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Economía / entrevista en exclusiva para abc

Cristóbal Montoro: «Subir el IVA duplicaría la caída de la economía»

«España recuperará pronto su prestigio con reformas y cuentas equilibradas», asegura el ministro de Hacienda y Administraciones públicas tras la rebaja masiva de S&P a Europa

Día 02/04/2012 - 18.54h
Cristóbal Montoro: «Subir el IVA duplicaría la caída de la economía»

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Cristóbal Montoro vuelve al Ministerio de Hacienda casi ocho años después de que, tras perder el Partido Popular las elecciones en marzo de 2004, abandonara el regio edificio de la madrileña calle de Alcalá. El mismo despacho, el mismo mobiliario, el mismo director de comunicación, la misma jefa de protocolo. El mismo lugar, pero no el mismo sitio. Nada que ver con aquella economía en expansión y aquellas saneadas y envidiables finanzas públicas que heredaba el Gobierno de Zapatero.

—¿Qué se han encontrado? ¿Es una situación parecida a la de 1996 y se pueden aplicar las mismas recetas?

—Es parecida en el sentido de que es una situación muy difícil, pero es diferente en cuanto a contenidos, ya que en 1996 el primer objetivo político era fundar el euro, y para ello había que introducir en España el concepto de estabilidad presupuestaria. Hasta ese momento el objetivo siempre había sido crecer con estabilidad de precios, pero sin preocuparse por el control del déficit y de la deuda pública.

—¿Y ahora?

—Ahora el Gobierno del Partido Popular ha heredado una crisis de identidad del euro, la conocida como crisis de la deuda soberana de la eurozona, como consecuencia de que los valores del euro y la estabilidad no se han cumplido, han fallado por parte de diferentes gobernantes en Europa, incluido el Gobierno socialista español, que no había entendido que estar en el euro es estar asentado en esa cultura de la estabilidad porque si no, no podemos tener una unidad monetaria, es la propia definición. Si queremos tener una moneda común tenemos que estabilizar nuestras economías. Y además, a la crisis financiera global se respondió con una crisis de deuda pública que aún estamos pagando.

—Pero ¿cómo salimos de ésta? Tras cuatro años de crisis la economía está muy debilitada y, con tantos sacrificios, más.

—Pese a todo, el punto de partida es mejor que en 1996. España tiene el doble de renta per cápita que en el año 96 y, pese al paro, tiene un número de ocupados, alrededor de 19 millones de declarantes, que es un 50% más que en ese año. Somos, además, un país mucho más internacionalizado, ya que las empresas españolas tienen invertido fuera el 47% de nuestro Producto Interior Bruto, alrededor de 470.000 millones de euros, algo que hay que poner en valor en estos tiempos de dificultades.

—Aún así, y estando mejor que en 1996, nada más llegar a La Moncloa han aprobado un ajuste que incluye una fuerte subida de impuestos, lo que nunca hicieron entre 1996 y 2004.

—Lo que ocurre es que al ser miembros del euro tenemos que hacer unas políticas dentro de unos márgenes y unos plazos, y eso puede provocar cierto dolor social. Pero no debería verse tanto así, como que la estabilidad presupuestaria es la única manera de volver a recuperar la senda del crecimiento y de la creación de empleo, y para eso hay que renunciar a gasto público, a tener un mercado laboral que no es adecuado a la globalización, hay que modernizar el sector bancario y financiero que durante mucho tiempo fue un éxito pero que ahora hay que cambiar, hay que hacer una apuesta por la innovación empresarial en todos sus ámbitos, y hay que seguir en esa línea de internacionalización. Por eso, lo que hay que hacer son reformas y éstas son para bien. Como demostramos en los años 90, cuando abrazamos la estabilidad económica, los resultados sorprenden a todos, empezando por el propio Gobierno, y volverá a ocurrir.

—Pero ¿por qué han subido el IRPF y el IBI cuando ustedes siempre se habían manifestado contrarios a incrementar los impuestos?

—Porque ha habido una desviación del déficit público que España se había comprometido internacionalmente a cumplir de al menos 20.000 millones de euros, más de un 30% de lo previsto. Y como en este mundo la credibilidad es fundamental, había que tomar medidas correctoras de manera inmediata, medidas temporales, que no son del agrado del Gobierno, pero si no se hace nada realmente el resultado habría sido arriesgadísimo. Es la consecuencia de una herencia y la política de reformas, en la que nosotros creemos, lleva su tiempo y no lo hemos tenido. Hay que presentar un balance y no hemos tenido tiempo para hacer otra cosa.

—En el discurso de investidura Rajoy no habló de subida de impuestos. ¿Cuándo se decidió?

—En los últimos días de diciembre. Después del discurso de investidura.

—Pero es imposible que ustedes no supieran que el déficit público iba a superar ampliamente el 6%. La principal desviación está en las autonomías, en la mayoría de las cuales gobierna el PP.

—No lo sabíamos. En la transferencia de poderes no nos dieron los datos, como ha publicado ABC, pese a que las personas del PP que estaban en esas reuniones se los pidieron insistentemente. Yo he tenido la experiencia de entrar y salir del Gobierno, porque la vida es recurrente, y sé lo que es salir de este Ministerio y de otros. Y cuando yo salí de este Ministerio no había déficit ni en las comunidades ni en la Seguridad Social.

—¿No se podría cuadrar el déficit sin necesidad de incumplir su compromiso de no subir los impuestos?

—La cuestión es que había que elegir unas medidas que fueran tangibles y que corrigieran la desviación del déficit muy rápidamente. Y en este momento recesivo y sin crecimiento teníamos que garantizar unos ingresos tributarios acudiendo a una fuente, como el IRPF, que fuera suficientemente segura y neutra.

—¿Y por qué no subir el IVA, en lugar de los impuestos al trabajo y al ahorro?

—En un contexto de economía parada, y con una subida del IVA hace un año y medio y de los impuestos especiales, el Gobierno lo que hace es tomar un préstamo de la sociedad durante dos años para tapar el agujero del déficit y financiar al Estado para tener un margen de aplicar las reformas que conduzcan a la creación de empleo. El IVA hubiera supuesto subidas de precios sin crecimiento y hubiera reducido los márgenes de pymes y autónomos porque éstos no hubieran podido trasladar la subida a precios. Y, además, es muy importante la equidad en los impuestos, y que por defender esa equidad me acusen de socialdemócrata me hace mucha gracia. Yo soy liberal moderado, como toda la vida lo he sido, como lo fue mi maestro Eugenio Domingo Solans. La realidad es que cuando gobierna la izquierda se somete a más influencia de cierta «derecha» que cuando gobierna el PP. Ya pasó en los noventa y ha vuelto a pasar ahora.

—¿Se refiere a los grandes banqueros o a las grandes fortunas?

—Lo único que voy a recordar ahora es que el Gobierno socialista suprimió el impuesto sobre el Patrimonio como medida anticrisis. Lo que está claro es que nosotros trabajamos para la gente y yo estoy aquí sentado porque nos han votado 11 millones de personas. Y porque lo ha decidido el señor Rajoy, claro.

—De sus palabras se deduce que está totalmente descartada una subida del IVA.

—Si usted quiere que la economía española duplique su caída, suba el IVA. Hace poco más de un año se subió el tipo general del IVA en España al 18% y, por ejemplo, en Alemania está al 19%, así que no hay mucho margen. Además, si lo sube, verá cómo aumenta el fraude fiscal que, por cierto, ya está subiendo como consecuencia de la subida del Gobierno socialista, en las ventas minoristas, en la presentación de presupuestos sin IVA, etc... Lo mejor ha sido el IRPF y la crítica de que se ha subido más a las clases medias y bajas, no es cierto. Se ha subido más a los que más ganan, pero hay más contribuyentes con ingresos medios, de modo que se va a recaudar más en ese tramo de rentas.

—Pero con subidas de impuestos incluidas, Standard&Poor's acaba de rebajar dos escalones la nota de la economía española. ¿Cómo lo valora?

—El Gobierno está convencido de que España recuperará pronto su prestigio con las reformas y la consecución de la estabilidad presupuestaria.

—En todo caso, si el ajuste aprobado es de 15.000 millones y con la desviación hay que reducir el déficit en casi 40.000, ¿de dónde se van a recortar los más de 20.000 millones que faltan?

—Hay que volver al crecimiento y cambiar el escenario económico cuanto antes. La crisis también es una oportunidad para hacer las reformas necesarias empezando por la del sector público, la de las autonomías y la de estabilidad presupuestaria. Estos cambios, junto con la reforma y reestructuración del sector bancario, la reforma laboral y las liberalizaciones para incrementar la competencia en todos los sectores cambiarán el escenario económico de España.

—Usted ha dicho que vamos a acabar la legislatura pagando menos impuestos. ¿Va a haber rebajas adicionales o solo se trataría de eliminar la subida actual?

—Acabaremos la legislatura en un periodo de crecimiento económico y creación de empleo, de forma que cada uno de nosotros, como contribuyente, pagará menos impuestos.

—Pero ¿cuándo volveremos a crecer? Hasta la economía alemana se ha contraído en el último trimestre.

—Este año el escenario es muy difícil, hay quien pronostica incluso una contracción. Es lo que están manejando algunos analistas. Nosotros todavía no hemos cerrado nuestra previsiones. Vamos a esperar a los pronósticos del FMI y la CE. Pero acabaremos la legislatura creciendo, creando empleo y pagando menos impuestos.

—¿Mantienen su compromiso de bajar los impuestos ya a pymes y autonómos o la situación no lo va a permitir?

—Se puede y se debe hacer. Estas medidas no reducen la recaudación, sino que incentivan la actividad. Ya estamos trabajando en ello.

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