Un paseo por la Barcelona de Gaudí
La Sagrada Familia es el icono más imponente de la capital catalana - ines baucells

Un paseo por la Barcelona de Gaudí

De la Sagrada Familia a la Pedrera pasando por el Palau Güell o la Casa Batlló, recorremos la capital catalana de la mano de uno de sus iconos más universales

d. m.
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De la Sagrada Familia a la Pedrera pasando por el Palau Güell o la Casa Batlló, recorremos la capital catalana de la mano de uno de sus iconos más universales

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  1. Sagrada Familia

    La Sagrada Familia es el icono más imponente de la capital catalana
    La Sagrada Familia es el icono más imponente de la capital catalana - inés baucells

    La cima creativa y arquitectónica de Antoni Gaudí es también el icono más imponente e identificable de la capital catalana. En construcción desde 1882 y con unas previsiones que sitúan el fin de las obras en torno al 2030, la Sagrada Familia, nacida con vocación de convertirse en la Catedral de los Pobres, es una construcción de alto contenido simbólico, con tres fachadas monumentales dedicada cada una de ellas al Nacimiento de Cristo, la Pasión y la Gloria; doce torres que simbolizan los doce apóstoles; cuatro grandes torres dedicadas a los evangelistas; una torre cupular como símbolo de Virgen María; y una aguja central que simbolizará al Salvador y, que una vez terminada, situará la Sagrada Familia a la altura de la montaña de Motjuïc. Declarada Patrimonio de la Humanidad en 20o5, la obra magna de Gaudí fue consagrada como Basílica por el Papa Benedicto XVI en 2010, año desde el que también se puede visitar el interior del templo.

  2. Casa Batlló

    La Casa Batlló es una de las piezas clave del modernismo
    La Casa Batlló es una de las piezas clave del modernismo - yolanda cardo

    En pleno centro de Barcelona y a pocos metros de La Pedrera, la Casa Batlló se alza en el Paseo de Gràcia como una de las obras más atrevidas y deslumbrantes del arquitecto barcelonés. Pieza fundamental de la arquitectura modernista, la Casa Batlló fue diseñada por Gaudí aprovechando la reforma de un edifcio de 1875 y rematada por una explosiñon creativa fruto del “trencadís”, fragmentos de cerámica vidriada que recrean un mar ondulante, así como del uso de arcos catenarios, chimeneas de colores… Cuenta la leyenda que el perfil de la Casa Batlló es también el lomo de un dragón, una referencia a la leyenda de Sant Jordi con la que Gaudí no hace más que reforzar sus conexiones simbólicas.

  3. Torre Bellesguard

    Interior de la Torre Bellesguard
    Interior de la Torre Bellesguard - yolanda cardo

    Construida entre 1900 y 1909 en el distrito de Sarrià-Sant Gervasi, justo donde se ubicaba un castillo de 1410, la casa Bellesguard propone un juego entre el pasado medieval y el modernismo que Gaudí solventa imprimiendo su huella en torres y alamenas. De este modo, el arquitecto aprovechó los pocos elementos que quedaban de la fortaleza medieval para dar forma a un edificio de formas algo más rectas de lo habitual y coronarlo con su característica cruz de cuatro brazos. Mosaicos, detalles de hierro forjado, volúmenes incrustados en la fachada, ventanales y cenefas de ladrillo completan un edificio que, a los pies de Collserola, cuenta con una vista privilegiada.

  4. Casa Calvet

    Obra de encargo realizada para el fabricante Pere Màrtir Calvet, la Casa Calvet, proyectada y construida en 1899, fue una de las primeras construcciones de Gaudí y también una de las más convecionales, si bien el genio del arquitecto ya empieza a brotar en el mirador de la entrada y en la fachada, rematada con una curva compuesta por tres lóbulos invertidos y dos que sobresalen, coronados por una cruz de hierro. Ubicada en el barrio del Eixample de Barcelona, la casa fue en su día negocio –planta baja- y vivienda, y en 1900 recibió del Ayuntamiento de Barcelona el premio a la mejor casa del año. En la actualidad, la Casa Calvet acoge un restaurante.

  5. La Pedrera

    inés baucells

    Si la Sagrada Familia es la obra magna de Gaudí, la Casa Milà, conocida popularmente como La Pedrera, es el paradigma de todo lo que Antoni Gaudí supuso para el modernismo. El encargo de Pere Milà de construir un edificio de viviendas brindó al arquitecto barcelonés la oportunidad de desplegar todo su genio y, entre 1906 y 1902, echó el resto con un edficio cuya fachada recrea el movimiento de mar y en el que los forjados de los balcones representan las algas. Declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde 1984 y con una azotea en la que las chimeneas simbolizan guerreros, La Pedrera está organizado alrededor de dos patios interiores que proporcionan ventilación y luz a los pisos y, aún hoy, es posible visitar un piso de época. Actualmente, la fachada del edificio, cubierta por un andamio, se encuentra en proceso de limpieza, aunque todos los espacios permanecen abiertos al público.

  6. Casa Vicens

    La Casa Vicens está ubicada en una tranquila calle del barrio de Gràcia
    La Casa Vicens está ubicada en una tranquila calle del barrio de Gràcia - yolanda cardo

    El primer gran encargo de Gaudí llegí en 1888 de la mano de Manuel Vicens Montaner, quien quería que el arquitecto barcelonés proyectara una segunda residencia para la familia, oportunidad que el genio catalán aprovechó para proyectar un inmueble adosado a la pared medianera del vecino convento de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl y dar rienda suelta a la fascinación del momento por el arte oriental y mudéjar. Los muros de la casa son de mampostería alternada con filas de azulejo, que reproduce unas flores amarillas propias de la zona y en el interior destacan los techos de vigas de madera policromada y el suelo de mosaico romano.

  7. Colegio de las Teresianas

    El colegio de las Teresianas es unas de las obras más austeras de Gaudí
    El colegio de las Teresianas es unas de las obras más austeras de Gaudí - yolanda cardo

    Pese a que no se trata de un proyecto original de Gaudí -el arquitecto se hizo cargo con las obras ya comenazadas y tuvo que ajustarse a los cimientos y a las estrecheces presupuestarias-, el Colegio de las Teresianas se alza majestuso en la ronda General Mitre manteniedo su actividad docente y contemplando Barcelona desde las ventanas de arco parabólico y las almenas en las que Gaudí dejó su huella. Aún así, el arquitecto cumplió la voluntad de la orden de reflejar austeridad utilizando ladrillo por fuera y con paredes de yeso en el interior en una obra que finalizó en 1889 y que cuenta con curiosidades gaudinianas como un pasillo con arcos catenarios, una columnata sin ningún remate ni decoración y una escalera de catorce peldaños que no conduce a ninguna parte.

  8. Palau Güell

    Vista exterior del Palau Güell de Barcelona
    Vista exterior del Palau Güell de Barcelona - afp

    Residencia privada del mecenas del arquitecto, el conde Güell, el Palau Güell es la muestra del genunina del talento de Gaudí; una explosión arquitectónica que permaneció prácticamente olvidada hasta que se finalizaron las obras de restauración en 2011. Mezcla de arquitectura clásica y e innovaciones como el arco parabólico, el Palau Güell es, además de una vivienda, una metáfora que recrea, planta a planta, la carrera ascendente del propio Güell. Durante el recorrido, el visitante dejar pasar maravillas como la cúpula del salón principal por la que cuela luz natural o las veinte chimeneas diferentes que dibujó Gaudí presididas por la gran linterna.

  9. Park Güell

    La sala hipóstila, tras el dragón de cerámica del Park Güell
    La sala hipóstila, tras el dragón de cerámica del Park Güell - job vermeulen

    Otra vez de la mano de Eusebi Güell, Gaudí se enfrentó al reto monumental de proyectar un ciudad-jardín con 40 casas unifamiliares repartidas en 15 hectáreas. Finalmente solo se construyeron dos casas, pero el espacio se acabó conviertiendo en el parque más sorprendente y singular de la capital catalana. Fundiendo la arquitectura con la naturaleza y trazando caminos, porches y viaductos plenamente integrados, Gaudí trabajó entre 1900 y 1914 en una obra descomunal que ha dejado maravillas como la escalinata coronada por el dragón de cerámica de colores y la sala hipóstila, un espacio impresionante de 86 columnas que soporta el peso de la gran plaza que hay encima. Declarado Patrimonio de la Humanidad, el Ayuntamiento empezó a cobrar entrada el año pasado para regular el acceso y controlar el aforo.