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60 años sin Jacinto Guerrero

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Fue uno de los primeros en embaucarse en la música cinematográfica, que daba sus primeros pasos en España. Compuso música para diversas películas, como «Garbancito de La Mancha», el primer largometraje de dibujos animados en español

Día 27/12/2011 - 19.13h
En este marco de artículos dedicados a los músicos de nuestra región, ha llegado el momento de hablar de uno de los compositores más importantes de la última generación lírica del siglo XX español: Jacinto Guerrero (1895-1951), del que en este año se cumple el sexagésimo aniversario de su muerte. Por regla general, la figura de Jacinto Guerrero —para cualquier hijo de vecino castellano-manchego— supone pensar primero en zarzuela y segundo en una serie de obras muy concretas: Los Gavilanes, La Rosa del Azafrán... Incluso, me atrevería a decir que en realidad lo que solemos asociar con este compositor son unos números específicos de sus obras —generalmente el coro de las espigadoras o el de las lagarteranas—. Sin embargo, la presencia de Guerrero en el mundo musical fue mucho más que eso ya que, como a continuación veremos, trató distintos y variados géneros entre los que por supuesto se encuentra la zarzuela, pero donde también hay cabida para la música cinematográfica y para la creación de un teatro.
60 años sin Jacinto Guerrero
ABC

Este compositor de Ajofrín debe su iniciación en la música a su padre, el cual dirigía la banda de música de este pueblo toledano. Cuando su padre falleció, Guerrero se trasladó a Toledo donde ingresó en el Colegio Infantes y se preparó como seise de la catedral. Durante su estancia en Toledo realizó distintas actividades de muy diversa índole: fue organista en la Iglesia de San Justo, pero también trabajó como pianista en un café cantante y en la primera sala de cine toledana.

Su traslado a Madrid se llevó a cabo gracias a las becas que le fueron concedidas por la Diputación y el Ayuntamiento toledano por su realización del Himno a Toledo. Cuando llega en 1915 a Madrid, Guerrero se examina por primera vez en el conservatorio, donde obtuvo unas magníficas calificaciones. Estudió armonía bajo el magisterio de Conrado del Campo —uno de los mejores compositores españoles del siglo XX— y, además, durante estos primeros años en la capital entra como violinista en el teatro Apolo.

Gracias a su actividad en el Apolo comenzó su contacto con el mundo teatral, haciendo así que en 1918 se iniciase en la composición de sus primeras obras líricas, donde destaca La pelusa o el regalo de los reyes como su primer gran éxito en 1920. El catálogo de Jacinto Guerrero es amplio y su producción abarca desde la zarzuela grande hasta la revista; pero además es importante señalar que este músico toledano fue uno de los primeros compositores en embaucarse en otro ámbito que empezaba a dar sus primeros pasos en España: la música cinematográfica. Guerrero participó como miembro fundador en 1932 en la Asociación Cinematográfica Española y Americana, y a partir de este momento compuso música para distintas películas. Entre ellas destaca Garbancito de la Mancha, el primer largometraje de dibujos animados en español.

Otra de las inmensas aportaciones que Jacinto Guerrero nos ha dejado se encuentra la construcción del Teatro Coliseum, considerado uno de los edificios madrileños más interesantes construidos durante la Segunda República. Es en este lugar donde se encuentra actualmente la sede de la Fundación Jacinto e Inocencio Guerrero, la cual está realizando un excelente trabajo en relación al fomento de la cultura musical española con especial atención al estudio, investigación y difusión de la zarzuela y géneros afines, y, en particular, con la obra de este compositor. Este teatro abrió sus puertas en 1933 y su actividad albergó tanto sesiones de cine como espectáculos musicales.

A lo largo de su vida, Jacinto Guerrero también tuvo la oportunidad de salir fuera de España, sin embargo estos viajes al extranjero se llevaron a cabo por muy diferentes motivos, quizá entre los más relevantes se encuentren sus viajes a América para la realización de algunas de sus obras y su viaje a París al comienzo de la guerra civil española.

Cuando uno se adentra en la figura de este compositor se sorprende al conocer los diversos cargos que ejerció: concejal del ayuntamiento de Madrid, miembro de la Junta Nacional de Música y Teatros Líricos o, su ocupación como presidente de la Sociedad General de Autores, donde se recuerda su mandato de manera especial ya que gracias a él se adquirió el Palacio de Longoria, edificio donde actualmente se encuentra esta entidad.

Como podemos observar, su trayectoria fue incesante y diligente, lo cual propició la obtención de numerosos reconocimientos entre los que destacan la Cruz de Isabel la Católica o la Encomienda de Alfonso X el Sabio. De esta manera en el año del sexagésimo aniversario de su muerte, debemos recordar que la actividad de este compositor fue mucho más allá de lo que normalmente se interpreta o se tiene en mente. Además también es importante que, por un lado, se sitúe a Jacinto Guerrero en el lugar que merece dentro de los grandes compositores de la lírica española y que, por otro, nos enorgullezcamos de cómo a través de esta música de inmensa calidad se constituye una magnífica vía de difusión de nuestras tradiciones y folclore.

60 años sin Jacinto Guerrero
Cristina Rodríguez Chacón (musicóloga y crítica de música)

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