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Celicioso: un paraíso sin gluten para los golosos madrileños

Día 08/09/2012 - 20.29h
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Una nueva pastelería ofrece repostería casera sin gluten en pleno corazón de la capital; el proyecto es el resultado de la creatividad de dos jóvenes emprendedores

Vaya a la cocina y recuerde que no puede desayunar galletas. Acuda a un restaurante y pida sólo ensaladas o alimentos a la plancha. Dígale a todos sus amigos que no puede beber cerveza. Es usted celíaco y esta es la rutina a la que se enfrenta todos los días.

Afortunadamente para los pacientes de enfermedad celiaca, las acciones anteriormente descritas han dejado de ser el «pan» de cada día. Con el paso del tiempo los celíacos se han ido incorporando a la vida cotidiana y han aumentado los negocios que se dedican a proporcionarles productos.

Celicioso es uno de estos lugares. Esta pastelería situada en pleno corazón madrileño –calle Hortaleza, 3– pretende dar un paso más allá en la repostería sin gluten. Santi, su propietario, es un celíaco de 26 años y sabe a lo que se enfrenta. A él le diagnosticaron la enfermedad en las Navidades de 2009, y reconoce que no se ha acostumbrado a ella. «Me pilló ya mayor y había descubierto las cervezas saliendo con amigos», recuerda, y confiesa que al ser un «goloso empedernido» le costó adaptarse a su nueva dieta.

Santi dice que lo que lleva peor de su nueva alimentación es no comer pan. «El pan que venden para celíacos es incomestible si no lo calientas», se lamenta. Su negocio quiere romper esa barrera y ofertan pan de elaboración propia.

Aunque Celicioso nació como un negocio preeminentemente repostero, han añadido algunos productos que se salen de esta tendencia. Así, en su local se puede encontrar un pequeño apartado en el que descansan pan de molde, lasañas de carne o incluso cervezas alemanas y belgas sin gluten.

La calidad de los productos que se venden en su local se debe a Claudia. La pastelería es la gran pasión de esta americana de 23 años que desde pequeña ha vivido sumergida en el mundillo del azúcar. «De pequeña ya le vendía tartas a las vecinas», reconoce.

Claudia defiende la repostería americana frente a la española, de la que dice que es poco innovadora. «Aquí no se sale de la tarta de Santiago y las magdalenas», afirma. Y es que viendo el escaparate de Celicioso uno se da cuenta de que el color es algo que abunda en las mesas americanas. «Cupcakes» azules, amarillas o rosas son algunos de los dulces que adornan sus vitrinas.

Una vez dentro del local –adornado desviándose de la estética de las tradicionales pastelerías– los mostradores enseñan una variedad de lo más apetecible. Brownies de chocolate, tarta de plátano con toffee o tarta de zanahoria son algunas de ellas. La de zanahoria está entre los productos más vendidos, junto con el pan de plátano y nueces y la tarta de lima.

Precisamente la tarta de lima es la preferida de Claudia, que reconoce haberle cogido «el punto a esto de cocinar sin trigo». Declara que al principio le costaba trabajar sin gluten porque todo se quedaba seco enseguida, pero ahora no hay postre que se le ponga por delante.

De hecho, dada la habilidad repostera de Claudia, Santi se está planteando abrir nuevas líneas de negocios ofreciendo productos sin azúcar y sin lactosa. «Viene mucha gente preguntando si tenemos cosas sin azúcar o sin proteína de la leche, así que igual dentro de poco nos ponemos a hacerlos», declara a la vez que recuerda que sus «cupcakes» de chocolate y su tarta de Santiago no llevan lactosa. «Son los únicos productos que no llevan mantequilla», dice Claudia.

La apertura de este negocio no habría sido posible sin la financiación de inversores y de familiares. María José, la madre de Santi, colabora con el proyecto y espera que todo salga bien. El negocio sólo lleva abierto al público desde el 1 de agosto pero las previsiones son buenas: «Estamos en una zona muy céntrica y pasan muchos turistas», apunta Santi, que sonríe orgulloso cuando alguno de ellos le hace una foto a su colorido escaparate.

Unos precios de lo más asequibles

Quien conozca a algún celíaco o padezca esta enfermedad sabe lo caros que son los productos sin gluten. Por eso llama la atención la lista de precios de Celicioso: un «cupcake» cuesta 2,80 euros y una porción de tarta 2,90 euros.

Aunque las empresas suministradoras de las harinas les hacen descuentos en función del pedido, siguen siendo un producto caro. «El precio de los dulces es bastante bajo y no obtengo mucho margen, pero quiero seguir vendiendo», afirma Santi consciente de que la crisis merma los bolsillos de todos y los caprichos se relegan a un segundo plano.

Celicioso suministra postres a algunos restaurantes, que sobre todo le solicitan la tarta de queso. Sin embargo, si se prefiere disfrutar de estas exquisiteces en casa, también se pueden hacer pedidos particulares por encargo. La tarta más barata cuesta 22 euros, y por la más «cara» habrá que abonar 30 euros.

Facebook, un gran aliado

Facebook se ha convertido en un punto clave para el desarrollo de Celicioso. «Nos encanta el Facebook», dicen a la par Claudia y Santi. Gracias a la red social consiguen trucos que les envían los celíacos para elaborar las recetas y reciben muchas ideas nuevas.

Reconocen que les sorprenden los mensajes de agradecimiento que les llegan a su página web porque «somos nosotros los que tendríamos que estar agradecidos».

En Facebook cuelgan todas sus novedades y algunas fotos, entre las que ocupa un lugar destacado la que se hizo Santi con Xabi Alonso el día que el jugador entró en la tienda.

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