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Abandonar, verbo de moda en verano

Duran i Lleida, además de otras cualidades que habrá que suponerle, le ofrecía una cierta paz visual al votante de CiU de toda la vida

oti rodríguez marchante
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En este verano de abandonos que inauguró la selección española de fútbol en el Mundial, y que lo ha subrayado Contador en el Tour, lo de Duran i Lleida largándose un poquito de CiU es la guinda de la tragedia, no tanto política como estética. Para no desentonar en la fotos, Artur Mas, con lo que le va quedando al lado, ya se puede ir poniendo un «piercing». Duran i Lleida, además de otras cualidades que habrá que suponerle, le ofrecía una cierta paz visual al votante de CiU de toda la vida; ahora la cosa se complica (el otro día vi una foto de Oriol Junqueras en un mitin, o «encuentro», o lo que fuera, con unos pantalones bermudas que te partían el corazón, como esa frase recién dicha por él de que los mercados internacionales ya se cuidarán de impedir la consulta).

Y si se diera prisa Artur Mas, ya podría salir en la foto con Mariano Rajoy con un bonito «piercing». Para ocupar el poquito sitio que ha dejado Duran i Lleida en CiU llega Ramon Espadaler, cuyo aspecto de seriedad lo ha corroborado con una de esas frases que no la mejora Escarlata O’Hara y su «lo pensaré mañana»; dice Espadaler que debe haber consulta «sí o sí» y que decidirá en septiembre si vota o no a favor de la independencia, o sea un «sí,sí» o un «sí,no», todo ello bien aliñado de esa confusión tan en boga nacionalista entre democracia, pueblo, legalidad y manipulada conveniencia.

En fin, es como si se hubiera puesto de moda el verbo abandonar y da la impresión de que dejarle el sitio a otro le otorga al cesante (llámese Pérez o Pere) una cierta grandeza. Con lo que hay que suponer que aún nos quedan por ver grandes y sonados abandonos del Rey para abajo. Por lo pronto, Artur Mas sigue en el alambre y está dispuesto a hacer una pirueta más en La Moncloa, y no se podría decir que le ha abandonado del todo el empresariado catalán, pues un estudio de PwC que todavía hay un 26 por ciento que avala la consulta, y un estimable 4 por ciento que está a favor de la independencia de Cataluña. Ya ven, no todos abandonan, y ahí estará Xavi, un año más en el Barça, para demostrarlo.