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¿Ha fracasado el experimento europeo?

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En el último «Munk Debates» se discutió acerca de la Unión Monetaria Europea, de su presente y de su «irreversible» futuro

Día 08/08/2012 - 08.56h

El proyecto europeo discurre últimamente por aguas procelosas. Al escepticismo (principalmente alemán) sobre la ayuda a Grecia y su permanencia en la moneda única, se une la profunda recesión que están sufriendo España e Italia (con un paro escandaloso en el caso español) y la creciente crispación de la opinión pública respecto al mantenimiento de esta Europa de «dos velocidades», que a la postre desemboca en enormes diferencias de financiación entre los países de la Unión.

«Munk Debates» es un foro creado en la ciudad canadiense de Toronto en el que se invitan, como ellos explican en su web, «a grandes pensadores para debatir sobre los principales problemas a los que se enfrenta el mundo». Por sus «salones de discusión» han pasado reputadas figuras como el ex-primer ministro británico Tony Blair, el Premio Nobel de economía Paul Krugman, Henry Kissinger o el recientemente fallecido Cristopher Hitchens, uno de los más temidos y feroces polemistas de nuestro tiempo («Ya pueden ponerse a temblar todos aquellos a quienes Christopher Hitchens apunta», decía Susan Sontag sobre él; uno de ellos, por cierto, el propio Kissinger).

En el último de estos «Munk Debates», llevado a cabo a finales de mayo, se discutió acerca de la Unión Monetaria Europea, de su presente y de su «irreversible» futuro. Los invitados eran, por un bando, Niall Ferguson (catedrático de Harvard) y Josef Joffe (editor «Die Ziet»), que promulgaban el fracaso del proyecto europeo, y, en el otro lado, Daniel Cohn-Bendit (portavoz del Partido Verde Europeo) y Peter Mandelson (político británico laborista).

«En la década de 1950, Europa creció a un 4%. En la década de 1960, se mantuvo en esos niveles. En el década de 1970, a un 2,8%. En la década de 1980, un 2,1%. En la década de 1990, un 1,7%. Y así sucesivamente, hasta a cero», comenzó Niall Ferguson. Para este columnista del «Newsweek», además de profesor de Harvard, la unión monetaria es «un ignominioso fracaso».

Aunque Daniel Cohn-Bendit no comparte esa opinión: «Europa es el sueño de muchos países. ¿Por qué después de la caída del muro el polaco quiere entrar? ¿O los húngaros?». Para el ex-líder estudiantil de mayo del 68 y ahora político ecologista, la disolución del la UE sería un error que haría perder toda influencia internacional conseguida: «En treinta años ningún Estado europeo estará en el G8. Sólo Europa podría, tenemos que estar juntos para poder defendernos».

Josef Joffe, editor del «Die Zeit», cree que «la terca tenacidad del Estado/nación» es lo que lastra el experimento europeo. Y también apunta otra clave: «El dinero, como dicen los alemanes, es donde la amistad se detiene y lo mismo pasa con la integración».

Peter Mandelson es más optimista y subraya los logros conseguidos hasta el momento: «Es el mayor espacio económico de su tipo en el mundo, con total facilidad para hacer negocios y comercio en toda la UE. Es un éxito que nunca se había hecho antes y nunca se ha intentado en ninguna otra parte del mundo. Este sistema se ha vuelto absolutamente esencial para la vida en Europa».

Si bien reconoce que de momento la Unión es «imperfecta, ya que empezó a explotarse económicamente antes de que pudiera caminar políticamente», Mandelson no achaca esta situación a un exceso de ambición sino precisamente a lo contrario: «No éramos lo suficientemente ambiciosos como para crear las instituciones políticas y la maquinaria necesarias».

«¿Puede Grecia salir del euro y permanecer en la UE al modo de Gran Bretaña?, ¿puede haber un «Grexit» y que los demás se mantengan unidos? ¿Se puede sobrevivir?», lanza al aire el moderador del encuentro, Rudyard Griffiths.

Mandelson es el primero en responder: «Bueno, el 70 o el 80% de los griegos, en base a los sondeos de opinión, quieren permanecer en el euro». Cohn-Bendit añade que si Grecia sale del euro se producirían levantamientos en el país y los militares tomarían el poder. «El euro significa estabilidad incluso en dificultades. El dolar significó estabilidad incluso cuando California o Nueva York estaban sin dinero». «Pero si es la mayor fuerza de inestabilidad en nuestras vidas», rebate Joffe.

«¿Y qué pasaría en el caso de que Grecia rechazara cumplir con los recortes? ¿Alemania lo firmaría?», pregunta de nuevo el moderador.

«¡Yo lo haré!», afirma un sarcástico Joffe. «Lo haré alegremente bajo una condición: si me dices de dónde vendrá el dinero. ¿De los británicos, arruinados? ¿De los franceses cuya deuda nacional ha aumentado en 20 años del 35% del PIB al 90%? ¿Llegará desde el gran estado de Luxemburgo? ¿O de España, también en ruina? ¿De dónde sacaremos el dinero?», finaliza el editor del «Die Zeit».

«Es una buena pregunta, ¿de dónde vendrá el dinero para mantener a Grecia en la zona euro?», corrobora Ferguson. «El dinero vendrá de los Eurobonos», contesta Cohn-Bendit. «Pero los alemanes dicen que no», puntualiza Ferguson. «Los alemanes no dirán que no», sentencia Cohn-Bendit.

                                               

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