Cultural

Cultural / arte

Per Barclay: «Mi mirada es la de un escultor»

«Fluido» es una inmensa balsa de aceite que inunda la sala central del CACMálaga. Con ella, su autor, Per Barclay, reflexiona sobre nuestra percepción del entorno y su fragilidad

Día 28/06/2012 - 19.39h
Per Barclay: «Mi mirada es la de un escultor»
efe
Per Barclay ante la instalación «Fluido» en el CACMálaga

Compartir

La sala ha quedado en penumbra. Sin nada que contemplar en las paredes, la mirada se dirige rápidamente al suelo. Allí, una casi invisible estructura de más de 23 metros de largo y escasísima altura ocupa la sala para alojar una fina capa de aceite negro en inestable equilibrio. No sabemos si en noruego, la lengua materna de Per Barclay, su autor, existe la expresión «balsa de aceite». Pero a eso nos enfrentamos. De pronto somos conscientes de las dimensiones del espacio, de su altura y de la imagen que nos devuelve este falso espejo; reparamos tanto en el entorno como en nosotros mismos. «Esta es una pieza que llevaba tiempo queriendo hacer. Nunca antes había trabajado con un contenedor tan simple que contuviera tantas cosas y produjera tantas sensaciones como este del CACMálaga», explica, en voz baja, mientras lo bordea. Fluido, su título, invita al recogimiento, pero produce, aunque sea en silencio, un gran desasosiego. Sobre todas estas tensiones hablamos con su autor.

«Fluido» remite a sus memorables «Oil Rooms». ¿Por qué una pieza vinculada a esa serie para Málaga?

Siempre que organizo una exposición, visito antes el espacio. Dejo que sea este el que «elija» el tipo de obra. Y el de la sala central del CAC me pareció interesante por su forma tan irregular, y también por ser muy diáfano y sencillo, pero, al tiempo, muy complejo, ya que cuenta con mucha altura y su cubierta es extraña. Y justo por eso pensé que una obra a ras de suelo funcionaría.

Toda nueva pieza es siempre un reto.

Es la primera vez que hago una obra que contiene el aceite, porque, por lo general, lo que hago es inundar el espacio. Aquí el aceite queda contenido en una estructura. Y me interesa cómo la altura da profundidad a la obra. En trabajos anteriores había referencias, anclajes visuales para el espectador –una apertura, una ventana, una puerta– o los espacios tenían cierta importancia histórica. Pero aquí la sala es totalmente diáfana, neutra, lo que me llevó a centrarme en su profundidad. Y el hecho de poder pasearse en torno a la instalación hace que la sensación sea muy física. Su forma triangular es muy dinámica y ayuda a darle una lectura que quizás casi siempre se obvia.

Aquí ha utilizado aceite negro. Usted ha hecho uso del aceite, del vino, del agua… Materiales con gran carga simbólica.

Como bien dice, he utilizado distintos tipos de fluidos. Y está claro que cada uno tiene su valor simbólico. Pero aquí me pareció muy importante trabajar con la profundidad, con la altura, y el mejor efecto espejo lo produce el aceite.

¿Y qué imagen es la que nos devuelve este falso espejo?

Su ambigüedad es lo que más me interesa. En primer lugar, el aceite crea una superficie negra casi perfecta que, en cierto modo, es algo bello. Su aspecto parece muy sencillo. Pero luego tiene otra cualidad, que es la del vértigo que provoca. Eso hace que la obra, al final, sea atractiva y repulsiva a la vez.

El hecho de partir de un fluido la convierte en una obra muy potente, muy extensa, pero también muy inestable. La tensión que se genera a cada momento es un ingrediente más.

Esa fragilidad sobrevuela toda la pieza, de principio a fin. La obra es muy potente en sí misma, y la imagen que crea, muy intensa, pero también es frágil, justamente porque no es sólida. Con solo introducir un dedo, la destruyes. Por otro lado, siempre trato de mantener un equilibrio entre la belleza de la obra y su corrección formal. Sobre todo con las fotos: me paso horas intentando encontrar el encuadre y el ángulo adecuados.

Per Barclay: «Mi mirada es la de un escultor»
carlos moret
Detalle de la instalación de Barclay

Ya que menciona la belleza como meta, discutamos sobre este asunto.

El aspecto formal es básico para mí. No pretendo ser vanidoso, pero todas las piezas, las hago para mí mismo, aunque espero que el espectador sienta algún tipo de atracción por ellas. Y que me interese el aspecto formal, lo bello, no impide que la obra sea compleja, interesante, que aporte información, que transmita mensajes. Lo fundamental es que el resultado final no sea banal. Y si eso se consigue con fórmulas sencillas, mejor.

Hay obras en las que ha jugado con el sonido, pero esta es una pieza insonora. ¿Puede ser violento el silencio?

Claro que sí. Además, este se refuerza al dejar la obra en penumbra. Al evitar la luz, Fluido se vuelve aún más silenciosa, obliga al espectador a que se concentre aún más. Todo eso aumenta la sensación de vértigo, un vértigo que desencadena miedo, y el miedo está relacionado con la violencia. Pensé en situar puntos de luz en las paredes, pero eso quitaba energía a la propia obra, sobre todo, teniendo en cuenta que en las paredes no había nada que mostrar. Al eliminar la luz, esta nace de la superficie de la pieza: la luz de la cubierta se refleja en la obra y hace que sea más intensa. Y también me gusta que sea un poco oscura porque tranquiliza, la hace más silenciosa...

Comenzó manipulando espacios que luego fotografiaba; sus primeras instalaciones impedían el paso del espectador. Luego sí que le dejó deambular por ellas. En este caso, vuelve a negar el acceso a la obra.

Es cierto que se experimenta de manera diferente una pieza en función de la distancia a la que uno esté de ella. En el caso de las Oil Rooms, el espectador está totalmente apartado y nada puede tocar; pero en una de las exposiciones en la galería Oliva Arauna, por ejemplo, el sonido se creaba cuando el espectador circulaba o tocaba la pieza. Son distintos ángulos de exploración. Todo depende de la atmósfera que se quiera crear. Me interesa cierta «fisicidad negada» que transmiten las obras: que uno se quede fuera. Para realizar muchas de estas obras hay muchos obstáculos para mí. Quiero que eso quede reflejado.

Siempre ha reconocido que la arquitectura es una gran influencia para usted. ¿Más incluso que el arte?

Más no. Es una mezcla. Por mi formación soy escultor. Y desde esa perspectiva enfoco mi trabajo. Mi primera aproximación a la fotografía no era la de un fotógrafo: mis fotos eran muy grandes; la escala era 1:1… He trabajado mucho con esas premisas y las he potenciado. Y me gusta que queden preguntas abiertas, que permanezca el misterio: nunca se sabe si una pieza como Fluido es una escultura o una arquitectura.

  • Compartir

publicidad
Consulta toda la programación de TV programacion de TV La Guía TV

Comentarios:
NATIVIDAD PULIDO Es uno de los artistas más singulares del Renacimiento español. Se dedicó exclusivamente a la pintura religiosa, pero fue tremendamente original
Cortos más vistos FIBABC 2014
«Mi momento»
«Mi momento»

Sigue ABC.es en...

Hoy en TV

Programación Televisión

Buscador de eventos
Búsqueda sencilla
Lo último...
Lo bello
lo útil

Copyright © ABC Periódico Electrónico S.L.U.