Galicia

Galicia

Neanderthales en Triacastela

Investigadores descubren en la Cueva de Eirós grabados y pinturas que se podrían remontar alrededor de treinta mil años atrás. Se trata de la primera muestra de arte rupestre paleolítico encontrada en el noroeste peninsular

Día 28/08/2012

Compartir

El Camino Francés se adentra en la comunidad que alberga su espíritu en O Cebreiro, una aldea de origen prehistórico situada a más de mil metros de altitud y que asoma entre los picos de las sierras de O Courel y Os Ancares. A veintidós kilómetros, el peregrino, siguiendo su sendero hacia la catedral compostelana, es recibido por Triacastela, una población a la que su pequeña superficie no le impide esconder un gran tesoro: una gruta natural a los pies de la sierra de Oribio.

De difícil acceso, esta caverna, situada en el norte del monte Penedo y que vigila el valle de Cancelo, es, desde el pasado 20 de agosto, Bien de Interés Cultural. ¿Los motivos? Todo comenzó en los principios de la década de los 90 cuando, un grupo de paleontólogos concluyó que la cueva había sido ocupada por el «Ursus spelaeus», más conocido como «Oso de las cavernas», una especie que desapareció de la Tierra hace cerca de diez mil años en el fin de la última Edad de Hielo. Junto a restos de cuarenta ejemplares de este animal que recuerda al oso pardo, otros de mamíferos, como ciervos y caballos.

En 1993, año en el que se presentaba oficialmente dicho descubrimiento, se inicia una campaña arqueológica que tiene como objetivo excavar la entrada de la gruta, lugar que se solía habitar en el Paleolítico. De nuevo, la iniciativa obtuvo unos excelentes resultados. Dos primeros niveles revelaron industria lítica del Paleolítico Superior, principalmente realizada en cuarzo y un nivel inferior señalaba que podían existir materiales más antiguos, correspondientes con el Paleolítico Medio.

En 2008, un colgante encontrado en el yacimiento, elaborado a partir de un diente de un pequeño carnívoro, evidencia la presencia humana en el noroeste de la Península Ibérica desde hace unos 26.000 años, en pleno periodo álgido de la última glaciación. Desde entonces, la Cueva de Eirós proporciona grandes descubrimientos que permiten ampliar el conocimiento sobre la época prehistórica en Galicia. Por ejemplo, elementos de la industria ósea en los niveles del Paleolítico superior y múltiples herramientas en piedra y cuarcita que los neandertales utilizaban en el Paleolítico medio.

Es en la última campaña de excavación en la caverna de Triacastela, Lugo, cuando tiene lugar el hallazgo que otorga a Eirós la predilección de estar considerado como un Bien de Interés Cultural. Durante los trabajos arqueológicos realizados por el Grupo de Estudios para la Prehistoria del Noroeste (GEPN) de la Universidad de Santiago de Compostela -junto con un equipo del Institut Catalá de Paleoecología Humana i Evolució Social de Tarragona (IPHES)- se destaparon evidencias artísticas en el interior de la cueva que demuestran, por primera vez, la presencia de seres humanos en el noroeste español hace treinta mil años.

Con carbón vegetal

Hablamos de pinturas en negro y gravados que no ofrecen, a golpe de vista, formas reconocibles y que aparecen concentradas en la gran sala del interior de la cavidad, especialmente en la pared oeste. Las pinturas en negro, realizadas con carbón vegetal, se dibujan en un panel principal y describen siluetas incompletas de animales, ringleras de puntos y marcas en la parte inferior de los muros.

Pistas que señalan hacia el arte paleolítica ya que, en este periodo, dichas marcas se utilizaban habitualmente para resaltar morfologías naturales de las paredes que sugieren figuras zoomorfas. Sin embargo, los motivos más reseñables y numerosos son los grabados, fruto del uso de las herramientas de piedra que deja a modo de huella surcos con secciones en «V» y delineaciones tanto rectilíneas como sinuosas.

Tras varios estudios técnicos y estilísticos se constata, así, la presencia de varios periodos dentro de las manifestaciones rupestres de Eirós que hacen pensar que pueden ser encuadrados dentro del Paleolítico Superior. Aunque, los investigadores advierten que no se debe descartar la presencia de otras muestras de etapas menos históricas o de la Prehistoria reciente, dado el largo tiempo de uso de la caverna.

De momento, y gracias a los recientes hallazgos, la Cueva de Eirós, en Triacastela, se consolida como un yacimiento de referencia en el norte peninsular para estudiar las similitudes y diferencias entre el «homo sapiens» y el «Neanderthal» en un mismo entorno. Trabajos de investigación que se complementan con los realizados en la Cueva de Valdavacara (Becerreá), donde los expertos del GEPN de la USC llevan excavando desde el 2007 en sus tres yacimientos. No solo eso. El Bien de Interés Cultural de lucense viene a llenar un vacío al que solo se aproximaban la representaciones al aire libre de los valles fluviales de Foz Côa e Alto Sabor, en el norte de Portugal, y en las cavidades de La Viña, Peña de Candamo o Pena Osucra, en la cuenca del asturiano río Nalón. Ahora, Cueva Eirós se convierte, por fin, en la primera manifestación de arte rupestre paleolítico del noroeste peninsular.

Casa de lujo para restos inéditos

  • Compartir

publicidad
Consulta toda la programación de TV programacion de TV La Guía TV

Comentarios:

Sigue ABC.es Galicia en ...

Últimos vídeos

Abogados dicen que al maquinista le podrían caer 7...

Lo último...

Hemeroteca

La portada de...

Un día en tu vida:

Copyright © ABC Periódico Electrónico S.L.U.