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Frente al piperío secesionista

No deja de ser un dato importante el saber que el catalán, una vez transicionado nacionalmente, cuando vuelva a su casa podrá darle al interruptor con total garantía de que va a cumplir su misión

oti rodríguez marchante
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Después de leer las declaraciones del Consejo Asesor para la Transición Nacional (CATN) que ha recogido en este periódico Àlex Gubern sobre la viabilidad de una Cataluña fuera de España, uno se queda ya mucho más tranquilo. Este organismo creado y mantenido para la ocasión tiene el convencimiento de que a esa Cataluña ya libérrima «no le cortarían la luz». No deja de ser un dato importante el saber que el catalán, una vez transicionado nacionalmente, cuando vuelva a su casa podrá darle al interruptor con total garantía de que va a cumplir su misión.

Y es un convencimiento que tiene el presidente del CATN, Carles Viver Pi-Sunyer, jurista, constitucionalista, catedrático y tal y tal, o sea, alguien de probada solvencia en un paisaje en el que, hasta hora, sólo se oyen las voces del «piperío». Si alguien que no opina mientras pela una bolsa de pipas cree que a la Cataluña libérrima no le cortarán la luz, la Transición es ya cosa hecha y se queda expedito el camino hacia esa declaración unilateral de independencia y que una Cataluña, con luz, haga la necesaria y urgente «desconexión» con España.

Con una bolsa de pipas en la mano, lo de la luz es crucial, y no tanto lo de quedarse fuera de Europa, del euro (o sea, con moneda flotante) y de la seguridad jurídica y un marco legislativo, aspectos que Pi-Sunyer no ve tan claros, aunque luego, con la luz dada, siempre habrá tiempo de ir mirándolos. Es cuestión de no quedarse desabastecidos de pipas, para ir rumiando las soluciones mientras se pelan y se diseminan las cascarillas.

Qué diferencia entre el «piperío» secesionista «porque yo lo valgo», con esa postura seria, ponderada, rigurosa, demócrata de intelectuales frente al soberanismo o de la Sociedad Civil catalana, que en una reunión con el presidente Mariano Rajoy dejaron caer una idea tremenda y que no tiene el aspecto de la cascarilla de las pipas: «El presidente (con «e») sabe cuáles van a ser los movimientos de los nacionalistas. Tiene la receta y la solución. Tiene las ideas muy claras y no va a poner en riesgo la unidad de España»… Y además, no revela los detalles de esa estrategia. Ante la amenaza, habrá que reforzar el consumo de pipas, y con un ingrediente importante: la sal… Para ello, para poner ese puntito de sal, llega ahora a Convergencia la salerosa Nebrera.