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BLANCO Y NEGRO MADRID 22-09-1929 página 99
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BLANCO Y NEGRO MADRID 22-09-1929 página 99

  • EdiciónBLANCO Y NEGRO, MADRID
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LA MUJER Y LA CASA CHARLAS D E L SALÓN DE TE En la Pérgola. certante. Capuchones, caftanes, chilabas de baño. Toda la flora de los cuentos orientales, vertida sobre el tejido esponja; el colorido de los crepúsculos, la gama radiante de las auroras, el contraste luminoso de las gemas, todo esto cubriendo lisa y llanamente el exiguo maillot... Pues bien, estas muchachas no se limitan ya a pasear en esa guisa por el recinto de arenas y espumas de la playa, sino que... ¡Caramba, amigo mío, qué estilo poético! -Déjeme acabar. Sino que ganan el parque, entran en los bares americanos, se sientan en las terrazas bajo la sombra rayada de las grandes sombrillas de lona, y toman su aperitivo, después de jugárselo con el cubilete de los dados, gallardamente, y cuando tienen calor, poco a poco van echando el capuchón hacia atrás hasta quedar sólo cubiertas por el bañador, y con tanta desenvoltura como si se hubiera tratado de la cosa más natural del mundo. -De la cosa más natural se trata; ¿no sabe usted que esas son las conquistas del naturismo ¿D e qué? -Del naturismo. ¡A h! no; no sabía. Yo lo creía un producto de los tiempos. ¡Qué quiere usted! Hay gentes que todo se lo achacamos a la post- guerra cuando no sabemos a qué debemos achacarlo a ciencia cierta. Bueno, pues resulta que yo estaba tan distraído, cuando esta funesta manía de pensar me trajo: al magín una idea no sé si divertida o terrible. -i Hombre, por Dios! -Sí. Me dio por pensar en que soy atrozmente viejo ahora que se aproximan MIGO mío, siento comunicarle que acaba usted de sorprenderme en la hora que dedico a las meditaciones trascendentales. ¿Si? ¡Caramba! A trueque de que me haga daño el aperitivo. -Todos los días, al tomar el wisky, consagro unos instantes a filosofar. ¿Lo ha consultado usted con el médico? -Els una gimnasia para no perder la costumbre de pensar un poco. A veces me entretengo en temas nimios, como los malabaristas que encuentran equilibrios maravillosos en bolitas de celuloide vacías o en plumas de pavo real. Otras veces, viene el asunto importante, que. debe manejarse con cuidado para que no caiga sobre el cerebro y nos aplaste. -Habla usted como un hombre de vanguardia. -i De veras? No lo había notado. Cuantos zviskys ha consumido usted ihoy? Estoy en el primero. -Entonces debe ser un poco de insolación. -Verá usted. En este momento estaba yo imaginando qué cosa serán las modas del porvenir. -i Las modas? Las modas femeninas, claro está, porque en todo, hay modas. Y empezaba a sentir cierta inquietud cuando usted llegó. -Ahora soy yo quien empieza a sentirla. -Han pasado por mi lado verdaderas bandadas de mujeres vestidas de un modo extraño, como si la playa, como si la ciudad entera fuera una carnavalada descon- A

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