Cataluña

La Pedrera, café modernista

Día 27/07/2012 - 18.43h
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La librería Laie y la Fundació Catalunya Caixa inauguran en el célebre edificio de Gaudí un nuevo espacio polivalente

En el Café de la Pedrera, que acaba de abrir sus puertas en la Casa Milà de Gaudí, uno puede mirar el techo como quien mira un paisaje de dunas. Todo puede ser contemplado; las columnas que sostienen la playa blanca que diseñó Jujol, o el caudal humano del paseo de Gracia, aquello que el periodista Josep M. Planes denominaba “el film ciutadà”… Desde los amplios ventanales, observamos riadas de turistas cámara digital en ristre, hipnotizados por la ondulación de la piedra gaudiniana, o la hojarasca de hierro forjado que abraza los balcones.

Conscientes de tal ambiente cosmopolita, la librería Laie y la Fundació Catalunya Caixa, con la asesoría de la Fundación Alicia y el chef David Agut en los fogones, han concebido el Café de la Pedrera como un espacio polivalente: cafetería, enclave para la tertulia y el aperitivo, restaurante con vocación de “casa de menjars” de la tradición coquinaria burguesa.

Diseñador de los recetarios en la librería-restaurante Laie, los museos Picasso y Macba, las noches astronómicas del Observatori Fabra, o las cenas medievales del Palau Recasens, Agut sabe conjugar tradición y modernidad a la manera de J. V. Foix: es consciente de que la carta del Café de la Pedrera ha de reunir las señas de identidad de una gastronomía original porque es capaz de recobrar los orígenes. Una reinterpretación, según sus palabras, de clásicos como la salsa de romesco, la ‘sípia amb mandonguilles’, o los canelones a la barcelonesa: “Este modernismo impregnará nuestros menús, al recuperar platos de los maestros del siglo XIX como Ignasi Doménech o Auguste Escoffier, incluso en la forma de emplatar; sin olvidar recetas ancestrales como el ‘menjar blanc’ del siglo XIV, la repostería tradicional o la cocina de mercado”, explica.

El Café de la Pedrera da la bienvenida a una clientela de voces y ámbitos diversos con oferta de bistrot y aspecto de café modernista. Un café de todas horas, como los de antes: cuando Rusiñol se dejaba caer por La Punyalada del paseo de Gracia después de darse una vuelta por los teatros barceloneses. El patrimonio material de Gaudí y el patrimonio culinario: excelso maridaje.

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