Los autónomos constatan el «fracaso» de los TRADE
Lorenzo Amor, el presidente de ATA - jesus spinola

Los autónomos constatan el «fracaso» de los TRADE

Solicitan reformas jurídicas para aumentar el número de contratos

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Solo 7.153 autónomos se adhirieron al contrato para Trabajadores Autónomos Dependientes (TRADE) hasta el pasado junio según el Ministerio de Empleo. El TRADE, que entró en vigor hace cinco años, regula la actividad de los autónomos que obtienen, al menos, el 70% de sus ingresos por trabajos realizados para una misma empresa. Las asociaciones de autónomos estiman que, de lo más de tres millones de trabajadores por cuenta propia que hay en España, entre 154.000 y 280.000 se encuentran en esta situación.

Desde la federación de autónomos ATA, elevan la cifra de trabajadores con este tipo de contrato hasta los 7.600, pese a lo cual, su vicepresidente, Francisco Palacio, considera que la utilización del TRADE ha sido «a todas luces un fracaso» por el «miedo» y el «desconocimiento» de autónomos y empresas. Por un lado, asegura que los trabajadores, en ocasiones, temen solicitar a las empresas la formalización del contrato de autónomo independiente que les da derecho a indemnizaciones por cese de actividad o regulación de los periodos de descanso. En el caso de las empresas, el miedo, según Palacio, proviene del desconocimiento de la seguridad jurídica asociada al TRADE, como podría ser el establecimiento de un horario con la correspondiente indemnización en caso de que el trabajador no lo respete.

Para mejorar la situación, el responsable de ATA propone un cambio legislativo que indemnice al trabajador por cese de actividad, siempre que pueda demostrar su condición de dependiente, aunque no haya firmado el contrato correspondiente.

Por su parte, el secretario general de la Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos (UPTA), Sebastián Reyna, asegura que «no cabe la menor duda de que no se ha consolidado el proceso de los TRADE» y considera que se debe, básicamente, a la «cerrazón de las empresas» y a la crisis económica del momento en que el contrato entró en vigor. Como solución, confía en una mejora de las condiciones jurídicas que ayudaran al proceso, ya que, ante las numerosas condiciones que recoge la ley para poder firmar el contrato, «siempre hay algo a lo que agarrarse para no hacerlo».