Ciudad Real

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Puertollano se pone en pie contra la crisis

Día 18/06/2012
Puertollano se pone en pie contra la crisis
La desmoronamiento paulatino de su industria ha hecho que la ciudad minera cuestione el sistema de su enjambrado económico

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«En Puertollano es todo un espejismo y todo es mentira. Nunca tuvo esta comarca un repunte, como nos contaron». Es la lamentación de una de las vocales de la plataforma que lucha por el Futuro de Puertollano, creada hace un mes y que ya aglutina en Facebook un foro donde más de 3.700 personas debaten sobre la situación de una de las comarcas más industriales de Castilla-La Mancha.

La que en otros tiempos fuera una ciudad laboralmente atractiva para lugareños y foráneos, ahora se debate entre la vida y la muerte, entre el desencanto de la población y el «no saber cómo» de los políticos. Hoy, el emblema que paseaban los camiones de transportes de la comarca por el panorama nacional, «Puertollano, ciudad para invertir», se asoma como paradójico, y como un grito de auxilio para una comarca que intenta subsistir con el 25 por ciento de sus habitantes en paro.

Aún suenan los ecos de ese chillido, esa vehemente voz que se escuchó en la tarde de ayer en Puertollano. La de ayer fue la primera acción fuera de redes sociales de la Plataforma que busca un Futuro para Puertollano, donde trabajadores, parados, estudiantes y vecinos en general se unieron ante la incertidumbre que azota la comarca.

Prosperidad ajada

Los ciudadanos que ayer se manifestaron buscaban respuestas a la depresión que vive la comarca en un lugar donde siempre se hablaba de «prosperidad», que hoy ya está ajada. Aunque, si nos remontamos a su historia, Puertollano se ha reinventado a sí misma en más de una ocasión. Su riqueza minera hizo que a principios del siglo XX se situara en el mapa como una de las comarcas más prósperas de Castilla-La Mancha, región que se basaba entonces, casi enteramente, en la producción agrícola y ganadera.

A principios de los años 40, cuando la ciudad industrial sufrió un aumento considerable de población y la oferta de mano de obra superaba las expectativas de las minas, se instaló en la comarca la antigua Empresa Nacional Calvo Sotelo, la actual planta de Repsol YPF. El complejo petroquímico supuso entonces un revulsivo notable en la comarca, que predominó la economía de la ciudad minera durante décadas. Supo sobreponerse a la crisis de los 70, cuando cerraron los ferrocarriles, y a pesar de que la crisis de los 90 hizo que muchos puertollaneros se fueran a buscar las «habichuelas» fuera de su lugar de origen, la mayoría de ellos volvieron cuando la situación se asentó en la ciudad. «La diferencia es que la crisis de los 90 no iba acompañada de la mundial», nos cuenta una vocal de la Plataforma, que se marchó de su ciudad durante esos años y regresó cuando remontó la situación, casi coincidiendo con otra de las etapas de reinvención de la comarca, con la llegada de un nuevo sector para la ciudad: las energías renovables.

Era la época de bonanza, y de apostar por el futuro. Así, Puertollano se convirtió, con la llegada de Silicio Solar, Solaria y Renovalia, Elcogás, en la llamada «Ciudad de la Energía», consiguiendo ser puntera en la energía solar y termosolar a través de la elaboración de placas solares. Tampoco se quedó atrás en I+D, con la instalación del Instituto de Sistemas Fotovoltaicos de Concentración y el Instituto Nacional del Hidrógeno.

De esta manera, Puertollano entraba en el siglo XXI por la puerta grande, donde la estabilidad económica de la comarca estaba casi asegurada; hasta que la actual crisis, desde 2008, ha ido desmoronando la infraestructura económica, con el hundimiento de sus empresas más punteras. Y hoy, en pleno 2012, Puertollano solo se reinventa a sí misma de la única forma que le queda: en la calle, con la voz y la palabra. Alejado de la voz de los políticos, que tantas veces se sirvieron de la industria para hacerse la foto que alimentaba una fe que el pueblo ha perdido en sus representantes.

El origen de la crisis

Dicen que esta es la crisis del ladrillo, no la de la industria. Los vecinos de Puertollano se preguntan, en pequeños círculos, que ha podido ocurrir, porque «si se sigue consumiendo energía, la industria deberían seguir funcionando». No es raro asistir a pequeños debates en un banco del paseo San Gregorio, o al lado de un café, en las terrazas que los bares ya comienzan a montar. La ciudad asiste cada día a una movilización diferente, a una manifestación: es el único tema del día, si exceptuamos el fútbol.

Encasur, Solaria, Silicio Solar. Ahora también se les han sumado los funcionarios, procuradores y abogados del Juzgado, -para exigir el mantenimiento del partido judicial-, orientadores laborales, trabajadores de Fuente Agria -que da amparo al cuidado de 500 discapacitados-, pymes y empresarios, comerciantes, estudiantes, profesores, que temen el cierre de centros. Ningún colectivo se ha quedado fuera de la indignación. Incluso los políticos de los tres partidos que están representados en el pleno municipal, -PP, PSOE e IU- que llamaron a la unidad hace tres semanas después del revuelo que está experimentando la ciudad a raíz de la macromanifestación de ayer, aseguran ser conscientes de la situación. Y aunque sin respuestas concretas, saben que la situación económica de la comarca está al borde del abismo.

Pero para la manifestación de ayer, ni se les llamó ni se les esperó. En cierta manera la movilización de ayer también fue una llamada de atención hacia los representantes que eligieron hace meses porque «nos han fallado», aseguran.

Los puertollaneros no entienden como ahora se les «llama a la unidad» y en su día, la plataforma de alcaldes socialistas quiso encerrarse en la Delegación provincial para exigir el pago adeudado de la Junta de Comunidades. «Me pareció una juerga, ellos sabían que no iban a pasar ni una noche allí. Lo que tienen que hacer es ponerse a trabajar, y exigir a las empresas que están despidiendo a trabajadores que devuelvan las subvenciones, porque se lo han llevado todo crudito», analiza una de las vocales de la Plataforma.

Y es que la concentración de empresas del sector energético en Puertollano no es casual: a todas las que llegaban, a cambio de la contratación de puestos de trabajo, disfrutaban de ventajas especiales en la compra del suelo, además de subvenciones del gobierno regional. La unidad política que ahora escenifican los tres partidos, la hubieran deseado mucho antes estos vecinos, que siguen sin explicarse qué tiene que ver la crisis del ladrillo con su industria.

Las claves nos las da uno de miembros iniciales de la Plataforma que lucha por el Futuro en Puertollano. Según su punto de vista, durante años se han malgastado los recursos que la ciudad industrial recibía para mantener el foco de industria y empleo del que era abanderada. Desde los fondos mineros -que ahora han sufrido un recorte considerable a nivel estatal y por la cual los trabajadores de Encasur iniciaron huelga indefinida hace tres semanas- hasta las aportaciones para la refinería de Repsol, pasando por las ayudas, casi normalizadas, de la Junta de Comunidades o la Diputación Provincial.

«La mala gestión es sin duda responsable de la situación actual», asegura el joven. A la aparente bonanza económica, se le suma, según este vecino, la construcción de obras «desmesuradas» como el Auditorio, el Parque del Terri, el Palacio de Congresos, la Red Virtus o el Centro de Estudios Universitarios «sin universidad». Obras que «ahora llega el momento de pagar las facturas». La eterna «mala gestión» que achacan todos los integrantes de la Plataforma y los ajustes en los sectores públicos, ha hecho que Puertollano se sitúe en el momento en el que está hoy: que la crisis del ladrillo le acabe tocando de cerca, como si el mismo ladrillo les hubiera caído a todos en cada una de sus cabezas.

Quizá ese golpe sea el que les hiciera despertar a los puertollaneros de ese letargo que habían cultivado desde la fecha en el que se inició el desmoronamiento de la ciudad. El pasado 5 de junio, 10.000 personas gritaron lemas de «no rendición» en un acto convocado por sindicatos para protestar por el estado de la industria en la ciudad. Ayer, eran los vecinos de la localidad que salieron de la Virgen de Gracia gritando un sonoro «Puertollano en Pie».

Banco de favores

«Más vale tarde que nunca», nos cuenta un vecino. No solo la deriva de la industria hizo un flaco favor a la localidad minera. A esto hay que sumarle, según la Plataforma, la existencia de una «amplia red clientelar vinculada al PSOE, que se extiende como una telaraña en todos los sectores de la población». Los vecinos denuncian que «el Ayuntamiento ha sido la mayor empresa de la ciudad; todos querían caer bien a nuestro alcalde y su equipo de gobierno. A cambio de ello, se ganaban favores como contratos de obras o puestos de trabajo».

El hartazgo por el desmoronamiento del «banco de favores» ante la imposibilidad de uno de los ayuntamientos más endeudados de la región, con 80 millones en números rojos, ha sido la gota que ha colmado el vaso de aquellos quienes a buen árbol se arrimaron, mala sombra les cobija ahora. Los ajustes y despidos «se cargaron la red que les mantenía callados», según nos cuentan los integrantes de la Plataforma. Y ahora no solo no callan, sino que piden responsabilidades y transparencia. «Deberán hacerlo en un futuro no muy lejano y asumir sus consecuencias», exigen.

Con nombres y apellidos

El efecto dominó de la caída de las fichas esenciales en la economía puertollanera ha terminado tocando a todos los sectores, sin excepción. La Fuente Agria, una fundación nacida para amparar y proteger a los discapacitados hace 10 años, ha sufrido la incertidumbre de no tener fijado un presupuesto durante cuatro meses. Aunque la Junta ya ha asegurado su continuación, 180 de 200 trabajadores han sufrido durante 4 meses los retrasos de sus nóminas, de sueldos que nunca superan los mil euros. «Con lo que cobramos, no nos da para ahorrar», nos cuenta Alba Ruiz, una joven que ha pensado en buscarse otro empleo, pero se queda solo en una intención ante el panorama desesperante de la comarca.

El que menos, cobra 500 euros, donde «subsistir es un lujo», explica Charo Muñoz, trabajadora también del centro. La mayoría de familias que dependen del centro son monoparentales. «Algunas mujeres han dejado sus hijos a sus exmaridos por que no pueden mantenerlos. Otros, sobreviven gracias a sus padres y familiares», lamenta Charo. La asfixia económica se esconde en la sonrisa de todos aquellos que se están viendo obligados a

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