La Barcelona de Gaudí es protagonista de la novela
La Barcelona de Gaudí es protagonista de la novela - aesa

Gaudí es nombre de best-seller

Daniel Sánchez Pardos, autor de «G», reconvierte al arquitecto en epígono de Sherlock Holmes

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Si el punto G es factor de imprescindible en toda ecuación erótica, la G de Gaudí es el objeto del deseo de las editoriales que despejan la incógnita del best-seller. En Planeta llevan dos años dándole vueltas a «G», una novela de Daniel Sánchez Pardos (Barcelona, 1979) que tiene como motivo central a don Antonio Gaudí y como contrapunto al narrador, Gabriel Camarasa (¿será un homenaje al librero de la Negra y Criminal?) Reconvertidos en epígonos de Sherlock Holmes y el doctor Watson, ambos rastrean pesquisas por la Barcelona de 1874, un año antes de la Restauración borbónica de Martínez Campos y con el Ensanche de Cerdà en plena eclosión.

Admirador del Londres victoriano y con «El sabueso de los Baskerville» de Conan Doyle como libro iniciático, Sánchez Pardos ha culminado un periodo de su vida como bibliotecario y londinense de adopción consagrado a las novelas de misterio como «El gran retorno» o «El cuarteto de Whitechapel», sendos preludios de «G». Según sus palabras, «una Barcelona de callejones oscuros y calles señoriales, de viejos muelles populosos y de fábricas humeantes, de artistas visionarios y de conspiraciones». En esa ciudad convulsa se forja la amistad entre un joven Gaudí que acaba de diseñar las farolas de la plaza Real y el burgués Gabriel Camarasa, hijo del propietario del diario sensacionalista «Las noticias ilustradas».

El Gaudí de Sánchez Pardos es muy diferente del hombre piadoso y austero que perfiló la posteridad: «No era rico pero vestía bien: se interesaba por la Ciencia, el Espiritismo y era muy hablador, frente a la imagen lacónica que ha pasado a la Historia», comenta. En cuanto a la capacidad deductiva a lo Sherlock Holmes, el autor de «G», la atribuye a los penetrantes ojos azules del reusense: «Aquel azul intenso era capaz de escudriñar los detalles y si Gaudí era detallista podía ser un buen detective». Otro de los enigmas que rodean a arquitecto, señala Sánchez Pardos, es su doble personalidad como “el señor G” de los bajos fondos de la Ciudad Condal: «Su estilo de vida, sus ropas caras, los buenos vinos que bebe, no concuerdan con la mínima cantidad de dinero que le envía su familia desde Reus ¿de dónde lo saca?».

Arropada por una operación de merchandasing, «G» se completa con la aplicación G-ART: mediante la localización con GPS, el lector participa de juegos y sigue la ruta de los protagonistas: desde la Lonja a Santa María del Mar, pasando por las Ramblas, la Boqueria, el Liceo, la plaza Real, la calle de Fernando VII o la placeta de Montcada, en cuyo número 12 se alojaron en 1868 los hermanos Gaudí a su llegada a Barcelona. Otro aspecto derivado de la novela es el menú del restaurante Las Siete Puertas (citado trece veces por el autor) donde Gaudí y Camarasa degustan el arroz de poeta. Todo, como se ve, a pedir de boca para alcanzar el punto G (del best seller).