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Una arritmia acabó con la vida de Eufemio García

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Los médicos descartan un fallo en el corazón artificial que le implantaron

Día 23/02/2012 - 19.24h

Eufemio García, el hombre al que le implantaron un corazón artificial y murió 24 horas después de recibir el alta, perdió la vida como consecuencia de una arritmia. Era algo que ya le había pasado en otras ocasiones: el corazón se le ponía a 200 pulsaciones, de ahí que además del corazón artificial llevara un marcapasos desfibrilador.

Los médicos del hospital de Bellvitge, donde fue tratado y donde le operaron para colocarle el corazón artificial, dieron a conocer este jueves los resultados de la autopisa, según la cual Eufemio García falleció el martes pasado por una arritmia, motivada por la insuficiencia cardiaca avanzada que sufría. "Estamos ante una muerte por causa natural derivada de su enfermedad: tenía una insuficiencia cardíaca muy severa y sufría desde hacía tiempo arritmias ventriculares por lo que llevaba implantado, además del corazón artificial, un desfibrilador", señaló Nicolás Manito, uno de los responsables de la unidad de insuficiencia cardiaca del hospital de Bellvitge.

La causa fue natural y por tanto los médicos descartan el mal funcionamiento del dispositivo que le abrió una puerta a la esperanza. Ex policía municipal en Castellar del Vallès, a García los médicos le dijeron hace cuatro meses que si no se implantaba un corazón artificial no podría sobrevivir mucho tiempo más. No podían trasplantarle uno real, porque tenía otras patologías, así que decidió por un dispositivo que sólo llevan dos personas en España. Una especie de turbina que complementa la función de bomba que realiza el ventrículo izquierdo del corazón y que está conectada con dos baterías externas con una autonomía de unas siete horas.

Autopsia del cadáver

El corazón artificial estaba en perfectas condiciones, según la autopsia del cadáver, pero no podía remediar el problema eléctrico del corazón de Eufemio. La máquina no era capaz por sí sola de poder mantener con vida al paciente ya que se trataba de un aparato de apoyo y no de sustitución total. Su función era la de ayudar en el bombeo de sangre que llega de los pulmones al corazón para ser distribuida a las arterías.

Según los doctores, el paciente tenía una patología cardíaca "muy desarrollada, sin posibilidad de acceder a un trasplante por diferentes problemas de salud, por lo que se le implantó el corazón mecánico, que ha llevado durante tres meses y que le ha permitido tener una vida prácticamente normal, dormir estirado, caminar, y esto nosotros lo consideramos un avance". Por ello, y a pesar de que García falleciera un día después de dejar el hospital, un hecho calificado de "coincidencia" por el equipo médico, los cardiólogos de Bellvitge creen que el futuro pasa por este tipo de dispositivos, que tienen un coste de unos 100.000 euros, pero son una alternativa a los trasplantes que son una opción limitada. "Hay que avanzar en el conocimiento del perfil de los pacientes y del funcionamiento de estas bombas porque son el futuro", dijo Manito.

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