Felipe VI junto a Ana Pastor y el presidente en funciones de Canarias, Paulino Rivero tras la visita al Observatorio del Teide
Felipe VI junto a Ana Pastor y el presidente en funciones de Canarias, Paulino Rivero tras la visita al Observatorio del Teide - efe

El Rey pasó la noche mirando las estrellas en Canarias antes de viajar a México

El avión oficial con la Reina partió de Madrid e hizo escala en las islas para recogerle y cruzar el Atlántico

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El Rey ha pasado esta última noche casi en vela, mirando las estrellas de ese «gran tesoro» que es el cielo de Canarias. A Don Felipe siempre le ha apasionado la astronomía y, si no hubiera estado llamado a ser Rey, quizá habría sido un gran astrónomo. De niño y de joven procuraba estar al día de los principales descubrimientos, hasta que su exigente formación como hombre de Estado, le impidió dedicar a esta ciencia todo el tiempo que necesitaba. Una renuncia más de las muchas que ha tenido que hacer.

Pero lo que no ha cambiado es su curiosidad por el origen del Universo, el más allá, su interés por lo desconocido, los agujeros negros, las enanas blancas o marrones, las aberraciones de la luz, la relatividad y todos los misterios que aún entrañan las regiones más remotas del Cosmos.

Por eso, este sábado después de inaugurar en Santa Cruz de Tenerife los dos nuevos radiotelescopios del Instituto de Astrofísica de Canarias, que estudiarán el rastro del «Big Bang», el Rey decidió quedarse más tiempo en las islas y, una vez terminado el acto oficial, se trasladó a la isla de La Palma, para contemplar el cielo e intentar ponerse al día de los descubrimientos más importantes.

A Don Felipe le gusta asomarse a la inmensidad del Universo, sentir, como todo el mundo que lo hace, el minúsculo sitio que ocupa la Tierra en ese espacio sin fin, y preguntarse de dónde venimos, cómo empezó todo. La pasada noche lo hizo por primera vez como Rey.

No es la primera vez que lo hace. Lo mismo ocurrió en 2007, cuando acudió a la puesta en marcha del telescopio del Roque de los Muchachos que esa noche iba a recibir «su primera luz». Para el astrónomo, dijo entonces, la primera luz que recibe un telescopio «es un momento tan importante como para el marino la botadura de un buque». Una vez terminado el acto, cenó con los astrónomos y compartió con ellos una apasionante noche en vela.

En esta ocasión, Don Felipe no tenía que regresar a Madrid desde Canarias, por lo que después de toda una noche de contemplación astronómica, descansó unas horas en La Palma y a primera hora de la tarde le recogió el avión de la Fuerza Aérea Española que horas antes había despegado de Madrid con la Reina a bordo, acompañada por el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, y del resto de la delegación.

Desde Canarias, los Reyes continuaron viaje directo hasta México DF, sin tener que hacer escala pues ya habían repostado combustible en las islas españolas. Don Felipe y Doña Letizia tienen previsto aterrizar a las ocho de la tarde (tres de la mañana en España) en el aeropuerto internacional Benito Juarez, donde serán recibidos con honores por el ministro de Exteriores mexicano, José Antonio Meade, entre otras autoridades. Será este lunes cuando el presidente de México, Enrique Peña Nieto, les reciba con una ceremonia oficial en el Campo Marte con la que empezará la primera visita de Estado a un país americano del nuevo reinado. En la tarde de este domingo está previsto que Peña Nieto reciba el alta hospitalaria tras la operación de urgencia que hubo que practicarle el pasado viernes para extraerle la vesícula biliar.