Vista de los vitrales que decoran el comedor de la vivienda
Vista de los vitrales que decoran el comedor de la vivienda - abc

Barcelona recupera el genio modernista de la Casa Lleó Morera

La planta noble del edificio diseñado por Domènech i Montaner abre al público a partir del 20 de enero

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A la sombra de Gaudí, icono barcelonés de alcance internacional, figuras clave del modernismo como Puig i Cadafalch y Domènech i Montaner piden paso y pugnan por reivindicarse a ojos de barceloneses y turistas como piezas esenciales del movimiento. Así, y a la espera de que la Casa Amatller abra al público a partir de la próxima primavera, la Casa Lleó Morera, construida por Lluís Domènech i Montaner en 1905, da un paso al frente para sumarse a la ruta de modernismo visitable y abrirá sus puertas al público a partir del próximo lunes, 20 de enero.

Espoleados por la buena acogida que tuvo la breve apertura, apenas unas horas, del pasado 10 de septiembre de 2009, los responsables del edificio, propiedad de la constructora Núñez y Navarro, han decidido abrir la planta noble del primer piso y desvelar el contenido de un espacio generoso en mosaicos, vidrieras, artesonados y esculturas modernistas. Una explosión creativa que, hasta ahora, permanecía oculta tras esa imponente fachada de perfil palaciego, balcones curvados y con un vistoso templete coronando la construcción.

El edificio, situado en la esquina de paseo de Gracia con Consell de Cent, es el tercero en liza en ese epicentro del modernismo barcelonés que es la Manzana de la Discordia, un tramo del paseo de Gracia en el que la Casa Batlló, la Casa Amatller y la Casa Lleó Morera escenifican la supuesta rivalidad entre Gaudí, Puig i Cadafalch y Domènech i Montaner. Tres arquitectos que modificaron como nadie la fisionomía del Eixample barcelonés.

Una vez en el interior, la Casa Lleó Morera airea «algunos de los conjuntos modernistas mejor conservados de la ciudad», como celebran desde Cases Singulars, responsables de las visitas guiadas. Falta el mobiliario, diseñado expresamente para la vivienda por Gaspar Homar y depositado en el Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC), y el acceso estarán restringido a cuatro turnos de 25 personas al día, pero el acceso al inmueble revela cómo solventó el arquitecto barcelonés el esquinazo de la fachada y cómo se rodeó de los mejores artistas del momento para plasmar con todo lujo de detalles el ideario estético del modernismo.

Así, entre paneles de mármol decorados con pan de oro, piezas de marquetería rematada con flores de morera y suelos de pavimento hidráulico, la planta noble del edifico acoge también relieves historiados de Eusebi Arnau, mosaicos modernistas y de estilo romano de Lluís Bru y Mario Maragliano, elementos decorativos de Gaspar Homar y unos espectaculares vitrales de Antoni Rigalt que ocupan las cuatro plantas del edificio.