Lo primero que hizo el Rey Amadeo de Saboya cuando llegó a Madrid fue visitar el féretro con los restos mortales de Prim en la Basílica Nuestra Señora de Atocha
Lo primero que hizo el Rey Amadeo de Saboya cuando llegó a Madrid fue visitar el féretro con los restos mortales de Prim en la Basílica Nuestra Señora de Atocha - ABC
historias de la corona

«Si fueran extranjeros los enemigos de España... pero son todos españoles»

Hace 125 años moría en Turín Amadeo de Saboya, el Monarca que renunció a reinar «un país tan hondamente perturbado»

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Fue el único Rey masón de la historia de España y el único elegido entre otros candidatos por las Cortes, pero el apoyo que recibió aquel día de los parlamentarios (191 frente a los 27 que obtuvo el Duque de Montpensier o los 60 de la República) se empezó a desvanecer muy pronto.

Mientras Amadeo desembarcaba en Cartagena, procedente de Italia, para ser proclamado Rey, en Madrid moría su principal valedor, el general Prim, como consecuencia de las heridas sufridas tres días antes en un atentado. Lo primero que hizo fue visitar la Basílica de Nuestra Señora de Atocha para rezar ante los restos mortales de Prím y, desde allí, se trasladó a las Cortes para prestar juramento en una de las ceremonias de proclamación más tristes de la historia.

El Reinado de Amadeo empezó ese 2 de enero de 1871, aunque los libros empiezan a contar desde el 16 de noviembre de 1870, cuando se le votó en la Cortes. Cada vez más solo y sin apoyos en aquella España desgarrada por «las sangrientas y estériles luchas», Amadeo presentó el 11 de febrero de 1873 su renuncia a «gobernar un país tan hondamente perturbado».

Lo hizo a través de una carta dirigida a la Nación en la que se quejaba amargamente de los enfrentamientos de los partidos políticos y de las manifiestaciones tan opuestas de la opinión pública. «Si fueran extranjeros los enemigos de su dicha, entonces, al frente de estos soldados, tan valientes como sufridos, sería el primero en combatirlos; pero todos los que con la espada, con la pluma, con la palabra agravan y perpetúan los males de la Nación son españoles».

Amadeo regresó a Italia, donde murió el 18 de enero de 1890 con el pesar de no haber podido procurar todo el bien que deseaba a esta «España tan noble como desgraciada».