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Circo y educación, aliados bajos la carpa

Alumnos del Instituto Salvat-Papasseit de la Barceloneta se implican en Circoenta, un proyecto de artes circenses destinado a potenciar el trabajo en equipo y favorecer su autoestima

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La Central del Circ presentó el pasado viernes el proyecto Circoneta, una iniciativa conjunta con el Instituto Salvat-Papasseit de la Barceloneta en la que se han enseñado las artes circenses a doce jóvenes de entre 12 y 16 años. El proyecto, dirigido por Jorge Albuerne, ha durado un año entero y busca dar visibilidad al talento de los estudiantes, así como potenciar el trabajo en equipo y favorecer su autoestima.

Los jóvenes, muchos de ellos en una situación socioeconómica difícil, han trabajado duro durante cuatro horas semanales desde enero para perfeccionar sus habilidades, además de ejercitar el espíritu crítico e involucrarse en un proceso creativo. Durante este tiempo, los estudiantes han podido aprender de la mano de algunos artistas profesionales como David Candelich, que los instruyó en las disciplinas de acrobacia y pértiga china; Berta Junyet, experta en aéreos, Marcel Aguilar, malabarista profesional; y Cecilia Colacrai, responsable del área de movimiento. También han tenido la oportunidad de asistir a otras funciones para que, según el director de Circoneta, Jorge Albuerne, «puedan tener una visión crítica». El proyecto también ha contado con la participación de Eulàlia Esclapé, orientadora del instituto, y Rubén Sapinya, educador social del centro.

Además de poner a prueba sus capacidades físicas, el proyecto también ha conseguido que los adolescentes se sientan como verdaderos profesionales del mundo del circo y han podido experimentar «una manera diferente de vivir, enfrentarse a los retos y convivir con sus compañeros», asegura Jorge Albuerne. En general, se ha conseguido que los alumnos crezcan a nivel personal a través de valores como la confianza en uno mismo, la perseverancia y el compañerismo. El director de la iniciativa está muy satisfecho con la entrega que han demostrado los jóvenes día tras día y asegura que, aunque no sabe si se acabarán dedicándose profesionalmente al mundo del circo, por lo menos «hemos generado una inquietud y ahora tienen una visión diferente a la que tenían antes».

La propuesta nació a partir de una asignatura de libre elección en el Instituto Salvat-Papasseit. El centro se puso en contacto con La Central del Circ para pedirle que coordinara la asignatura y, después de conseguir el apoyo económico de la Obra Social “la Caixa”, accedió a ello bajo la dirección de Ricardo Gallardo. Sin embargo, la tragedia de su muerte en mayo obligó a Albuerne a asumir la dirección del proyecto. Al principio, el taller constaba de un solo día a la semana en el que los adolescentes pudieron descubrir algunas de las disciplinas del circo, ya fuera practicándolas o asistiendo a espectáculos o ensayos abiertos en La Central del Circ. No fue hasta después del verano que se pusieron a trabajar en el espectáculo, gran parte del cual surge a partir de la imaginación de los jóvenes artistas. Además, la función también cuenta con la implicación de otros alumnos del mismo instituto en apartados como el maquillaje.

Pero Circoneta no es el único proyecto de La Central del Circ, que incluye un amplio rango de iniciativas similares que fomentan la generación de valores vinculados al circo en colectivos no artísticos. El centro, además, es un espacio que pone a la disposición del artista recursos para que puedan entrenar, ensayar e innovar, fomentando así su profesionalización y la interrelación de las distintas disciplinas.