El «Día del Genocidio», cuando Rusia asesinó a miles de azeríes para evitar su independencia
Vladimir Lenin - ABC

El «Día del Genocidio», cuando Rusia asesinó a miles de azeríes para evitar su independencia

El 31 de marzo se conmemora la mayor masacre en Azerbaiyán realizada por tropas rusas y ucranianas

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Sangre, asesinatos y matanzas. Hoy, Azerbaiyán recuerda mediante el «Día del Genocidio» los meses de 1918 en que las tropas de Lenin entraron con la espada y el fusil en su territorio para evitar que sus antepasados se independizaran del nuevo régimen bolchevique. Aquellas fueron jornadas en las que los rusos derramaron la sangre de miles y miles de personas y llevaron a cabo todo tipo de torturas para cortar de raíz las ideas separatistas.

Corría por entonces el año 1918 en una Rusia que vivía una de sus épocas más tensas. Y es que, las revoluciones bolcheviques iniciadas en 1917 habían logrado derrocar el Imperio de los zares e instaurar un nuevo orden de gobierno. A su vez, y como a perro (o territorio) flaco todos son pulgas, la situación terminó de recrudecerse en el momento en que varias regiones decidieron aprovechar aquel momento de incertidumbre para buscar la independencia. Una de ellas fue, precisamente, Azerbaiyán.

Sin embargo, con lo que no contaban los azaríes era con que el nuevo líder ruso, Vladimir Lenin, iba a luchar a capa y espada para mantener aquella región en su poder. Así pues, y a sabiendas de que la nueva Rusia bolchevique podía perder con este territorio una de sus principales fuentes energéticas, envió a Azerbaiyán al nuevo comisario especial para el Caúcaso Stepan Shaumyan –de origen armenio-. Su objetivo: evitar la independencia costara lo que costase.

Matanzas y torturas

Shaumyan no busco el diálogo y el 31 de marzo de 1918 inició una matanza masiva contra la población civil para imponer «orden» y reprimir la independencia. Durante tres días cerca de treinta mil azerbaiyanos fueron asesinados en Bakú (capital del país) y sus alrededores por soldados armenios y rusos. No hubo piedad para nadie, ni mujeres, ni niños, ni ancianos. De hecho, y según varios informes posteriores, las tropas no tuvieron reparos en cortar la nariz y las orejas de sus víctimas e, incluso, arrancarles los genitales y abrirles en canal con sus bayonetas.

Una vez contenida la capital, los militares extendieron su terror hacia las ciudades cercanas. En Shamakhi 8.000 civiles fueron masacrados y los monumentos musulmanes, incluida la mezquita, quemados. Asimismo, 28 aldeas de la provincia de Javanshir y 17 de la Jabrail fueron quemadas, mientras mujeres y niños que huían perecieron en emboscadas. En el período 1918-1920 la matanza de civiles y la destrucción alcanzó también a las provincias de Quba, Shemakha, Qarabakh, Lenkoran, Irevan, Zangezur, Nakhchivan, Kars.

Tan cruenta fue la matanza que una comisión especial, formada el 15 junio de 1918 por el Consejo de Ministros de la primera República Democrática de Azerbaiyán (28 mayo 1918 - 28 abril 1920), estudió los hechos e instauró el 31 de marzo como el «Día del Genocidio» en recuerdo de aquellas víctimas. La crueldad, sin embargo, ya se había cobrado la vida de 700.000 personas, según informó después la propia comisión.