El escudo de España, más allá de la selección

El equipo nacional ha tardado 17 años en corregir las incorrecciones en su camiseta de un emblema que es el resultado de un proceso histórico de muchos siglos

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Más de 17 años ha lucido la selección española de fútbol el escudo equivocado en su camiseta, hasta que la semana pasada la Federación y Adidas aprovecharon el lanzamiento de la nueva equipación para corregir los errores... o bueno, casi todos. Las anteriores incorrecciones, que fueron descubiertas por el historiador Jaime Salazar en agosto de 2010, han hecho correr ríos de tinta entre los expertos, algunos de los cuales aseguran que aún permaneces algunas, como el rabo del león del cuartel del Reino de León, que se representa hacia dentro y no hacía fuera, o la corona imperial de la columna izquierda, que no es la imperial.

Pero estos 17 años no son nada en comparación con los más de ocho siglos que han pasado desde que empezara a conformarse este emblema, y sus diferentes elementos, como representación simbólica de la realidad histórica y política que es España.

El actual escudo es, pues, el resultado de un proceso que comenzó en la Reconquista y que concluye con la llegada de la actual democracia. Pero no es un proceso que pueda seguirse con precisión. En primer lugar, porque no podríamos defender con propiedad que los escudos utilizados por los diferentes reyes a lo largo de la historia representaran al Estado como tal. La mayoría eran escudos de armas personales del monarca que se aplicaban en sus reinos por extensión. No será hasta el Gobierno Provisional de 1868 cuando se cree un símbolo propio del Estado, independiente del de la monarquía.

Por otro lado, los elementos que conforman los primeros escudos que representan a la práctica totalidad del territorio peninsular están influenciados por otros más antiguos. En «Los símbolos de España» (2000), libro publicado por el Centro de Estudios Políticos y Constitucionales, cuya parte del escudo fue escrita por el académico de la historia Faustino Menéndez-Pidal, se describe el proceso que llevó a España a adoptar, en 1981, el actual emblema que ha sido incorporado ahora correctamente en la camiseta de la selección española. Y el recorrido lo inicia ni más ni menos que en la Hispania Romana, por ser entonces cuando se consideraron unidos los pueblos peninsulares. Y destaca también la aportación de los visigodos a la iconografía de los reyes de los reinos que poco después iniciaron la Reconquista.

Los Reyes Católicos, el primer escudo

El primero que puede considerarse en alguna medida como escudo de España es el de los Reyes Católicos de 1475, que tiene el águila de San Juan como soporte. En él aparecían representados Aragón y Castilla y León, que eran los dos reinos más importantes de la Península a finales del siglo XV.

Éste fue diseñado inspirándose en el escudo que creó el Rey Fernando III de Castilla cuando recibió la Corona de Aragón. Para Menéndez-Pidal, este momento de 1230 es el más trascendental en la formación del escudo de los Reyes Católicos dos siglos después, ya que Fernando III creó su emblema simbolizando la unión bajo su cetro de los dos importantes reinos, distribuyendo de forma cuartelada dos castillos y dos leones alternados. En el de 1475 las armas de Castilla y León se alternan con las de Aragón y las Dos Sicilias.

Este fue el escudo que, además, le sirvió de inspiración a la dictadura franquista tras la Guerra Civil, que estuvo vigente, con ligeras variaciones, hasta el establecimiento del actual emblema en 1981.

Decenas de escudos de España

Los cambios han sido infinitos y es difícil no perderse en ellos. Desde los Reyes Católicos han sido muchos los escudos, las formas y los elementos que han representado a las diferentes dinastías que han reinado en España. A las que hay que sumar las consiguientes variaciones de cada uno de los reyes.

A la muerte de Fernando el Católico, por ejemplo, su nieto Carlos I, perteneciente a la Casa de Austria (1700-1808), añadió a las armas ya presentes, las de Austria, Borgoña antigua, Borgoña moderna, Brabante, Tirol y Flandes. Y, además, incluyó las columnas de Hércules con la famosa leyenda de «Plus Ultra», en referencia a la enorme ampliación de su territorio tras el descubrimiento de América, y el collar del Toisón de Oro que rodea al escudo, que permanecerá presente hasta el día de hoy.

La transformación ha sido continua hasta hoy. Felipe II, Felipe III, Felipe IV y Carlos II descargaron el escudo de ornamentos externos, sustituyendo la corona imperial por la real abierta.

El error actual

El último error corregido por la Federación Española de Fútbol se encuentra precisamente en la siguiente dinastía, que se establece en España tras la Guerra de Sucesión: la de Borbón-Anjou (1700-1808). Felipe V, además de mantener todos los elementos anteriores, aunque cambiando el diseño y la distribución de los mismos, añadió el polémico escusón que estos días ha aparecido en los medios. Éste, considerado como una especia de escudo dentro del escudo, era recto es su parte superior y contenía los lises de la Casa de los Borbones en Francia. Esa es la razón por lo que alguien se equivocó al incluirlo en la camiseta de la selección española en la Eurocopa de Inglaterra de 1996, ya que representaba a la Casa de Borbón en Francia, y no a la Casa de Borbón en España. Ahora, 17 años después, ha sido sustituido, por fin, por el actual escusón ovalado.

Tras la Guerra de Sucesión se produjeron otras variaciones importantes, como las del «Rey intruso» José I de Bonaparte y Fernando VII. Pero fue durante el Gobierno Provisional de 1868 cuando, entre otros cambios, se suprimió el famoso escusón. Éste es, además, el escudo que adoptará la distribución de cuarteles tal y como la conocemos hoy y el primero que puede considerarse propiamente como escudo nacional, ya que hasta entonces solo era el escudo de la monarquía correspondiente.

Este mismo emblema estatal siguió apareciendo intermitentemente en el futuro, al ser recuperado por el reinado de Amadeo I (1870-1873), en la Primera República y en la Segunda, pero siendo eliminado en la Restauración, con la vuelta al trono de la dinastía borbónica, que quiso volver a instaurar su escudo dinástico. Pero, cómo no, cada rey y Gobierno incorporaba sus propios elementos y le daba su carácter personal.

Franco, por ejemplo, recuperó el escudo de 1475 de los Reyes Católicos tras unos momentos de confusión simbólica e incluyó el yugo y las flechas, además de añadir las columnas de Hércules coronadas y una cinta con la divisa «una, grande y libre».

El escudo que lucirá la selección española de fútbol en el Mundial de Brasil se va acercando al escudo oficial, cuya estructura y uso se recoge en el BOE de diciembre de 1981, pero aún queda trabajo por hacer Quizá no estaría de más que la FEF consultara a un experto en heráldica, sobre todo si, al contrario que la mayoría de selecciones nacionales, la española porta en su camiseta el escudo de España y no el de la federación de fútbol.