el oasis catalán

PSC

El «sí» al «derecho a decidir» aleja al PSC del ciudadano no soberanista y el «no» a la independencia le aleja del ciudadano soberanista

miquel porta perales
Actualizado:

El PSC ya tiene nuevo primer secretario. Y ahora, ¿qué? El socialismo tiene muchas cuestiones por resolver: ¿qué significa -hoy- ser de izquierdas -de izquierda socialdemocrática- en el marco de la Unión Europea? ¿Qué programa? ¿Qué alternativa? ¿Cómo hacer frente a la competencia de los viejos, nuevos y novísimos indignados sin por ello difuminarse en el intento? ¿Cómo recuperar el voto perdido y, muy especialmente, el voto joven? ¿Transformarse en un partido «atrápalo todo» con lo que ello implica? A eso -propio de todo partido socialista-, hay que sumar la «C» de Cataluña. ¿Qué programa para Cataluña? Al respecto, la cosa se complica si tenemos en cuenta que el PSC compite -en la izquierda- con ERC, ICV, lo que pueda surgir de la posible escisión del PSC y los movimientos emergentes como Podemos, Procés Constituent o Guanyem.

En cualquier caso -con independencia de la apuesta de izquierdas del socialismo catalán, sea la que sea-, el PSC ha de abandonar la indefinición que le ha caracterizado hasta ahora en la denominada «cuestión catalana». Hablemos -actualidad obliga- del «derecho a decidir». Veamos. Si el PSC dice «s»” al «derecho a decidir» y «no» a la independencia -eso es lo que ocurre hoy-, continuará perdiendo la partida. Y es que el «sí» al «derecho a decidir» le aleja del ciudadano no soberanista y el «no» a la independencia le aleja del ciudadano soberanista. Compuesto y con electores y escaños menguantes, se quedará el PSC. ¿La tercera vía de la pregunta propuesta por Miquel Iceta? Más de lo mismo: no satisface ni a unos ni a otros. Unos lo perciben como una estafa y otros como una trampa. Así las cosas, el PSC debe desmarcarse definitivamente de un «derecho a decidir» que no existe y evitar la tentación de jugar el papel de muleta o compañero de viaje de un nacionalismo catalán que, por cierto, quiere enchaparle a mayor gloria de sus particulares intereses. El PSC ha de reconocer la realidad y satisfacer a los suyos. Que son quienes le dan de comer todavía.