Aguilar de Segarra, deuda hasta las cejas, pero con coartada
Vista aérea del municipio, ubicado cerca de Manresa - ayt. aguilar de segarra
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Aguilar de Segarra, deuda hasta las cejas, pero con coartada

El tercer municipio con más deuda de España defiende su inversión en una planta solar

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Por así decirlo, no es deuda todo lo que reluce, y en Aguilar de Segarra (Barcelona), un pequeño pueblo de la comarca del Bages, saben algo del asunto. Aupados al primer puesto del listado de municipios catalanes más endeudados, el tercero de España, en Aguilar se toman con resignación, y hasta un punto de ironía, el hecho de que los coloquen en el saco de los manirrotos, señalados casi como un paradigma de la España derrochadora.

Aunque los números tienen truco, sobre el papel es así, según los últimos datos publicados por el Ministerio de Hacienda: Aguilar de Segarra, con 242 habitantes censados y un Ayuntamiento con una deuda de 1,969 millones de euros, sale a 8.132 euros de deuda por habitante, lo que les coloca como el tercer pueblo español con una mochila financiera per cápita más pesada a sus espaldas. Solo Monasterio de la Sierra (Burgos), con 8.891 euros de deuda por cada uno de sus 46 habitantes, y Jalón de Cameros (La Rioja), 8.714 euros para cada uno de sus vecinos, superan a este pequeño municipio catalán, a tiro de piedra de Manresa.

En el Ayuntamiento de Aguilar de Segarra, y de manera particular Valentí Riera (CiU), su veterano alcalde, se lo toman con cierta resignación, acostumbrados ya a que desde hace unos pocos años, cuando entraron en el «oprobioso» ránking de los ayuntamientos endeudados, les pregunten por lo mismo. La respuesta siempre es la misma. «En 2007 el Ayuntamiento entendió que la construcción de una planta solar fotovoltaica, además de contribuir a la mejora de la calidad ambiental y a crear algún puesto de trabajo contribuiría también en un futuro próximo a la sostenibilidad y viabilidad del propio municipio», explica a ABC el alcalde.

Aportación neta

Para su construcción, el Consistorio pidió un crédito de unos dos millones de euros, «que se amortiza con la propia producción de electricidad de la planta», y que se liquidará en el plazo de unos ocho años. «Este ránking de deuda por habitante no tiene en cuenta el propio valor patrimonial, y el hecho de que el crédito se concedió con la garantía de la propia instalación», precisa el alcalde, que recuerda que su caso nada tiene que ver con el de otros municipios que se embarcaron en proyectos desproporcionadas (grandes polideportivos, bibliotecas infrautilizadas...) sin finalidad económica.

«La nuestra es una inversión en una industria productiva», añade Riera, molesto con que lo equiparen con otros ediles que, desde la megalomanía, han puesto a sus pueblos y ciudades al borde de la suspensión de pagos. Fuentes muncipales añaden que después de devolver el crédito la planta genera un saldo neto de la que se nutre el presupuesto municipal, además de crear dos empleos directos.

A tocar del Eix Transversal, la vía de comunicación que les ha puesto a cinco minutos en coche de Manresa o Calaf, en el paraje de la Plana de Cal Casas siguen trabajando al sol las placas fotovoltaicas, ahora no tan rentables tras las últimas regulaciones gubernamentales, aunque no tanto como «para habernos engancharnos los dedos», como sí les ha pasado a otros inversores en energía solar.

En este contexto, y recordando que cuando se habla de ayuntamientos endeudados debe tenerse en cuenta la «calidad de la deuda y el número de habitantes», el alcalde de Aguilar se reafirma en la construcción de la planta. «Fue una buena decisión», recordando a la vez que su municipio no ha tenido que recurrir, por ejemplo al plan de pago a proveedores que ha ofrecido el Estado al resto de administraciones.

250 coches por habitante

No es la única peculiaridad de Aguilar de Segarra, ya que cuenta además con unos 60.000 vehículos domiciliados en el municipio, lo que, como en el caso de la deuda, arroja un sorprendente censo de casi 250 vehículos por cada uno de sus habitantes. El fenómeno se explica por la práctica habitual de algunas empresas de renting de vehículos, que buscando aquellos municipios con un impuesto de circulación más bajo, se instalan en municipios como Aguilar, o su vecino Rajadell.

Si aquí se pagan entre 10 y 20 euros por coche y año, en Barcelona o Madrid está cifra se multiplica por diez. «El ahorro para las empresas es notable, y para el municipio significa unos ingresos nada desdeñables, además de los cuatro empleos directos que trabajan en la gestoría que lleva los asuntos de esta empresa», se explica desde el municipio. Como se ve, Aguilar de Segarra se constituye también en un «mini paraíso fiscal».