravísima lesión de la médula espinal. Ahora, científicos de la Universidad de Pittsburgh (Pensilvania, EE.UU.) han colocado a Hemmes una serie de electrodos en la parte superior de su cerebro y han conseguido que, utilizando únicamente sus pensamientos, sea capaz de mover unas figuras en tres dimensiones en una pantalla de ordenador y, lo que resulta igual de increíble pero mucho más emotivo, mover un brazo robótico para tocar la mano de un amigo, la primera vez desde el siniestro.

Según explican en la revista PLoS ONE, la tecnología de interfaz cerebro-ordenador permitió que los pensamientos de Tim Hemmes fueran interpretados por algoritmos informáticos y traducidos después al traslado de un cursor de ordenador y a un brazo robot.

«Cuando Tim me 'chocó los cinco' con el brazo robótico, supimos que esta tecnología puede ayudar a las personas que no son capaces de mover sus propios brazos a lograr una mayor independencia», afirma el investigador Wei Wang, del Departamento de Medicina Física y Rehabilitación. «Es muy importante que continuemos este esfuerzo para cumplir con la promesa que vimos ese día», afirma.

Cables bajo la piel

Seis semanas antes de la cirugía de implantación, el equipo realizó una resonancia magnética funcional (fMRI) del cerebro de Hemmes mientras veía vídeos de movimientos del brazo. Utilizaron esa información para colocar una cuadrícula de 28 electrodos del tamaño de un sello de correos en la superficie de la región del cerebro que la resonancia mostró que controlaba el movimiento de la mano y el brazo derechos. Los cables del dispositivo fueron colocados bajo la piel del cuello y salían del pecho, donde se conectaban a los cables del ordenador.

Durante doce días en su casa y nueve días en el laboratorio de investigación, Hemmes inició el protocolo de pruebas con el brazo virtual, lo que provocó que las señales neurales fueran detectadas por los electrodos. De esta forma, el joven pudo mover una pelota por una pantalla de ordenador en todas las direcciones, con solo utilizar su mente. «No tardó en hacer las tareas por sí mismo con el control del cerebro al 100%», asegura Wang. Lo más emocionante para Hemmes fue poder tocar la mano de un amigo por primera vez en siete años.