Los 1.500 muertos del «Castillo Olite»
El buque «Castillo Olite», unos años antes de su hundimiento en 1939 - ARCHIVO ABC
75 ANIVERSARIO

Los 1.500 muertos del «Castillo Olite»

Este ataque de las baterías republicanas de Cartagena contra un buque franquista al final de la Guerra Civil es aún hoy la peor tragedia naval de la historia de España

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«La flota roja huye de Cartagena», titulaba el ABC de Sevilla el 7 de marzo de 1939. El general franquista Rafael Barrionuevo había informado a sus superiores de que había tomado el control de la ciudad tras una rápida sublevación y de que necesitaba fuerzas para conservarla. Franco, confiado ante esta información, enviaba inmediatamente 30 buques de guerra, sin imaginarse que estaba a punto de sufrir en su bando la mayor tragedia naval acaecida en un solo barco en la historia de España: el hundimiento del «Castillo Olite».

Sucedía la misma mañana del 7 de marzo, cuando este buque mercante que había sido requisado por los franquistas en Gibraltar un año antes, se acercaba confiado al puerto de Cartagena. En sus bodegas, más de 2.000 soldados esperando ansiosos la entrada a la población murciana, convencidos de que ya había sido conquistada a los republicanos. El repentino silbido del primer proyectil, sin embargo, debió dejarles petrificados.

«Cuando ya está el barco tan cerca que se ven los rostros de los soldados, tira una batería costera y le alcanza en pleno puente. Hombres y pertrechos vuelan a 50 metros de altura. Casi simultáneamente suena un segundo cañonazo que también le alcanza en el puente, y por fin un tercero que hace explotar las calderas. Hombres, chapas, ametralladoras y hasta un cañón vuelan por los aires envueltos en una nube de ardiente vapor. El barco se hunde en un instante. El vocerío es aturdidor», describía un testigo citado en «La España del siglo XX», de Manuel Tuñón de Lara.

El balance de víctimas aún hoy resulta sobrecogedor: de los 2.112 hombres que viajaban a bordo del buque, 1.476 murieron y 342 resultaron heridos. Los otros 294 fueron hechos prisioneros.

Una flota de 25.000 hombres

Esta masacre –de la que hoy se cumplen 75 años– se producía tan solo un mes antes de que acabara la Guerra Civil. El ejército franquista había tomado ya Cataluña y solo la zona centro-sur quedaba en manos de una República que había perdido ya toda capacidad defensiva, encontrándose desmoralizada y sumergida en luchas internas. Franco lo sabía y, al llegarle la información de la buena marcha de la sublevación de Barrionuevo, debido a que había sido arrestado el coronel Galán, representante del gobierno republicano en la ciudad, no dudo ni un instante en organizar la conocida como «Expedición sobre Cartagena».

Los soldados embarcados en el «Castillo Olite» creían que Cartagena estaba conquistada El «Castillo Olite» fue incluido en esta expedición sin precedentes hasta la fecha, formada por otros 29 barcos e integrada por 25.000 soldados. Se preparó todo en menos de 48 horas, las que tardaron en zarpar los buques desde Castellón y Málaga, obviando el peligro de atravesar una zona de más de 150 millas de costa enemiga sin ninguna protección. Cada embarcación iba por su cuenta sin saber realmente qué le esperaba a su llegada a la bocana del puerto.

Los soldados embarcados en el «Castillo Olite», la mayoría gallegos, creían que la ciudad estaba conquistada y navegaban bromeando, como si ningún peligro les aguardara. Sin embargo, en Cartagena la sublevación franquista no estaba siendo todo lo fructífera que Franco esperaba. La Brigada 206, una unidad de élite de las fuerzas republicanas, había reconquistado la ciudad y tomado las baterías de la costa que protegían el puerto.

Navegando hacia su tumba

Al enterarse de que la sublevación de Barrionuevo había sido sofocada por el ejército republicano, y de que los intentos de parte del convoy por desembarcar estaban resultando infructuosos, Franco dio la orden de cancelar la operación. El «Castillo Olite», sin embargo, era un buque lento y sin comunicaciones que no pudo recibir la orden, por lo que continuó confiado rumbo a Cartagena, navegando feliz hacia su propia tumba.

Los soldados del «Castillo Olite» salieron a las cubiertas para saludarCuando el buque apareció frente a la ciudad, los más de 2.000 soldados salieron a las cubiertas para saludar a una población que creía que le estaba esperando con los brazos abiertos. Sabían que la guerra estaba llegando a su fin y no podían ocultar su alegría. Fue en ese momento cuando se vieron sorprendidos por los primeros proyectiles de la batería de la Parajola, apostada en los montes cercanos. Tres disparos fueron suficientes para sembrar el mar de cadáveres.

La mayor parte de los soldados murieron ahogados en las bodegas, aunque otros muchos fueron víctimas de la explosión. La mayoría no sabía nadar, aunque tampoco podrían haberlo hecho, porque muchos habían quedado con los miembros rotos o amputados. Algunos de los afortunados que consiguieron sobrevivir agarrados a los restos que flotaban sobre el agua fueron tiroteados por los milicianos desde la costa.

Cartagena acababa de sufrir una de las peores tragedias de su historia. Una tragedia de la que, sin embargo, fue difícil encontrar referencias en la prensa de la época y en la historiografía española de las décadas posteriores.