Los primeros taxis de «precio soportable»
Primeros automóviles públicos que empezaron a prestar servicio el día 29 de marzo de 1909 - Asenjo

Los primeros taxis de «precio soportable»

En 1909, ABC anunciaba la puesta en circulación en Madrid de los 10 primeros Landaulet «regidos por taxímetro», sustituyendo a los coches de caballo de alquiler

Actualizado:

«Mañana es el día señalado para que el pueblo soberano, mediante un precio relativamente soportable, pueda comenzar a darse el gustazo de hacer sus pequeños récords en automóvil». Así anunciaba ABC, el 27 de marzo de 1909, la puesta en circulación de los primeros taxis modernos de la historia de Madrid, que sustituían a los coches de caballo de alquiler del siglo XIX.

«Diez flamantes Landaulet, de cuatro asientos, espaciosos, presentados con todo confort y apariencia», que 105 años después se han convertido en un poderoso sector de más de 17.500 vehículos. Un sector que se siente amenazado por la aparición de una aplicación de móvil que ofrece viajes compartidos a precios más asequibles y que les ha llevado a iniciar una huelga en toda Europa. El miedo que deben sentir hoy los taxistas debe ser muy parecido al de los conductores de coches de caballos de alquiler, a principios del siglo XX, cuando aparecieron estos nuevos «automóviles de alquiler», tal y como los llamaba ABC en su titular.

Abrumados por el crecimiento, muchos de los antiguos propietarios de caballerías se convirtieron en los primeros taxistas de Madrid y, hasta después de la Primera Guerra Mundial, los tradicionales carromatos de alquiler convivieron con los nuevos taxis. El éxito ya lo intuía este diario, pues a la presentación, además del alcalde y la mayoría de los ediles, acudieron muchos curiosos: «Seguramente, los nuevos autos serán bien recibidos, no obstante su relativa carestía, y disputados en las vinientes tardes de primavera. ¡El pisto que se van a dar no pocos socios por una veinticinco del ala! ¡Y que no vestirá substituir el anticuado y chillón “cochero, arrea”, por un insinuante “chaffeur, pon a la segunda”».

Carruajes de alquiler

El carruaje como forma de desplazarse por el centro de Madrid se estaba quedando obsoleto por la propia aparición del coche y la evolución de los transportes. En el último tercio del siglo XVI habían comenzado a circular las mulas de alquiler del periodo de Felipe II, una especie de servicio «prehistórico» de los actuales taxis o, mejor dicho, del transporte interurbano.

Poco después llegaron otros medios, como las sillas de mano, conducidas por mozos; las literas, empujadas por mulas, o los populares coches de caballo, conocidos como «simones» y «manuelas». Fueron años de mucha picaresca entre los mozos de silla y los empresarios de las mulas, que trasladaron sus negocios a los arrabales de la ciudad para escapar del control municipal. Pero todos estos carruajes que circulan por la capital no serán de alquiler hasta el siglo XVII, cuando se generalice su uso.

Crecieron tanto que a principios del siglo XVII tuvieron que ser regulados por ley. Una de ellas, de 1611, decía que ninguna persona podía ser mozo de sillas alquiladas sin tener licencia para ello.

Tarifa, según el recorrido

Poco después de la aparición de los primeros automóviles por las calles de Madrid en los albores del siglo XX, llegaban los primeros taxis. Según contaba ABC en 1909, la novedad de estos se encontraba en algunas de sus prohibiciones, como «llevar bultos de mano grandes y conducir a personas ebrias». Pero sobre todo, en la forma de pago: «No harán horas ni carreras de tiempo fijo. Regidos por taxímetro, se pagará según el recorrido», informaba ABC.

Dependiendo del trayecto y del número de personas que lo cogieran, el precio variaba. Si los clientes eran uno o dos, pagaban 1,25 pesetas por los primeros 800 metros y 20 céntimos más por cada 400 metros. Si eran tres, la misma cantidad por los primeros 600 metros y 20 céntimos por cada 300 metros. Y si eran cuatro, el número máximo de pasajeros que admitía el taxi, la tarifa era de 1,25 pesetas por los primeros 400 metros, y 20 céntimos más por cada 200. Y se pagaban otros 5 céntimos por cada parada, por lo que era «casi más caro tener el auto parado que corriendo», puntualizaba ABC.

Su uso se extendió rápidamente. De aquellos 10 primeros Landaulet se pasó a 2.500 taxis en los años 20, para una población de 750.000 habitantes. Las marcas también crecieron y pronto aparecieron taxis Ford, Fiat, Hispano Suiza, Citroën, Renault, Buick, Chevrolet, Dion Bouton, Panhard-Levassor, Berliet o Licorne.

Fue tal la importancia adquirida por los taxitas, que durante la dictadura incluso llegaron a protagonizar protestas por la ordenanza que les obligaba a llevar gorra en verano o por la regulación del uso del claxon. Hoy, 105 años después de su aparición en Madrid, viven su última batalla.