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El diluvio universal que devastó Barcelona

Día 12/12/2013 - 09.49h
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Barrios enteros desaparecidos, casi 1.000 muertos, cadáveres a kilómetros de sus casas, autobuses arrastrados por la riada… así fue la mayor catástrofe natural de la historia reciente de España

Barcelona, 25 de septiembre de 1962. Nunca jamás vieron en la provincia nada igual. Las cifras oficiales hablan de 617 muertos en apenas unas horas, aunque estudios recientes aseguran que hubo cerca de mil. Aparecieron cadáveres a kilómetros de distancia de sus casas. Barrios enteros desaparecieron. Coches, camiones y autobuses fueron arrastrados por las riadas. Fue, en resumen, la peor catástrofe natural de la historia reciente de España.

El diluvio universal que devastó Barcelona
abc
Fábricas y viviendas desaparecieron en el barrio de Rubí (1962)

Las primeras lluvias comenzaron a caer suavemente por la mañana. Eran, en principio, una bendición para una provincia como Barcelona, afectada por una fuerte sequía desde hacía meses. Lo que nadie pudo prever fueron las dimensiones que alcanzaría la tormenta poco después, creciendo hasta acumular, en apenas dos horas y media, más de 200 litros de agua por metro cuadrado en algunos puntos.

Demasiado para zonas como el Vallés Occidental y, especialmente, para el triángulo formado por las ciudades de Sabadell, Tarrasa y Rubí, donde riachuelos tradicionalmente inofensivos, o cauces desaparecidos desde hacía años, se convirtieron en inmensas avenidas de agua que se tragaron todo lo que encontraron a su paso, incluidas centenares de viviendas y numerosas fábricas en plena jornada laboral. Fue allí donde se ocasionaron el mayor número de víctimas.

Inmigrantes andaluces

Rubí contabilizó cerca de 300 muertos y Tarrasa los sobrepasó. La mayoría inmigrantes andaluces que habían llegado a Cataluña para buscarse la vida en la industria de la zona y que habían construido sus viviendas con materiales precarios. «¿Quién diría que aquí, en esta gran extensión de barrizales, se levantaban más de 130 modestas casas de obreros textiles, dos fábricas, un puente y el matadero municipal de Rubí, del que sólo queda enhiesto el viejo plátano que daba sombra al patio interior?», se preguntaba el enviado especia de ABC.

El diluvio universal que devastó Barcelona
ÁLVARO GARCÍA PELAYO
Los ataudes se apilaban para recibir a los cadáveres (1962)

Pocas horas después de iniciarse la tormenta, los ríos Besòs y Llobregat –que limitaban la ciudad de Barcelona al norte y al sur– se desbordaron, quedando cortadas las comunicaciones, la luz y las principales carreteras entre la capital y las poblaciones satélites. Esa fue la causa de que reinara la confusión al principio, llegando informaciones falsas sobre las dimensiones que habían alcanzado las riadas en torno a la Ciudad Condal.

Pero basta con leer extractos de las crónicas publicadas en ABC los días posteriores, para hacerse una idead de la catástrofe vivida aquel 25 de septiembre de 1962:

–«El párroco de la iglesia de San Pedro, que está tocando al desaparecido puente de San Mus, tenía registrados más de doscientos feligreses. Casi todos han desaparecido en la fatídica noche».

–«En San Baudilio de Llobregat ha sido recogido un cadáver sin identificar, que se supone ha descendido por las aguas desde otras poblaciones a más alto nivel».

–«En la playa desde la Barcelonesa hasta más allá de Badalona aparecen flotando sobre las aguas numerosos cuerpos de animales que fueron arrastrados por la riada».

–«En Tarrasa, en uno de los bares donde habían buscado refugio, las víctimas vieron como el agua entraba a caudales en el interior. Se subieron a las mesas, hasta ver aterrados que el agua aumentaba su nivel sin cesar y se llevaba todo a su paso. Unos se tiraron al agua, otros fueron arrastrados por ella, y casi todos con igual infortunada suerte».

–«Uno de los muertos, de 17 años, al ver que se inundaba su casa, pasó por el tejado a otra contigua, en el preciso momento en que esta se hundió, resultando muerto».

–«Hasta la ocho de la noche, llevan recogidos en la zona de Tarrasa más de 150 cadáveres y se calcula que el número sobrepasa los 200».

El diluvio universal que devastó Barcelona
ÁLVARO GARCÍA PELAYO
Dando sepultura a una de las víctimas de la riada (1962)

Estos no son más que algunos de los relatos que se produjeron aquel día. Otros muchos se quedarían en la memoría de los más de 12.000 damnificados por la catástrofe, sin olvidarnos de los miles de heridos y evacuados. Todos ellos sumaron unas pérdidas de miles de millones de pesetas.

Nunca, repito, vieron nada igual en Barcelona.

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