Los edificios más feos de Barcelona
El Museo del Diseño de Barcelona no es precisamente bonito - inés baucells
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Los edificios más feos de Barcelona

Diez años después de la publicación de «La Barcelona fea», de Lluís Permanyer, nuevos edificios y esculturas se incorporan al «catálogo de los horrores» de la ciudad

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Diez años después de la publicación de «La Barcelona fea», de Lluís Permanyer, nuevos edificios y esculturas se incorporan al «catálogo de los horrores» de la ciudad

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  1. La «grapadora» de Glòries

    El Museo del Diseño de Barcelona no es precisamente bonito
    El Museo del Diseño de Barcelona no es precisamente bonito - inés baucells

    Sede del Museo del Diseño, su peculiar forma con un gran voladizo se diseñó en un principio para que sobrevolase («grapase») el nudo viario de la plaza de las Glòries. Ante el inminente derribo del tambor, el edificio se queda sin nada que grapar, una construcción que, además, ante la propuesta de reforma de la zona, aparece aún más desubicado. Sus 86 millones de coste son el recuerdo de una época de alegría presupuestaria que ya pasó. El edificio es obra de Martorell-Bohigas-Mackay (MBM).

  2. Comisaría de los Mossos en plaza España

    Desafortunado diseño el de la comisaría de los Mossos en plaza España
    Desafortunado diseño el de la comisaría de los Mossos en plaza España - yolanda cardo

    Plaza España es ya de por sí una compilación de patadas en la espinilla arquitectónicas. Tras el mamotreto del Hotel Plaza (1990), el remate llegaría en 2009 con la comisaría de los Mossos d’Esquadra, una obra que por la profusión de gris, ventanas inexistentes, ha llegado a definirse, con mucha mala uva, como de reminiscencias estalinistas. La instalación de placas solares en las ventanas que tapan la entrada de luz natural rompía con la estética imperante en este tipo de edificios, cierto, pero contribuía decisivamente a su a su inclusión en este catálogo. El edificio lo firma Oriol Bohigas, gran arquitecto, mejor urbanista, pero no en su mejor etapa de inspiración.

  3. Los ojos del Hotel Ohla

    De comisaría de policía a hotel de dudoso gusto
    De comisaría de policía a hotel de dudoso gusto - inés baucells

    Para rematar en 2011 la rehabilitación integral de este edificio de los años 20 en la Via Laietana (primero sede de los almacenes Vilardell y posteriormente sede de una comisaría de la Policía Nacional), el estudio Alonso&Balaguer pensó en una singular y atrevida intervención artística. El reconocido artista Frederic Amat diseminó en dos de sus fachadas un millar de agujas acabadas en su punta con pupilas de esmalte. Para muchos el efecto resulta sorprendente: mil ojos mirando a clientes y transeuntes. Inquietante en cualquier caso.

  4. Hesperia Tower

    La Gran Vía, donde está situado el Hesperia Tower, no acierta con su urbanismo
    La Gran Vía, donde está situado el Hesperia Tower, no acierta con su urbanismo - abc

    Los grandes nombres de la arquitectura tienen también sus días negros. Richard Rogers firma el Hotel Hesperia Tower (2006), en la Gran Via, a la altura de Bellvitge (L’Hospitalet). El macro hotel (280 habitaciones) está coronado con un platillo volante a modo de espacio panorámico, que durante unos años albergó el restaurante Evo del malogrado chef Santi Santamaría. El Hesperia Tower es solo una más en la aportación a la arquitectura dudosa que reúne la Gran Via, y que culmina unos metros más adelante en la Plaza Europa, tan descomunal como poco agraciada.

  5. Diagonal Mar

    La rehabilitación de esta zona marítima de Barcelona arrancó en 2004
    La rehabilitación de esta zona marítima de Barcelona arrancó en 2004 - abc

    Pocas intervenciones urbanística y arquitectónicas han sido tan cuestionadas como la de Diagonal Mar, que tuvo en 2004 (justo al publicarse «La Barcelona lletja» de Permanyer) su impulso definitivo. La renuncia al urbanismo compacto a favor de una acumulación de grandes torres de factura muy desigual, junto a desafortunadas construcciones como la del centro comercial que lleva el nombre del barrio, o parques como el de Enric Miralles que no han acabado de cuajar, hacen de la zona una Barcelona que muchos no reconocen.