Los «inmerecidos» e «insultantes» Premios Nobel

Los «inmerecidos» e «insultantes» Premios Nobel

Hitler, Stalin y Mussolini fueron aspirantes y Gandhi no lo recibió, pero muchos más son los galardonados entre críticas y polémicas

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Hitler, Stalin y Mussolini fueron aspirantes y Gandhi no lo recibió, pero muchos más son los galardonados entre críticas y polémicas

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  1. Hitler, Stalin... y Gandhi

    En los Premios Nobel no es oro todo lo que reluce. El mayor reconocimiento mundial que se conoce no ha estado exento de críticas a lo largo de los 113 años de historia. Ya resulta extraño, por ejemplo, el hecho de que Mussolini, Hitler y Stalin, responsables del asesinato de más de 10 millones de personas, sin contar los otros 15 que murieron a causa de las infrahumanas condiciones de vida a las que fueron sometidos, fueran aspirantes a recibir el Premio Nobel de la Paz. Y sorprende también que una de las mayores figuras del pacifismo mundial, el gran Mahatma Gandhi, no lo recibiera.

    Pero entre muchos de los sí fueron galardonados, las críticas también han sido habituales, siendo calificadas algunas de «inmerecidas», «insultantes» o «prematuras». Aquí te contamos algunos de los casos más significativos.

  2. Cordell Hull, en 1945

    ARCHIVO ABC

    El ex secretario de Estado de EEUU, Cordell Hull, recibió el Premio Nobel de la Paz, en 1945, debido a sus esfuerzos a favor de la pacificación de Occidente en un periodo tan convulso como el de la Segunda Guerra Mundial y por su labor en la creación de las Naciones Unidas ese mismo año. Sin embargo, muchos consideraron que Hull nunca debió haber recibido el galardón, debido a un lamentable episodio ocurrido seis años antes, durante la conocida como crisis del S.S. St. Louis.

    Éste trasatlántico lleno de refugiados judíos había salido de Hamburgo huyendo de la persecución nazi, en 1939, y pidió asilo en Estados Unidos. Hull no dudó en aconsejar al presidente Roosevelt que se opusiera a la entrada del navío en los puertos del país y, después, maniobró para que fuera rechazado en también Cuba. Esto le obligó a volver a la Alemania de Hitler y más de un cuarto de los 936 pasajeros murieron posteriormente en los campos de concentración.

  3. Henry Kissinger, en 1973

    Kissinger, en un retrato de 1976
    Kissinger, en un retrato de 1976 - ARCHIVO ABC

    El secretario de Estado de Estados Unidos recibió el Premio Nobel de la Paz en 1973, junto al norvietnamita Le Duc Tho, tras los acuerdos alcanzados para poner fin a la Guerra de Vietnam. Sin embargo, su reconocimiento quedó manchado pronto al salir a la luz su responsabilidad en la organización de la campaña secreta de bombardeos en Camboya, entre 1969 y 1975, así como por coordinar los servicios secretos de las dictaduras militares de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay, Uruguay y Bolivia bajo la «Operación Cóndor», que acabó con la vida de decenas de miles de disidentes.

    Duc Tho decidió renunciar al galardón al ver que la guerra se prolongaba a pesar de los acuerdos que habían alcanzado y por los que habían sido reconocidos. Kissinger decidió recogerlo.

  4. Harald zur Hausen, en 2008

    Harald zur Hausen, poco después de ser galardonado
    Harald zur Hausen, poco después de ser galardonado - EFE

    El jurado concedió el Premio Nobel de Fisiología y Medicina, en 2008, al científico alemán Harald zur Hausen, por sus trabajos en el descubrimiento de que el virus del papiloma humano es el causante del cáncer de cuello de útero. Pocos meses después, este galardonado y toda la Fundación Nobel fueron puestos bajo sospecha, después de que trascendiera que dos de los miembros del jurado que participaron en las votaciones tenían relaciones comerciales con la empresa farmacéutica AstraZeneca.

    Según se demostró, esta empresa, además, había adquirido la compañía Medimmune en 2007, entre cuyas patentes figuraba la técnica que permitió preparar las dos primeras vacunas para combatir este virus.

  5. Obama, en 2009

    Obama, en el momento de recibir el Nobel de la Paz
    Obama, en el momento de recibir el Nobel de la Paz - REUTERS

    Uno de los últimos y más polémicos Premios Nobel de la historia es, quizá, Barack Obama, que recibió el de la Paz, tan solo unos meses después de haber sido elegido presidente de Estados Unidos, «por sus extraordinarios esfuerzos por fortalecer la diplomacia internacional» y por «su visión y trabajo por un mundo sin armas nucleares».

    Muchos criticaron que era imposible que hubiera tenido tiempo para justificar semejante reconocimiento y que la elección había sido «políticamente motivada». Creían que era «inmerecida» y «prematura» porque, entre otras cosas, ni siquiera había sido capaz de cumplir una de sus promesas más importantes: cerrar Guantánamo.

    El mismo Obama declaró que se sentía «sorprendido» y que no se consideraba merecedor del premio, pero no dudó en aceptarlo y asegurar en su discurso en Estocolmo cosas como que «la guerra a veces es necesaria».

  6. Ellen Johnson Sirleaf, en 2011

    Ellen Johnson Sirleaf, junto a sus compañeras ganadoras del Nobel
    Ellen Johnson Sirleaf, junto a sus compañeras ganadoras del Nobel - REUTERS

    La antigua economista del Banco Mundial y actual presidenta de Liberia fue galardonada, junto a su compatriota Leymah Gbowee y la yemení Tawakel Karman, con el Premio Nobel de la Paz de 2011. Reconocieron su «lucha no violenta» a favor de la paz, la democracia y los derechos y seguridad de las mujeres. En su país, en premio no fue bien recibido, debido a que se la acusaba de no haber cumplido sus promesas en materia económica y social y, sobre todo, por no haber estado lo suficientemente implicada en el logro de la reconciliación nacional tras las guerras civiles que acabaron con la vida de 250.000 personas entre 1989 y 2003.

    Por si no fuera poco, a Johnson Sirleaf también se la hacía responsable de haber apoyado al antiguo «señor de la guerra», Charles Taylor, y de defender la criminalización de las relaciones homosexuales durante una entrevista a «The Guardian». «Tenemos ciertos valores tradicionales que nos gustaría conservar», declaró.

  7. Arafat, en 1994

    Arafat (derecha) y Rabin entrechan la mano, con Clinton como testigo
    Arafat (derecha) y Rabin entrechan la mano, con Clinton como testigo - AP

    En 1994, el Premio Nobel de la Paz otorgado a Yasser Arafat, junto a Isaac Rabin y Simon Peres, fue reprobado por muchos de sus críticos. Sus esfuerzos en los Acuerdos de Oslo fueron considerados una «contribución histórica al proceso de paz en Oriente Próximo, sustituyendo la guerra y el odio por la cooperación», según dijeron en la academia sueca. Pero aquello no parecía ser suficientes para reconocer al líder palestino, al que sus detractores describían como «un terrorista con una larga historia para promover la violencia».

    La supuesta armonía que debía despertar un premio como éste no se correspondió con la crispación que generó. El entonces líder de la OLP fue responsabilizado por el Gobierno israelí de la suerte de Nachshon Waxman, un soldado de 19 años que había sido secuestrado días antes por miembros de Hamás y resultado muerto durante la operación de rescate llevada a cabo por su ejército.

    Fueron fricciones como estas las que tuvieron que solventar Arafat y Rabin durante las negociaciones de Oslo, sobre todo, por la oposición de los extremistas de ambos bandos. Tanto es así que los palestinos cometieron varios atentados con víctimas y, el 4 de noviembre de 1995, Rabin fue asesinado por un ultranacionalista israelí.

  8. Alexander Fleming, en 1945

    Alexander Fleming, en un retrato de 1930
    Alexander Fleming, en un retrato de 1930 - ARCHIVO ABC

    Aunque los Premios Nobel de la Paz siempre han sido los más polémicos, otras secciones como la Medicina tampoco están exentas. Es el caso de Alexander Fleming, cuyo reconocimiento se debió al descubrimiento de la penicilina y «su efecto curativo en varias enfermedades infecciosas». Pero la polémica se desató cuando el famoso científico escocésreconoció, poco después de recibir el premio en 1945, que su creación había sido accidental.

    Algunos críticos creen que, aunque Fleming descubrió la penicilina, fue otro grupo de otros científicos, como Howard Florey, los que realmente supieron sacarle todo el potencial como fármaco, tal como lo conocemos hoy en día.

  9. Jimmy Carter, en 2002

    Jimmy Carter, tras recibir su galardón en 2002
    Jimmy Carter, tras recibir su galardón en 2002 - THE CARTER CENTER

    No ha habido un presidente de Estados Unidos que no haya sido criticado al recibir el Premio Nobel de la Paz. Le pasó a Obama y, también, a Jimmy Carter, en 2002. Hacia ya veinte años que había dejado el cargo cuando la academia sueca reconoció las «décadas de incansable esfuerzo por encontrar soluciones pacíficas a los conflictos internacionales, para promover la democracia y los derechos humanos, y promover el desarrollo económico y social».

    En su momento, nadie pareció dudar de las labores humanitarias del expresidente, pero sí de las verdaderas razones por las que se le había concedido semejante reconocimiento. Un amplio sector de la escena internacional consideraba que el premio al demócrata se debía realmente a las fuertes críticas que había lanzado contra el entonces presidente de Estados Unidos, George W. Bush, por su intervención en Irak.

    El presidente del comité del Nobel, Gunnar Berge, confirmó este otro punto de vista al declarar, después de que Carter recibiera el premio, que éste «también debía considerarse como una crítica a la línea que ha tomado la actual administración de Estados Unidos». Para muchos críticos, estas razones no eran suficientes para ser merecedor de semejante reconocimiento.