tribuna abierta

La consulta del engaño

La política catalana está tan contaminada y tan «teledirigida» que los partidos separatistas primero pactan la pregunta y después acuerdan la ley del engaño

enric millo
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La semana pasada se aprobó en la Comisión de Asuntos Institucionales del Parlament la ley de consultas. A pesar de que el mismo título de la ley hable de consultas en plural, la verdad es que se ha hecho pensando en «la consulta». La única, la que les obsesiona, en la que basan el futuro de Catalunya, la que rige toda acción del Gobierno de la Generalitat, la que pretende separarnos del resto de España el 9 de noviembre. Por eso el grupo parlamentario del PPC votó en contra, porque no queremos ser partícipes de un fraude a la ciudadanía, de un engaño masivo.

Es una ley para vestir de no referéndum aquello que es un referéndum y que carece de base legal. Pretenden utilizarla para evitar lo que no hay, una autorización del Estado para celebrar referéndums. La consulta separatista no se puede celebrar y lo saben pero con esta ley buscan adornar su antidemocracia de argumentos jurídicos unilaterales. Digo lo de antidemocracia porque es lo que subyace a todo el llamado «proceso». El Tribunal Constitucional ya dijo que una comunidad autónoma no tiene competencias para decidir si se separa del Estado, el Congreso de los Diputados, donde reside la soberanía del pueblo, votó democráticamente en contra de la cesión de competencias de referéndums, pero eso les da igual. No aceptan ni acatan lo que han decidido por amplia mayoría los representantes de la ciudadanía, simplemente porque no es lo que ellos quieren. Y luego vienen a darnos lecciones de democracia. Visto lo visto, hemos decidido llevar la ley de Consultas al Consejo de Garantías Estatutarias. No lo haremos como los grupos soberanistas que esperan que el Consejo avale su falso relato de legalidad, sino justo para lo contrario. Llevaremos al Consejo la ley y la pregunta que han pactado Artur Mas, Junqueras y Forcadell, para que dictamine si con dicha ley se puede hacer una pregunta sobre la independencia de Cataluña.

La política catalana está tan contaminada y tan «teledirigida» que los partidos separatistas primero pactan la pregunta y después acuerdan la ley del engaño, con la ayuda del PSC, como coartada para formular un referéndum sobre la independencia. La pregunta del 9 de noviembre va asociada a esta Ley de Consultas y el Consejo de Garantías no puede ignorar esta realidad. Si la pregunta se salta el Estatuto de Cataluña y la Constitución, la ley de consultas en que se basa está viciada desde el principio y no puede amparar una ilegalidad. Esperamos que los partidos que creen en la democracia y que defienden el Estado de derecho, no consientan que esta pretendida ley permita convocar la consulta del engaño.