Desayuno dulce o salado: ¿hay uno más saludable que otro?
Analizamos qué nos aporta cada tipo de desayuno y vemos qué opciones pueden ser más recomendables
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Iniciar sesiónEl desayuno suele ser motivo de controversia y es muy común que en la consulta nos pregunten mucho si tiene que ser contundente o bien lo ideal es hacer ayuno, incluso si es preferible tomar algo dulce o mejor salado. El caso es que ... tenemos hoy en día muchísima información y muy variada y las opiniones son múltiples y muchas veces contradictorias, pero lo cierto es que no existe una respuesta válida que sea universal para todo el mundo. Aún así, sí que podemos analizar qué nos aporta cada tipo de desayuno y ver qué opciones pueden ser más recomendables para comenzar el día con energía, nos mantenga saciados y aporte equilibrio nutricional.
En primer lugar cabría preguntarse por qué elegimos tanto el desayuno dulce. Y es que durante años, en muchas de nuestras casas, es como un ritual comenzar el día con un café con leche o con cacao soluble (que dicho sea de paso suele contener un 70% de azúcar en su composición), añadimos también galletas, bollería, tostadas con mermelada o cereales refinados. Pero este patrón que ha estado tan arraigado estos últimos años se ha empezado a cuestionar.
La verdad es que son opciones rápidas, muchas forman parte de nuestra memoria emocional y otras han sido fabricadas a golpe de publicidad (especialmente la opción de cereales) pero el problema es que suelen venir cargadas de grandes cantidades de azúcares refinados, muy poca fibra y grasas, de las 'no saludables'. Esto hace que sean desayunos que nos dan un subidón de energía inmediato que no se va a mantener en el tiempo por la falta de fibra, y esto hará que al poco tiempo nuestro cerebro vuelva a pedirnos más gasolina.
Pero esto tampoco significa que un desayuno dulce tenga que ser necesariamente poco saludable, aunque sí conviene replantearse y darle un giro, priorizando opciones más nutritivas como por ejemplo añadir yogures, fruta fresca, avena, frutos secos y cacao puro. Además también podemos utilizar la canela y la vainilla que le dan un toque dulce a las preparaciones sin añadir nada de energía. De esta manera podemos
Algunos ejemplos podrían ser:
- Yogur natural con fruta y frutos secos.
- Bizcocho de avena y plátano
- Tortitas de avena con fruta
- Tostada con pan integral de crema de cacahuete 100 % y manzana
Desayunos salados
Por otra parte, tenemos la alternativa de los desayunos salados, que también son una opción estupenda siempre que elijamos bien los ingredientes como pasa con el desayuno dulce. Porque que sea salado no es sinónimo de saludable. Pero si es cierto que nos va a ser más fácil añadir una buena fuente de proteínas de alto valor biológico, grasas saludables y fibra. Pero ojo, siempre que no optemos por ultraprocesados, quesos curados, embutidos grasos y harinas refinadas, donde ya nos estaríamos alejándonos mucho de lo que es un desayuno saludable.
Por eso, igual que pasa con el desayuno dulce, la clave está en elegir ingredientes mínimamente procesados y variados, para que se convierta en una alternativa saludable que aporta energía constante y que ayude a mantenernos satisfechos durante más tiempo.
Algunos ejemplos de desayunos salados bien equilibrados podrían ser:
- Tostada integral con aguacate y huevo, que aporta grasas saludables y proteínas de calidad.
- Huevos revueltos o en tortilla con alguna verdura, que aporta proteína, fibra, vitaminas y minerales.
- Tostada de pan integral con hummus y unas rodajitas de tomate, para aportar proteínas vegetales y grasas buenas.
- Queso fresco con tomate y un chorrito de aceite de oliva virgen extra, acompañado de frutos secos.
Entonces, ¿cuál es más saludable? Como hemos visto, tanto el desayuno dulce como el salado pueden ser opciones saludables siempre que elijamos ingredientes de calidad y equilibrados. No existe un «mejor» absoluto, lo que realmente importa es la calidad nutricional y que el desayuno se adapte a tus gustos, necesidades y estilo de vida.
Hacer desayuno saludable
- Incluye una fuente de proteínas: yogur natural, huevos, queso fresco, frutos secos o hummus ayudan a aumentar la saciedad y mantener la energía.
- Añade grasas saludables: aguacate, frutos secos, aceite de oliva virgen extra o crema de frutos secos 100% aportan energía prolongada y beneficios cardiovasculares.
- Elige carbohidratos integrales y con fibra: pan integral, avena, fruta fresca o verduras mejoran la digestión y controlan el apetito.
- Incorpora fruta o verduras: aportan vitaminas, minerales y antioxidantes fundamentales para la salud.
- Evita ultraprocesados, azúcares añadidos y exceso de sal: estos ingredientes pueden provocar picos de glucosa en sangre, sensación de hambre rápida y afectar negativamente la salud.
Así que, como todo en la vida, no solo existe una única forma de hacerlo. Tanto un desayuno dulce como uno salado pueden ser muy saludables si elegimos alimentos nutritivos y equilibrados. Lo esencial es que te guste, te aporte la energía necesaria y te ayude a mantener la sensación de saciedad hasta la siguiente comida.
Puedes saber más de la nutricionista Elisa Escorihuela a través de su cuenta de Instagram: @eliescorihuela , su labor en el Centro de Nutrición Nutt y en su libro 'Dietoterapia'. Además puedes leer todas las recomendaciones nutricionales que recogen sus artículos en ABC de 'Aula de nutrición'.
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