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Luz Gabás, primera alcaldesa novelista

Día 16/02/2012 - 13.23h
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Licenciada en Filología Hispánica, la alcaldesa de Benasque Luz Gabás vela sus primeras armas literarias con «Palmeras en la nieve», una fascinante historia de amor prohibido con la emigración colonial de telón de fondo

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Año de 1953. Kilian abandona la nieve de la montaña de Huesca para comenzar, junto a su hermano Jacobo, el viaje de ida hacia una tierra desconocida, lejana y exótica: la isla de Fernando Poo. En las entrañas de esa ínsula exuberante y seductora le espera su padre, un veterano de la plantación Sampaka, el lugar donde se cultiva y tuesta uno de los cacaos más maravillosos del mundo.

En esta tierra eternamente verde, cálida y voluptuosa, los jóvenes hermanos descubren la ligereza de la vida social de la colonia en comparación con una España encorsetada y gris; comparten el duro trabajo necesario para conseguir el cacao de la finca de Sampaka... Pasión, amor, odio, amistad entre colonos y nativos marcan el debut literario de Luz Gabás con «Palmeras en la nieve» (Temas de Hoy).

Nacida en Monzón, Huesca, en 1968, Luz Gabás es alcaldesa de Benasque, en el maravilloso paraíso del Pirineo altoaragonés. Los mejores años de su niñez y adolescencia transcurrieron entre el pueblo de su familia paterna (Cerler, en el valle de Benasque) y el de su rama materna (Serrate, en el valle de Lierp).

Tras vivir un año en San Luis Obispo (California), Luz Gabás se licenció en Filología Inglesa en Zaragoza, y obtuvo más tarde la plaza de profesora titular de escuela universitaria. Durante años ha compaginado su docencia universitaria con la traducción, la publicación de artículos, la investigación literaria y lingüística, y la participación en proyectos culturales, teatrales y de cine independiente. La alcaldesa de Benasque vive en el precioso pueblo de Anciles, junto a la villa de Benasque, donde tiene su «recado de escribir».

El editor comprensivo

Cuando terminó su voluminosa novela (732 páginas), Luz Gabás envió su manuscrito de «Palmeras en la nieve» a varias editoriales con la intención de que fuera valorado. Algunas contestaron, otras no. Las que acusaron recibo de su texto le respondieron que la obra no encajaba en su proyecto editorial, o bien que tenían completo el programa de publicaciones previsto, en fin, las típicas excusas para «dar largas».

Luz Gabás decidió entonces remitir su ejemplar al editor Ramón Badía Vidal, de Milenio, en Lérida, que muy interesado en el tema colonial de la obra rápidamente le contestó y le confirmó su intención de publicarla. El mismo día que Luz Gabás firmó el contrato con Badía sonó el teléfono de su casa. La interlocutora se identificó: «Buenos días, soy Raquel Gisbert, de Temas de Hoy...». Y Luz Gabás contestó: «Hola Raquel, acabo de firmar el contrato con una editorial de Lérida».

«Inmediatamente -cuenta la escritora-, Raquel me expuso que en Temas de Hoy estaban muy interesados en publicarla y me pidió el contacto de Ramón Badía para intentar llegar a un acuerdo. Y en este punto tengo que agradecer la buena disposición de Ramón, que rescindió el contrato y permitió que la obra se editara en ámbito nacional. A él, a Ramón Badía, nunca le estaré lo suficientemente agradecido por su primera valoración de la novela, su profesionalidad y su comprensión. Me acaba de llamar para preguntarte que tal va la cosa, mi aterrizaje en Madrid...»

Emigración oscense a Fernando Poo

La inspiración de «Palmeras en la nieve» le llegó a Luz Gabás a través de su padre. «Él vivió en Guinea y su aventura late en esta novela. En 1953 emigró a ese lugar de palmeras, tierra ocre y hombres recios. Tenía tan solo veinticuatro años y, como tantos otros españoles, decidió cruzar la Península y probar suerte en mitad de la selva tropical», un mundo mágico que no era el suyo y que, sin embargo, nunca pudo borrar de su mente.

Guinea se había convertido en Eldorado para los españolitos que venían al mundo y querían buscarse la vida fuera de la piel de toro; allí había plantaciones regentadas por colonos españoles y los emprendedores soñaban con poder sacar adelante a sus familias con un salario a años luz del que podrían alcanzar en España: «Cuando llegaban a Fernando Poo o Santa Isabel quedaban seducidos por el color de un lugar que nada tenía que ver con el gris». Cuando el padre de Luz Gabás volvía a rememorar las imágenes de aquellos años en Guinea volvía a enamorarse de recuerdos, pasión, del olor de los cacaotales o «de la intensa piel negra de los amigos que ni el tiempo pudo palidecer en su recuerdo».

Amores coloniales

Ese año de 1953, Kilian o Jacobo -eso lo tendrá que descubrir el lector de esta apasionante novela- se enamorará de una nativa y vivirá una historia de amor cuyas consecuencias alcanzan la actualidad. «Benasque, que ahora es un sitio rico, turístico, era un lugar donde se vivía con escasez. Ya la generación anterior, de los años 20, había ido a las plantaciones y había hecho dinero, y todos aquellos que no tenían muchos medios vieron la posibilidad de viajar y ganar dinero. El Pirineo era duro y ellos iban a un sitio que era esplendoroso en todos los sentidos...». Enfermedades, la lucha contra los mosquitos, «Palmeras en la nieve» proyecta el conflicto entre el colonizador y el colonizado. «El blanco estaba para mandar, lo que hacía el blanco era lo que había que hacer». Luz Gabás y su entorno están en la novela, pero fragmentados entre la nieve de las palmeras.

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NATIVIDAD PULIDO Es uno de los artistas más singulares del Renacimiento español. Se dedicó exclusivamente a la pintura religiosa, pero fue tremendamente original

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