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Murillo, el dibujante virtuoso

Jonathan Brown actualiza su catálogo razonado y la Fundación Botín inaugura en Santander el día 30 una muestra con 45 dibujos

Día 13/03/2012

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Pese al sambenito que le persigue como «pintor de San Juanitos e Inmaculadas», Murillo (1617-1682) es uno de los grandes pintores españoles del XVII. Al artista sevillano se han dedicado importantes exposiciones, como la retrospectiva en el Prado en 1982, organizada en colaboración con la Royal Academy de Londres; o las más recientes, en 2010, en Sevilla y Bilbao, centradas en el Murillo joven.

Aunque en ambas se abordaba su faceta como dibujante, ésta ha quedado en cierta manera en un segundo plano, eclipsada por su pintura. En 1976 tuvo lugar en Princeton una exposición centrada en los dibujos de Murillo. Jonathan Brown, hispanista estadounidense y reconocido especialista en el arte español de los siglos XVI y XVII y Velázquez —es además el director de la Cátedra del Prado este año—, hizo el catálogo de aquella muestra. Han pasado casi 40 años desde entonces y la Universidad de Yale le propuso actualizar aquel libro. Aunque no es muy propenso a revisar sus publicaciones, en este caso sí creyó conveniente ponerlo al día, corregir «algunos errores en las atribuciones», mejorar el diseño y las ilustraciones de los dibujos... Está a punto de ver la luz ese volumen, publicado por la Universidad de Yale, en asociación con el Centro de Estudios Europa Hispánica.

Brown pretende situar a Murillo en el lugar que le corresponde dentro del dibujo europeo del siglo XVII, es decir, como «el mejor dibujante antes de Goya». El título del libro es bastante elocuente: «Murillo, dibujante virtuoso». «Sus dibujos nos ofrecen la oportunidad de ver cómo ideaba sus composiciones —advierte el historiador—; son puro deleite». De las atribuciones que incluía en la edición de 1976, Jonathan Brown retira ahora cuatro obras. En otro apéndice, ofrece una lista de 27 dibujos que, en su opinión, han sido incorrectamente atribuidos.

En cambio, incorpora una veintena de nuevas atribuciones. Es el caso de un conjunto de diez dibujos a tiza en negro y rojo, «muy acabados», procedentes del British Museum de Londres, el Museo Casa de la Moneda de Madrid, la Universidad de Princeton, el Carnegie Museum of Art de Pittsburgh, colecciones privadas... «Algunos dudan que sean de Murillo, creen que son copias del XVIII, pero yo trato de aportar pruebas de que no es así. Tienen una gran finura en su ejecución». Algunos de ellos («El Buen Pastor», «Santa Justa y Santa Rufina», «Virgen con Niño»...) pertenecieron a la colección de la biblioteca de la catedral de Sevilla, que los vendió a un noble inglés, Alleyn Fitzherbert, barón St. Helens, entre 1790 y 1794, años en los que fue embajador de Gran Bretaña en España. El barón St. Helens los puso a la venta el 26 de mayo de 1840 en Christie's. Incluía unas 60 obras atribuidas a Murillo. Jonathan Brown ha identificado un tercio de ellas. Sabe que hay muchas aún por descubrir.

Incorporaciones

Además, incorpora al corpus del Murillo otros doce dibujos a pluma o tinta, como una «Natividad», del Metropolitan Museum de Nueva York; una «Inmaculada Concepción», de Getty Museum de Los Ángeles; dos «San Juan Bautista», del Prado; una «Sagrada Familia», de la colección Félix Palacios Remondo de Zaragoza o un «San Fernando», de la colección Colomer de Madrid. «Su técnica es muy rápida, en sus dibujos y esbozos hay movimiento, vida, una gran energía... Murillo concibe el dibujo como un laboratorio donde jugar con sus ideas —comenta Jonathan Brown—. Nunca se autocopiaba. Tiene más de 20 “Inmaculadas” y todas con distintas composiciones. Tiene un gran poder de invención. Me parece más libre el Murillo dibujante que el Murillo pintor».

Considera Jonathan Brown que «no está a la altura de Velázquez, pero sí justo detrás de él, y por delante de Zurbarán. En el siglo XIX se redescubre a Velázquez y Murillo paga un alto precio por ello. Hasta 1870, era el pintor más admirado de España e incluso de Europa, comparado con Rubens. Pero llega un nuevo temperamento artístico y Murillo es relegado en favor de Velázquez».

A la publicación del libro de Jonathan Brown se suma la exposición que la Fundación Botín de Santander inaugura el próximo 30 de marzo centrada exclusivamente en los dibujos de Murillo. Un acontecimiento de primer orden, pues su comisaria, Manuela Mena, ha logrado reunir 45 de los cerca de 90 dibujos atribuidos hoy a Murillo. Abandona por unos minutos el montaje de la muestra de Goya que prepara en CaixaForum Barcelona para hablar con ABC. «Alfonso Pérez Sánchez emprendió el proyecto de hacer el catálogo razonado de los grandes dibujantes españoles, que va siempre acompañado de una exposición. Hace unos cinco años me encargó el de Murillo y acepté. Primero será la exposición y después llegará el catálogo». Así ocurrió antes con Eduardo Rosales, Antonio del Castillo, Alonso Cano, Pablo Gargallo y Mariano Salvador Maella.

Para Manuela Mena, que se conserven más de una docena de dibujos de artistas anteriores al siglo XVIII «es un milagro». Del Murillo dibujante destaca «la misma soltura y los mismos recursos que tiene en su pintura, además de una precisión impresionante. Es un gran dibujante, a la altura de los mejores franceses e italianos de su época. Posee una forma de dibujar típicamente sevillana del siglo XVII: el movimiento dinámico, barroco, de la superficie; una vibración muy especial y bonita, que también tiene Alonso Cano».

El copyright de Murillo

Con los 45 dibujos que estarán presentes en la exposición (hay préstamos de instituciones tan relevantes como el Louvre, el Bristish Museum, el Metropolitan, la Kuntshalle de Hamburgo, el Prado...), advierte Manuela Mena que podremos ver todas sus facetas como dibujante. Excepto un par de obras, el resto de dibujos, al igual que sus pinturas, son de temática religiosa. «Lo que ocurre es que con su virtuosismo, con su técnica tan atractiva, con ese contraste de luces y sombras, resulta en sus dibujos de un piadoso menos extremo que en sus pinturas». Para Manuela Mena, Murillo «es una especie de marca registrada, un copyright. Tiene un estilo definido, en el que ha entrado todo, como si fuera un cajón de sastre». De la colección de dibujos de Murillo que atesora el Prado, destaca dos especialmente: una «Inmaculada», en cuyo reverso hay una carta de Zurbarán a Murillo, «que es fascinante», y un «Buen Pastor», pequeño dibujo preparatorio para el lienzo del mismo tema que está en el Prado.

Le preguntamos si está de acuerdo con Jonathan Brown, que rechaza en uno de los apéndices de su libro, la atribución a Murillo, a partir de 1976, de tres dibujos del Prado: «El sueño de José», «San Juan Bautista en el desierto» y «San Jerónimo», además de «San Francisco de Paula», de la Biblioteca Nacional de Madrid, y «Virgen y Niño con ángeles», de la colección Apelles. Manuela Mena dice que en el caso de «San Juan Bautista en el desierto» y «San Jerónimo», efectivamente «no son de Murillo». Incluso sabe quién es en realidad su autor, pero habrá que esperar a que vea la luz su catálogo razonado para que lo sepamos los demás. En cuanto a «El sueño de José», prefiere no hablar de ello: «Es una historia muy compleja».

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