tribuna abierta

Carta a Pere Navarro (26-I)

El triste y vergonzante episodio de los tres diputados, representantes del pueblo de Cataluña, relegados por una dirección socialista a las filas del castigo más pueril, ha resultado para mí insoportable

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Estimado Pere. Quiero dejar de ejercer la actual responsabilidad, calidad democrática, que depositaste en mí en el último congreso en una inequívoca muestra de tu voluntad de representar el pluralismo característico del socialismo catalán.

Varios son los motivos, políticos y humanos, los que me han llevado a tomar esta decisión. El político lo puedes adivinar fácilmente: no me ha gustado cómo se ha gestionado el proceso deliberativo que ha fijado nuestro posicionamiento en relación al llamado «derecho a decidir». Y sobre todo el detonante final de ese letal zigzagueo político protagonizado desde el más errático posicionamiento comunicativo posible muy alejado de lo que yo siempre he interpretado como nuestro principal reto fundacional: gobernar Cataluña. El triste y vergonzante episodio de los tres diputados, representantes del pueblo de Cataluña, relegados por una dirección socialista a las filas del castigo más pueril, ha resultado para mí insoportable. (...) Creo que la abstención, como tu mismo indicaste al inicio de esta legislatura, hubiera sido la decisión más acertada, la que hubiera permitido la mejor respuesta táctica.

Ponerse de perfil nos hubiera situado en una posición propia, superar una irreversibilidad indeseable en una coyuntura muy hostil y de consecuencias imprevisibles. La convocatoria urgente y legítima de un Consejo Nacional para fijar una posición que iba mucho más allá de cuatrocientos consejeros, en ese caso concreto de doscientos, nos dejaba, mayoría y minoría, sin margen de maniobra política. Quiero continuar creyendo en la llamada tercera vía, la federal, pero como desgraciadamente hemos visto esta pasada semana, ya no está en nuestras manos. (...)

Otros motivos tienen un claro componente humano. Eres mi primer secretario. El primer secretario del partido en el que llevo 27 años, más de la mitad de mi vida. No puedo estar en continúa contradicción en un ámbito para mí clave: el de la toma de decisiones de manera a menudo poco transparente. Ahora no es el momento de redactar un memorial de agravios, pero el acuerdo exprés para Barcelona World sin ningún tipo de debate previo y la resolución del caso Mohedano en la que el afectado se entera a través de unas declaraciones tuyas en los medios de comunicación de su sanción, han hecho colmar el vaso de mi humilde paciencia. En este partido no estás solo y la comisión de garantías queda con tu actitud en situación delicada.

La convulsión política a la que nos ha arrastrado un mesiánico Artur Mas nos obliga a actuar con más inteligencia política y mucho más allá de las habituales y legítimas correlación de fuerzas en el seno del partido, a menudo socialmente ficticias. Nos ha costado mucho reconocer que el eje de la política catalana se ha desplazado hacia un debate que no es exclusivamente soberanista sino que también se ubica en la necesidad de romper con un status quo a menudo hostil hacia los intereses de las clases más desfavorecidas. Cerrar la puerta a una más que posible alianza de izquierdas, por cierto mandato de nuestro último congreso, en un futuro más o menos inmediato, sería un grave error.

Tengo dudas sobre si hemos estado todos actuando con altura de miras, sobre si estamos capacitados para entender la política como una cosa colectiva, de trabajo en equipo. Soy muy crítico. Algunos incluso llegan a prostituir con el gravísimo ‘aquí sobra gente’ nuestros valores.

Desde el minuto uno nadie te lo ha puesto fácil, soy consciente. Humanamente no me han gustado ciertas actitudes que te han convertido a menudo en pim pam pum político. Interna y externamente. Yo también tengo que hacer autocrítica. A pesar de que algunos dicen ‘que de lejos se ve más claro’, mi compromiso con el PSC continúa vigente, quizás más que nunca. Quiero continuar a tu disposición , si crees que puedo ser útil, como vocal de tu ejecutiva. Un abrazo.