tribuna abierta

De viajes y alforjas

Cataluña necesita un PSC fuerte, útil y central pero el actual PSC, fruto del pacto de cuatro dirigentes territoriales, ya se ve que no será la solución

jordi del río
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Empezar un artículo haciendo referencia al archiconocido patrón estratégico «gatopardista» ( o lampedusiano ) expuesto de manera magistral por el escritor siciliano Giuseppe T. di Lampedusa en su única novela El Gatopardo, puede resultar poco original. Correré el riesgo.

Apenas hace ahora una semana han sucedido algunas cosas en el ámbito del socialismo catalán que a mi entender pudieran casar a la perfección con esa actitud tan conservadora, tan de resistencia, proclamada reiteradamente por el personaje de la citada novela, según la cual y en el marco del pacto con el enemigo político, se habría de cambiar todo para que todo pudiera seguir igual.

Por ejemplo , la semana pasada el PSC coronó como flamante presidente a Àngel Ros, ex-díscolo alcalde de Lleida. El mismo que hace dos años y medio se enfrentó por la primera secretaria con quien , amante de la copla como yo, le ha ascendido ahora inteligentemente a una fastuosa jaula de oro. ¿O tal vez nos hallamos ante una componenda de otra dimensión? Nunca se le han entendido mucho a este buen alcalde sus legítimos gestos políticos, a menudo incongruentes y por culpa de los cuales pudiera ver ahora peligrar , sólo hay que analizar la actual correlación de fuerzas en su consistorio, su liderazgo en La Paería.

Pactó con el polémico Bustos, en ese mismo congreso, una resolución que reclamaba la quimérica obtención en Madrid del grupo parlamentario propio para el PSC sin entender que con ese movimiento legitimaba su rápido archivo. Rompió la disciplina de voto en la declaración de soberanía en el Parlament para poco después abandonar el grupo en una votación mucho menos «comprometida».

Arguyó motivos de dedicación municipal para no competir de nuevo por la primera secretaria sin apenas poder ocultar su prolífica actividad política como dirigente de diferentes corrientes críticas del PSC como Agrupament o Moviment Catalunya.

Dada su conocida escala de valores, cristiano declarado, tampoco se entienden actitudes que hipotéticamente comulgan poco con la misma. Sin entender la política como el club de los corazones solitarios, como hacen algunos que se aferran a lo largo de los años al «compañero partido», ininteligible resulta el abandono político, cual Poncio Pilatos, al que ha sometido a los que hasta hace bien poco eran sus compañeros de viaje como Marina Geli o Joan Ignasi Elena. Por cierto, a este último dio su apoyo in extremis en el congreso que encumbró a Pere Navarro. ¡Qué ironía! ¿Dónde están ahora quienes finalmente se enfrentaron de manera transparente en aquel congreso? ¿Dónde están quienes se retiraron?

Dos años y medio muy convulsos en el socialismo catalán. Dos escisiones que anuncian a muy corto plazo una confluencia con la importante marca del maragallismo como reclamo. Un bienintencionado líder destronado por quienes lo encumbraron. Un nuevo líder recuperado del túnel del tiempo. Un grupo parlamentario dividido. Barcelona, otrora enseña del socialismo catalán, una quimera electoral. Y exdirigentes históricos, como Jordi Font, avalando una peligrosa deriva con una cansina semántica más propia de una Catalunya de hace cuarenta años, incapaces de entender que el cambio producido en nuestra sociedad si que no es lampedusiano.

Y todo sin cambio de ubicación en su fracasada, como demuestran las urnas, línea política, que no es errónea únicamente en el eje nacional sino también en el social y en de su vieja cultura política.

Cataluña necesita un PSC fuerte, útil y central pero el actual PSC, fruto del pacto de cuatro dirigentes territoriales con dos o tres dirigentes históricos expertos en la disidencia y ahora abrazados a la resistencia, ya se ve que no será la solución.

Como se lee en la propia El Gatopardo: «E dopo sarà diverso, ma peggiore». Si se trataba de cambiar el rojo por el blanco , para ese viaje no eran menester estas alforjas.

Jordi del Río es periodista.